
Eran las 3:00 am cuando nos despertamos, no sabemos si por culpa de la cama o del jetlag que aun no se había ido del todo, o del nerviosismo del ver el Gran Cañón, fuera lo que fuera a las 4:00 am ya estábamos en el coche rumbo a nuestro destino, con el correspondiente frío mañanero, nos perdimos el desayuno del hotel, y por lo que ofrecían tenía pinta de ser rico rico y completito pero en fin!.
Por el camino vimos unos cuantos ciervos y varios animalitos que cruzaban la carretera despavoridos, ahuyentados por las luces del coche.
Sobre las 5:30 am llegamos a la entrada del Cañón y como aún era muy temprano no tuvimos que pagar entrada, nuestra idea era comprar el bono anual para todos los parques a la entrada pero nos salió gratis entrar por ser madrugadores!
Desayunamos un poco y nos fuimos directos a Mather Point, no sin antes abrigarnos bien y coger nuestras linteras, porque no se veía casi nada, aunque ya empezaba a amanecer. Al llegar no había nadie, pero poco a poco fue llegando gente y al final éramos casi 20 personas viendo el amanecer en el mismo punto.
El amanecer es espectacular, porque a medida que se va aclarando se va viendo la inmensidad del cañón que no se aprecia cuando está oscuro. La verdad es que es precioso, con sus tonos amarillos rojizos, azules, violetas...



Sobre las 6:15 am ya había amanecido y pronto el mirador fue quedándose vacío. Decidimos ir al coche a dejar las linternas y chaquetas, porque ya se estaba un poco mejor y fuimos a pasear por el Rim Trail, que va recorriendo el cañón a lo largo parando por los miradores y haciendo las fotos correspondientes.



Nos encontramos nuestras primeras ardillas del viaje, y claro está como estaban tan quietas le hicimos un buen reportaje de fotos, después nos cansaríamos de ver ardillas en Yosemite.


Al llegar al centro de visitantes compramos por fin el pase anual que vale para todos los parques nacionales de EEUU por un año.
Después cogimos un autobús que nos llevaría hasta Prima Point un mirador que está un poco más lejos y es preferible ir en bus, además es gratis el autobús y lo puedes coger cuando y cuantas veces quieras.

Como ya se nos hacía un poco tarde, volvimos al coche y de camino a Monument Valley paramos por Desert View, una vista muy aconsejable, donde también hay una pequeña torre a la que no subimos y un supermercado donde nos aprovisionamos de sandwiches y snacks.


De camino a Monument Valley cayó una buena tormenta pero paró poco después de llegar nosotros, y de paso, aprovechamos para comer en el coche.


Llegamos sobre las 4:00 pm y la entrada cuesta 10$. Al entrar al parque te dan un mapa del recorrido, este parque no está dentro del pase anual porque está dirigido por los indios navajos.
Como llevábamos un buen coche decidimos hacer el recorrido por nuestra cuenta, teniendo un poco de cuidado porque el camino está un poco mal. Pero tienes la libertad de pararte donde quieras y hacer las fotos que quieras. Por eso no vale la pena contratar la excursión guiada si tienes un buen coche para el terreno!

Las vistas son espectaculares, y recordaban a las antiguas pelis de vaqueros, era una pasada ver todo de color anaranjado y tan desértico, además la luz que había tras la tormenta hacía que saliesen las fotos así de chulas!




Después del recorrido y de hacer el cafre por allí nos dirigimos hacia Page donde teníamos el hotel. La vuelta se nos hizo un poco pesada porque llevábamos en pie desde las 4 de la mañana y habíamos visto muchas cosas.
Una de las anécdotas del viaje fue sintonizar en la radio canciones de indios navajos, era para alucinar, parecía que estaban llamando a la lluvia o los espíritus de la zona, ejeje.
En Page nos alojamos en el hotel Quality Inn Lake Powell, muy amplio y cómodo, con desayuno incluido. Después de alojarnos y descansar nos fuimos a cenar a uno de los restaurantes que recomendaban, Fiesta Mexicana (qué rico! y cuánta comida!!!), donde pedimos un superCombo para dos personas y claro está su respectivo tupper después de cenar, jeje. El precio fue de 42$