Martes 10 de Abril
Llegamos al aeropuerto de Schonefeld, el más lejano al centro de los tres que tiene Berlín, compramos un billete sencillo de tren (3€ por cabeza) para Zoolochister Garten. Las máquinas validadoras de la estación son algo rudimentarias. Llevan un sello con los números que van corriendo, blancos sobre fondo negro.

En el tren, antes de la voz que anuncia la próxima parada, suena una música que parece una marcha militar. La primera vez que lo oímos nos asustamos, jaja. No me hubiera extrañado nada que hubiera aparecido algún general con abrigo verde caqui y galones ejerciendo de revisor. De allí, transbordo hasta Adenauerplatz y a eso de las 5 estamos en nuestro pisito. Una vecina nos da las llaves.
El sol asoma un ratito y salimos a dar una vuelta y compramos víveres para cenar y desayunar.



