Último día en la selva negra.
Recorremos el sur. En primer lugar vamos a ver el lago Titisee, en la oficina de turismo nos dan un mapa de la zona y decidimos hacer una pequeña excursión rodenado el lago. La primera parte de la misma esta genial, por fin pasemos por los espesos bosques, pero se acaba pronto porque el resto del recorrido es por carretera y por en mitad de un camping justo en la orilla del lago. No se si por lo gris del dia, pero no nos gustó mucho el sitio.

Pasamos al otro lago Schluchsee y como seguía lloviendo decidimos hacer turismo de museo. Encontramos un mágnifico lugar, un museo con una gran maqueta de trenes con escenas tipicas de la Selva Negra, muy muy especial. Nos gustó muchismo, tienen diferentes trenes que entran y salen, apagan las luces para ver escenas nocturnas. Esta todo muy bien pensado. www.modellbahn-schluchsee.de cuesta unos 3€ pero merece mucho la pena. Al salir de allí, había dejado de llover asi que nos adentramos por las carreteras estrechas hasta llegar a un parking del que salian muchas rutas hacía diferentes lugares.

Dirigimos nuestros pasos hacia Muchenland para mi la mejor parte del viaje en la selva negra. Recorrimos el bosque por una pista ancha, a cada paso teníamos una sorpresa, de repente estabas rodeado de bosque como que te encontrabas una pequeña casa de madera en mitad de una verde pradera. Muchenland resultó ser un conjunto de 5 casas desperdigadas en un pequeño valle. Siguiendo el camino hacia el lago vimos montones de maderas cortadas y alineadas en el camino. Aunque el cielo estaba nublado el paisaje era inolvidable.

De vuelta paramos a la orillas del lago Schluchsee, cerca de una aquapark que a las siete de la tarde en pleno mes de julio estaba cerrado.
El atarceder en el lago fue fántastico