Civitavecchia no tiene nada de especial. Es un puerto industrial distante una hora y pico de Roma. Las maniobras de entrada a puerto y atraque discurren como el resto de los días supervisadas por el madelman rubio. La novedad es que hoy aparece también el capitán y ambos me dan los buenos días.
Como los demás días, Pepe y yo nos vamos a desayunar al buffet y a coger provisiones para el desayuno de los niños y el tentempié mañanero. Hoy el día va a ser duro porque la excursión es de día completo: Roma no merece menos
.Nada más bajar del barco están los autobuses de las excursiones de Pullmantur y frente a ellos veréis otros autobuses con el cartel SHUTTLE que, de forma gratuita os trasladarán fuera del puerto a los que habéis cogido excursión con otras agencias o vais por libre. Si vais con S2S debéis bajaros en la parada de La Fortezza ( no tiene pérdida, es nada más pasar una fortaleza cuadrada) y caminando volver andando un poco sobre vuestros pasos hasta un parking donde están aparcados esperándoos los autobuses de las excursiones con agencias ( hay personas vestidas de naranja de S2S indicando hacia donde tenéis que ir).
Una vez instalados en el autobús nos queda una hora y pico de trayecto hasta la ciudad que muchos aprovechan para dar una cabezada
( nuestro guía tuvo la brillante idea de parar a medio camino para ir al baño y así evitarnos esa pérdida de tiempo una vez llegados a Roma).Nada más entrar en Roma, la guía que nos ha traído desde el puerto es sustituída por Alessio, nuestro guía para la ciudad, también arqueólogo y muy profesional. Nos dirigimos al Coliseo, admirando los monumentos (el monumento de Vittorio Emanuelle II, Iglesia del Aracoeli …) y las maravillosas ruinas que nos salen al paso en nuestro camino ( el foro romano, el circo…). Una vez allí hacemos la visita del Coliseo ( era la opción que habíamos elegido de las ofertadas por S2S). Impresionante, colosal, magnífico. Uno se transporta a todas esas películas que hemos visto tantas veces de gladiadores y resulta aterrador ponerse en su piel. Imprescindible la visita.
De ahí el autobús nos acerca a las inmediaciones de la Fontana de Trevi
El paseo a pie con Alessio resulta maravilloso. En cada esquina hay algún vestigio que admirar, pero es cuando llegamos al Panteón de Agripa cuando el asombro y la admiración se disparan
con su impresionante fuente de los 4 ríos y finalmente en una callecita aledaña nos recoge el autobús para trasladarnos al Vaticano.La plaza de San Pedro nos recibe majestuosa
. Especial mención por los muchos fieles que la rodean hay que hacer de la tumba de Juan Pablo II.Tras la visita ( son aproximadamente las 4 y media de la tarde) una media hora para compras en una tienda de souvenirs cercana a la Basílica y de nuevo al autobús. Nos espera otra hora y pico de regreso al barco, más el trayecto del Shuttle ( que muchos de nosotros no cogeremos y recorreremos el trayecto a pie, unos 10 minutos a buen paso hasta el barco).
Ya a bordo, el buffet y el grill son las opciones para picar algo antes de la cena. Una ducha rápida y a vestirse de blanco y negro para la velada. Durante la cena los camareros nos tienen reservada una sorpresa: a los postres, de repente, se ponen a bailar y cantar todos ellos (especialmente unos mulatos con mucha marcha), y acabamos bailando todo el pasaje entre las mesas haciendo la conga. Fue muy divertido.
Tras la cena, subida a la quedada de los delfines para tomar la copita con ellos y enterarse de las novedades del día. Escapada al casino, donde nos encontramos con el marido de noemenorca que me explicó cómo funcionaba la ruleta y, la suerte del principiante quiso premiarme con 95 euros a los 5 que había jugado
. ¡No me extraña que la gente se enganche al juego! ¡qué peligro! Mi cachorro pequeño anda perjudicado de la excursión de hoy
, así con una copita de cava en la mano me retiro al camarote mientras Pepe se toma otra copa con los delfines. Acuesto a mi delfinillo
y sentada en la terraza me tomo la copita de cava pensando que podría acostumbrarme a esto sin esfuerzo. Os lo juro. Palabra.