11 de abril
Evidentemente, el día de hoy es soleado a más no poder, pero por si acaso (por aquí nunca se sabe...), me pondré pantalón largo y chaqueta. Después del desayuno y de recoger la cocina, me despido, pago y me voy. En principio tenía que ir dirección Wanaka, pero he leído que siguiendo la costa se llega al pueblo de Jackson Bay, en el que hay una colonia de pingüinos. Así que, ni corto ni perezoso, cojo la carretera que termina en dicho pueblo con la esperanza de ver algún ejemplar. Muchas señales por la carretera advierten de reducir la velocidad para no atropellarlos, pero en realidad no veo ninguno en todo el trayecto ni al llegar al pueblo.

Como es el fin de la carretera, tengo que volver por el mismo camino hasta Haast, por suerte el paisaje es bastante decente y la carretera más recta de lo que estoy acostumbrado.

El Parque Nacional de Mount Aspiring está mayormente localizado en el desfiladero de Haast, entre la costa y la ciudad de Wanaka, pero tampoco es que haya muchas paradas a realizar durante el trayecto, con caminatas cortas. Estoy en el país de las grandes rutas...
La primera en la que puedo parar a estirar un poco las piernas es en las ROARING BILLY FALLS,

unos pocos cientos de metros entre un bosque muy denso en el que apenas entra el sol, para desembocar en el cauce de un río hoy casi seco, enfrente de unas cascadas bastante normalitas.

Un poco más adelante, a pie de carretera están las THUNDER CREEK FALLS, en las que no hay que andar más de 50 metros para llegar al mirador.

Un poco mejor que la anterior, pero tampoco es para tirar cohetes, y aún menos en las siguientes: FANTAIL FALLS, también en la misma carretera a pocos metros de las anteriores.

Me está decepcionando bastante este parque, creía que sería de lo mejorcito...Para arreglarlo un poco, paro en el sendero que lleva a las BLUE POOLS. Un recorrido de menos de 2 kms para atravesar el río por un puente colgante , y llegar a unas gargantas en las que se han formado unas piscinas bastante profundas, de color espectacular, cambiante de verde a azul dependiendo de la inclinación del sol. Un puente cruza sobre ellas y el sendero sigue más allá, pero me conformo con la vista desde aquí, y ni siquiera bajo al lecho del río, dónde la gente construye torres hechas de las piedras sacadas del río. En algún reportaje, vi como la gente salta a las piscinas desde este puente, pero la verdad es que la altura es considerable, aunque parecen bastante profundas.

Estas son todas las paradas hechas durante un trayecto del que esperaba MUCHO más. Llego a WANAKA y voy al backpackers de turno: BASE BACKPACKERS WANAKA, un edificio en obras muy moderno y horroroso, con montones de hormígón. Es temprano, y después de registrarme para las dos noches que tengo reservadas, salgo a dar una vuelta por el pueblo. No hay mucho que ver, algunas tiendas, un súper, sitios de comida rápida y para llevar, y al lado del lago, el inevitable i-site, al que me dirijo para intentar programar lo que queda de día y el día de mañana. La oferta es muy pobre, y me planteo la posibilidad de anular la segunda noche y avanzar hacia Queenstown o Te Anau, si en el albergue me lo permiten. Al regresar allí, se lo propongo a la chica de recepción, y para mi sorpresa, dice que no hay problema y me devuelve el dinero en efectivo de la 2ª noche.
El resto de la tarde haré la subidita al Monte Iron, desde el que se ve toda la ciudad y los lagos que la rodean, Wanaka y Hawea.


La subidita se las trae, pero las vistas desde la cima son fantásticas, y por lo visto es una zona muy común en la que traer a pasear a los perros. Bajo por el lado opuesto, rodeando el monte, y vuelvo al coche para ir a la vera del lago, y dar un paseo hasta Eely point. Después de haber estirado las piernas, me pongo a buscar algo para la cena, pues aunque hay cocina comunitaria, hoy toca descanso. Los precios son bastante altos, y dudo entre ir a buscar un kebab o una pizza. Al final toca pizza, en un sitio recomendado por la guía, regentado como no, por...CHINOS! Por cierto, todas las tiendas de souvenirs en las que he entrado, que no son pocas, son de orientales, también invaden el hemisferio sur. Cojo una buena oferta, ya que como el tamaño es ridículo, en la oferta, aparte de 2 pizzas grandes, incluye 2 panes de ajo y unas patatas fritas. Por lo menos hoy quedaré lleno.
Después de cenar en la habitación, y mirar la tele un rato, me pongo a intentar dormir, pero hasta pasadas la 10 de la noche va a ser imposible, ya que la habitación está justo enfrente de la cocina y es un no parar de entrar y salir gente, hablando, riendo...Por suerte, las normas de la casa impiden su uso pasada esa hora y podré dormir por lo menos hasta las 7, en que se vuelve a abrir.
12 de abril
Cuando por fin logro conciliar el sueño, una llamada en el móbil me despierta de nuevo. La abuela, para ver como estoy...No nos podemos hacer mayores, no se acordaba que estoy en la otra punta de mundo, con una diferencia horaria de 10 horas. Paciencia.
Hoy, antes de partir en dirección Te Anau, voy a patear hasta el ROB ROY GLACIER TRACK, aunque el camino para llegar al punto de partida se me va a hacer eterno, pues debo conducir hasta las afueras del pueblo, y seguir por un camino sin asfaltar durante más de 30 kms, por entre propiedades privadas y campos en los que pacen ovejas y vacas, con lo que pierdo más de hora y media, y llego estresado y meneado de los baches. Creía que en vista de la dificultad de llegar hasta el comienzo, no habría nadie más, pero me equivocaba, el aparcamiento está casi lleno.
El sendero empieza atravesando unos campos llenos de vacas junto al río hasta el punto en que debo atravesarlo por un puente colgante, tan populares en el país.


Acto seguido empieza la ascensión ininterrumpida por entre bosques llenos de musgo, riachuelos y rocas desprendidas. Unos 5 kms más arriba, llego a pie de otro glaciar, mucho mejor que los vistos en la costa oeste, pero sin ser conocido.

Tampoco es un lugar muy concurrido, los propietarios de los coches vistos en el aparcamiento deben coger el otro sendero que sube a las montañas hasta un refugio para pasar la noche. En el punto más alto del recorrido que hice, no había más que 3 personas aparte de mi. El camino de regreso, como siempre, se hace más llevadero, también ayudado por el hecho de encontrar a bastantes caminantes subiendo en dirección al glaciar. Lo que se hace interminable otra vez es el tramo sin asfaltar de carretera hasta llegar a Wanaka otra vez. He invertido toda la mañana para hacer una caminata relativamente corta...
Me dirijo a Queenstown, pero no sé si me quedaré allí o seguiré hacia TE ANAU. El paisaje ha cambiado, y los verdes pastos han dado paso a montañas secas de color pardo.

He decidido pasar por la carretera vieja, la que pasa por el histórico pueblecito minero de CARDRONA, pues aunque posiblemente la nueva sea más rápida, ésta es más corta y espectacular, con unas cuestas al final que obligan a tener los frenos a punto, justo antes del cruce entre la carretera nueva y vieja, llegando a QUEENSTOWN. Decido pasar de largo y llegar hasta Te Anau, pues aún tengo algunas horas de luz, y aprovechando que no hay muchas curvas, consigo hacer que el coche pase de los 100 kph. MUY MALA IDEA. Unos cientos de metros enfrente del coche, veo un policía haciéndome señales para parar:
- "Permiso de conducir, iba usted a 135 kph siendo el máximo permitido de 100 kph"
y multazo de 300 $NZ (unos 200€), que sorprendentemente no debo pagar en el acto, aún sabiendo que soy extranjero y el coche de alquiler. Me da las indicaciones para pagar, ya sea en un banco, por internet...y que si no pago, me la enviarán a casa. Pues sí, la he recibido esta semana, requiriendo el pago. Que vayan esperando... El policía me comenta que es la carretera con tolerancia 0, siempre hay controles, y todos los "guiris" pillamos en el mismo sitio, menudo consuelo. Así que ojo! En la carretera 6, entre Queenstown y Lumsden, tranquilitos!
Esta noche no tengo reserva en ningún sitio, puesto que debía dormir en Wanaka, así que dedico un buen rato a buscar alojamiento asequible y con cocina, puesto que los precios en los restaurantes pican un poco. Al final me quedo en el PARKSLAND MOTEL, no tiene vistas al lago WAKATIPU, pero el precio me parece bien, y más después de ver la habitación, enorme, con capacidad para 4 personas y cocina comunitaria al lado. Hoy toca pasta otra vez!
