INTERRAIL INVIERNO 2006 (II)
BUDAPEST, 29 y 30 Noviembre
Budapest es probablemente la ciudad más interesante de Europa. Dividida por el río Danubio en Buda, la ciudad vieja medieval sobre la colina, y Pest, la moderna metrópoli, tiene una amplia herencia cultural. Por aquí pasaron romanos, tártaros, otomanos, los Habsburgo y el imperio austro-húngaro, soviéticos... Hay sinagogas, mausoleos, pistas de patinaje al aire libre, baños termales y piscinas públicas, enormes parques... Pero lo mejor es que todo esta hecho para uso y disfrute de sus ciudadanos, que acuden en masa a estos servicios desplazándose con los rui-dosos tranvías o con la línea de metro más antigua del continente.
Tren ER 347. 20:03 Viena - 22:53 Budapest. RESERVA: 3,40€ - Compartimento de seis asientos donde nos toca de compañera de viaje una gallega un poco pesada la verdad. 20:25 La policía austriaca nos pide el pasaporte. 20:30 La policía húngara nos pide el pasaporte. 20:35 El revi-sor nos pide los billetes. Pasadas un par de horas repartidas entre cabezadas y algo de lectura, se oye un enorme estruendo, y varios objetos golpean contra la ventana. Vamos en el primer vagón. El tren se detiene de inmediato. Hemos chocado contra algo. El poco pasaje que hay sale al pasillo. La policía húngara acompañada del revisor baja a las vías provista de linternas. Miran bajo el tren y poco a poco se van alejando, buscando hacia atrás el origen del problema. Los minutos pasan. No hay noticias. Todo transcurre en húngaro. La megafonía esta muda. En el compartimento de al lado hay un judío, pruebo suerte, este si que habla inglés. Me dice que "nuestra hora de partida dependerá de que hayamos chocado con algo o con alguien". A los 30-40 minutos, sin mediar palabra, el tren recobra la marcha. Seguramente habíamos chocado con algo.
Con todo el follón llegamos al hotel, que habiamos reservado por internet, casi a la una de la madrugada. Hostal Caterina. 36€ hab. doble, baño y ducha compartidos. Muy céntrico, en plena avenida Andrassy. Edificio viejo y decadente, no hay desayuno, ni internet. Seguramente por ese precio pueden conseguirse cosas mejores.
El primer día nos colamos en el metro y nos pillan. Multa al canto, por listos. Perdemos un buen rato en la estación de Keleti Pu reservando litera para Praga. Empezamos la visita por Buda, sobre las colinas, con vistas al Danubio, el Bastión de los Pescadores, mirador construido sobre un mercado medieval de pescado, la Iglesia gótica de San Mateo y el barrio del Castillo, que conserva aún el ambiente de la época de los Habsburgo. Ya en la zona de Pest, habiendo cru-zado el Danubio por el Puente de las Cadenas, comemos en el Restaurante. Gandhi. Vig-yázó Ferenc, 4. Debajo del restaurante francés Lou Lou, es un tranquilo y relajante restaurante vegetariano llevado por una comunidad hare-krisna. Puedes confeccionarte tus propias ensaladas, falafels, comida hindú variada o escoger entre sus múltiples zumos. (2.240 HUF).
Salimos de comer y ya casi ha anochecido. Un vistazo rápido a la Iglesia de San Esteban, la mas grande de Budapest, y a la Opera. Ya de noche cogemos el metro hasta el Parque Varosli-get, donde están los Baños Públicos Szecheny, 13€ por dos horas de vapores, jacuzzis, una do-cena de piscinas, saunas y baños turcos. Imprescindible. Cenamos en un fast food hindú (2.840 HUF).
El segundo día dejamos las mochilas en la consigna de Kaleti Pu (900 HUF), y desde allí vamos al Museo Judío y la Sinagoga, la mayor sinagoga activa de Europa y la segunda del mundo. La Iglesia de San Esteban, el Parlamento y después de comer (2.310 HUF) el mercado de Kalvin ter. Ya de noche la Plaza de los Héroes, al final de la avenida Andrassy, y el Castillo de Vaj-dahunyad, en Varosliget (el parque municipal), junto al que hay un enorme club de Patinaje sobre Hielo al aire libre.
PRAGA, 1 y 2 Diciembre
Praga tiene fama de tener el centro urbano mas bonito de Europa, miles de personas la visitan a diario, esto ha contribuidor a que sea una ciudad cara para el turista, y un lugar donde dar un paso en sus puntos mas emblemáticos se hace casi imposible. A excepción del Castillo a donde es mejor subir en bus o tranvía, Praga es una ciudad pequeña ideal para visitar andando, y pa-ra tomar una pilsen, cerveza originaria de Plzen al norte del país, en alguna de sus cervecerías.
Tren D 733. 19:55 Budapest Keleti - 06:01 Praga. RESERVA: 22€ - El primer compartimento pa-ra nosotros solos, armarito con espejo y enchufe, mesita rinconera, perchas para las chaquetas, y altillo donde dejar las mochilas. 22:00 apagamos la luz. 22:40 Nos piden el pasaporte, en la frontera entre Hungría y Eslovaquia. 00:30 Otra vez a mostrar el pasaporte, frontera entre Es-lovaquia - Chequia. No hay quien duerma... El personal de ventanilla en la estación de Praga es bastante borde, como el 90% del personal cara al público son unos amargados, fríos y antipáticos.
Despues de reservar billete para el día siguiente a Varsovia, pasamos un buen rato dando vueltas hasta que localizamos el Hostel Týn. 1100 CZK hab. doble, baño y ducha compartidos, moqueta, limpio y silencioso. Céntrico, a un minuto de Staromestske Namesti. Desayuno no incluido. No internet. Se puede aspirar a mas.
Empezamos en la plaza de la Ciudad Vieja viendo, apelotonados entre cientos de turistas, como el famoso Reloj Astronómico da las horas. Aquí están también la iglesia gótica de Nuestra Seño-ra de Tyn, la barroca de San Nicolás, y el Monumento a Jan Hus. La calle peatonal Celetna nos lleva a la Torre de la Pólvora, principal entrada a la Ciudad vieja, y la Casa Municipal, un buen ejemplo de art nouveau. Comemos en Havelska Koruna, un local popular y céntrico donde se puede tomar un goulash y una cerveza por apenas 4€, las mesas son compartidas, y la comida buena y abundante (265 CZK). Un corto paseo nos lleva a Josefov, el antiguo barrio judío, donde destacan la sinagoga Staronova, la más antigua de Europa, y el viejo cementerio. Volvemos al centro, y tomando la calle Karlova llegamos al punto más famoso de la ciudad, el Puente Carlos. Hay mas gente que en el metro en hora punta, a mitad del puente un par de bluesman de voz desgarrada amenizan el ambiente. Cuando llegamos a Mala Strana, al otro lado del puente, ya es de noche. Vino caliente (35 CZK) y vuelta al hotel.
Al día siguiente volvemos a cruzar el río Moldava por el puente Carlos, y en Malostranske na-mesti, centro de Mala Strana, tomamos el tranvía 23 (20 CZK) para subir al Castillo, donde pa-samos toda la mañana. Comemos en Novomestsky Pivovar, una aAntigua cervecería, comida típica checa a todos los precios (536 CZK). Desde allí por Vaclayske namesti, una amplia avenida llena de tiendas de ropa y joyerías, llegamos a la estatua a Wenceslao y la placa homenaje a Jan Palach. Acabamos visitando la Torre Henry y tomando unos tes en la Casa Mu-nicipal (100 CZK).