07/07/2012.-
Martes 12 de Junio, el día había empezado muy temprano, supongo que sobre las 5 menos cuarto de la mañana, desde Williams a la entrada sur del Parque Nacional del Gran Cañón hay aprox. una hora de camino con lo cual la idea era empezar nuestra visita sobre las 6 y media y así disponer de tiempo suficiente para poder ver todos los miradores de la ruta roja antes del mediodía.
Una vez llegados a la entrada sur y adquirido el pase anual de los parques nacionales de USA, pusimos rumbo hacia el mirador de la ruta amarilla Mother Point, al cual se puede acceder directamente con el coche y se aparca a solo unos metros.
Impacientes por ver la obra más grande hecha por la naturaleza, empezamos a andar hacía donde indicaban los carteles y de repente, entre los arboles, aparece ante nosotros esa impresionante imagen que a mi particularmente me costó un rato procesar. Hay que verlo para creerlo, las fotos no captan su verdadera magnitud, lo bueno de eso es que cuando lo ves por primera vez te sorprende aún más.
Si se fija la vista en las personas que estaban en el mirador (incluida Macarena) y se utilizan como referencia, se puede hacer uno la idea de lo enorme que es, pero nunca comparable con la realidad, es uno de los sitios que visitamos y que habíamos visto en fotos que más nos impactó.

Tras disfrutar del amanecer y de las impresionantes vistas, decidimos que había que reponer fuerzas y nos dirigimos al Centro de Visitantes del parque. El desayuno era tipo buffet y yo me pedí uno de esos platos que en España no me pediría ni loco pero que tan bien saben en EEUU (huevos rancheros).
Con semejante fuente de calorías en el cuerpo nos montamos en el coche para ir a buscar aparcamiento justo enfrente del Bright Angel Lodge, que es el punto de aparcamiento más cercano a la parada inicial de la HERMISTS REST ROUTE o ruta roja, la que cuenta con los miradores más bonitos de todo el parque. Una vez aparcado el coche nos hicimos con un par de botellas de agua para el camino y nos montamos en el autobús.
Antes de llegar a la parada, se pueden ver algunos miradores como el que muestro a continuación:
La verdad es que el parque está muy bien organizado y moverse en los autobuses es muy fácil y aunque todos los miradores merecen la pena, si es verdad que los que están más cerca entre si, pueden resultar repetitivos.


Hasta aproximadamente el mediodía estuvimos recorriendo todos los miradores de la ruta roja, tras lo cual emprendimos camino a través de la Desert View Drive hacía el siguiente punto de interés del día, la Torre Vigía de los Indios Anasazi en el Desert View Point. El tiempo aproximado para llegar es de unos 35 minutos, teniendo en cuenta que si se para a ver alguno de los miradores que te vas encontrando por la carretera, como en nuestro caso, se puede tardar algo más.
Una vez llegados al Desert View Point y tomarnos un Small Coffee para 2, (el madrugón empezaba a hacer acto de presencia), nos dirigimos al interior de la Torre y la sorpresa fue que por dentro era mucho más bonita de lo que nos imaginábamos, está muy bien decorada y las vistas de los rápidos del río Colorado son espectaculares. Hay que verla.
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La verdad es que nos dio un poco de pena dejar el Gran Cañón, pero había que seguir (así son los Road Trips), ahora tocaban unas horitas de camino hasta llegar a Monument Valley, pero antes de llegar a Kayenta y como íbamos bien de tiempo nos desviamos para visitar el Monumento Nacional Navajo.
Se aparca en una especie de centro de interpretación del monumento y justo detrás empieza el camino que lleva hasta el mirador, cometimos el fallo de no llevar agua porque no suponíamos que estuviese tan lejos y sumado al calor que hacía se hizo un poco duro, pero mereció la pena.
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El siguiente destino que introdujimos en el GPS fue el hotel de Monument que está justo al lado de donde empieza el recorrido por el valle, llegamos, pagamos por entrar e iniciamos el recorrido, serían las 5 de la tarde y aproximadamente tardamos unas 2 horas y media en completarlo.
Lo más representativo del parque son los denominados Mittens, que son las 3 formaciones rocosas que están detrás de mí, o al menos es lo que yo más conocía, sin embargo a lo largo del recorrido se encuentran otras formaciones igualmente impresionantes.

La peor parte desde el punto de vista de la conducción es el principio, ya que se baja y a la vuelta se sube por una gran pendiente con muchos baches, lo digo para quienes vayan en un coche bajo, pero una vez pasada esa parte el camino es bastante bueno, excepto por algunas zonas donde hay mucha arena y hay que pasar rápido. Nosotros en este recorrido dimos por amortizado el suplemento que tuvimos que pagar por el Ford Edge.

Un punto del recorrido que nos gustó mucho fue el John Ford Point.
The Rain God Mesa: Esta formación rocosa, que aparece en las fotos de abajo, es una de las más espectaculares, no por la forma o el tamaño sino por el color, las paredes verticales de la meseta brillaban al sol del atardecer como si fueran de metal, un espectáculo.
En la última parte del parque nos perdimos un poco ya que no había ningún coche por la zona que nos sirviera de guía y se pierden las referencias de las formaciones rocosas más conocidas, así que sin saber como llegamos al último punto del parque The Artist Point, que fue el que más nos gustó.
Desde este punto dimos por finalizado nuestro paseo por el Monument Valley y decidimos ir al hotel para no hacer el registro demasiado tarde, aún así no pudimos evitar detenernos de nuevo en puntos del parque que ya habíamos visitado debido a que los colores tanto de las rocas como de la arena se habían vuelto más intensos por el atardecer.
Llegamos al hotel con unas ganas locas de ducharnos para quitarnos la capa de polvo rojo que nos cubría y así poder ir a cenar, porque aunque parezca mentira no habíamos comido nada desde el desayuno en el G.C., supongo que fue porque desde el Gran Cañón hasta Monument no hay nada que te llame la atención para parar.
Unos 45 minutos después parecíamos otros, así que con cuidado de no mancharnos, nos montamos en el coche para ir a Mexican Hat a cenar en THE SWINGIN STEAK, pero a mitad de camino tuvimos que parar y aguantar un poco el hambre para hacer una de las fotos del viaje.
La vista era impresionante y lo mejor es que al día siguiente la volveríamos a ver de nuevo ya que tocaba ir a los GOOSENECKS OF SAN JUAN RIVER. Estuvimos haciendo fotos hasta que nuestros estómagos nos indicaron que ya era hora de cenar, motivo por el cual en menos de lo que canta un gallo estábamos ya en el Mexican Hat Lodge pidiendo una sabrosa carne a la parrilla con una guarnición a base de frijoles y ensalada que no va a recibir ninguna mención en la Guía Michelín pero que al menos te llena el estómago.
Conclusiones: Que más se le puede pedir a un día donde ves 2 maravillas de la naturaleza. Consejo, llevar ademas de la bebida algo de comida en la nevera para almorzar ya que como he dicho antes no vimos ningún sitio medio decente para comer desde el Gran Cañón hasta Monument. Lo mejor: Todo y mención especial al ambiente de The Swingin Steak, ver a ese "cowboy" preparando filetes en la parrilla balancín mientras escuchas música Country es toda una experiencia.