. Comidas: Ha sido otro de los puntos fuerte de la semana y desde ya mi puntuación es un 9 y no le doy casi el 10 porque el halago debilita, como decía José María García, ojo al dato.
En The Galley hay variedad aunque como todo “bufet”, por así asemejarlo, al final de la semana puede resultar repetitivo. La calidad es bastante buena en mi opinión y el trato de la tripulación es cuasi excelente. Nos ha chocado incluso que no tuvieran ese ansia por retirar los platos porque al haber muchos camareros por zonas estaban pendientes de si te levantabas porque te ibas o te levantabas para coger más comida y tampoco te agobiaban a la hora de retirarte el plato vacío. Luego hay propuestas un poco “arriesgadas” porque ofrecer para desayunar un ramen….
En los restaurantes de cada noche, al ser tematizados, pues no da lugar a que te cansen o se puedan repetir. Cada uno tiene su ambiente, su manera de trabajar y atender al comensal y la carta es lo suficientemente amplia como para que te dejes sin probar muchas cosas. Luego gustará más o menos la propuesta según los gustos de cada uno pero no está de más salirse de lo conocido y probar cosas nuevas. La calidad también muy alta.

En las zonas de comida informal también hay muchísima variedad y nada batallera: pinchos, perritos calientes, bollería o gominolas. Y se quedaron cosas sin probar...
Hablando de la bebida, lo que está incluido en el precio del crucero más que suficiente y rozando la excelencia. Los refrescos son los de consumo habitual, los zumos de máquina lo mismo y variedad de lácteos vegetales para los que tengan intolerancias. Por ponerle un pero el tema de la leche caliente y la ausencia de cacao soluble. Además, por todo el barco hay fuentes de agua disponibles o dispensadores de agua saborizada por lo que te puedes hidratar y refrescarte cuando quieras sin tener que ir a las estaciones de bebida de The Galley a la cubierta 15.

Y, por curiosidad, después de toda la orgía culinaria de la semana, la balanza de casa sólo ha arrojado un saldo positivo de dos kilos cuando pensaba que iba ser como el doble y para estas alturas ya casi he regresado a los niveles de antes del crucero. Podría ser peor, que cantaba La Casa Azul.
. Entretenimiento: había leído que en esta naviera la gente se quejaba de que había bastantes momentos de aburrimiento y sinceramente no lo entiendo porque no hemos parado y nos han faltado numerosas cosas por probar. Vale que en esta ocasión no ha habido laser tag, tiro con arco o pared de escalada como en los últimos cruceros pero en su lugar hemos tenido karaoke o máquinas recreativas. Y luego están los concursos y las actividades de pequeño formato como hacer nudos marineros o pintar. Además hay juegos de mesa y actividades deportivas para llenar aún más la agenda. Imposible estar ocioso sin pretenderlo porque hay para todos los gustos.
De puntuación le doy un notable alto. Un 8 y pico.
. Espectáculos: pues sentimientos encontrados ya que, por un lado, es más o menos lo que esperaba pero, por otro, se ha echado menos el gran formato y la espectacularidad de los shows de otras navieras. Como la idea era vivir otra experiencia lo doy por muy bueno porque sólo aquí hemos podido ver un espectáculo de cabaret, una actuación de drag queen o una representación de baile contemporáneo y esto es algo que en una naviera generalista no va a tener cabida. Y eso que no hemos asistido a los shows de los monologuistas, que ha habido dos, las sesiones de magia o al espectáculo de Love, love, love with the Hostess, que combinaba cante con experiencias relacionadas con el amor a lo largo de éste nuestro mundo.

Y a veces menos es más y sólo me tengo que remontar al recordado crucero que hice hace quince años en la extinta Quail Cruises con el barco Gemini en el cual el peso de la animación la llevaba el gran Ángel Rielo, la directora de crucero Anuska Ibáñez y un par de bailarinas. ¡Y lo bien que lo pasamos aun siendo todo muy minimalista….! Yo lo que quiero es un burrito….
Como puntuación del tema espectáculos, por lo diferente, le doy un 8 alto.
Y aquí me vas a permitir, estimado lector, que rinda un homenaje a alguien que ha significado una buena muestra de cómo hacer espectáculo con tan poca cosa como sus manos y su humor.
. Idioma: el gran pero del viaje aun sabiendo a lo que veníamos. El inglés es idioma absoluto y no hay más opciones. Los tripulantes intentarán hablar más despacio o tirar de mímica pero no buscarán a ningún hispanoparlante para que te atienda como pasa en otras navieras, por ejemplo. Toda la cartelería y espectáculos está y son en inglés y de lo que te enteres, bien y si no…. Ello hace que al final quede el poso de que se hubiera podido aprovechar más el crucero pero hasta que no salga otra Pullmantur...
Para paliarlo he de decir que previamente al viaje realicé una labor mastodóntica de traducción, sobre todo de la parte gastronómica, de manera que cuando íbamos a pedir ya no teníamos que andar traduciendo ingrediente a ingrediente sino que teníamos claro qué llevaba cada cosa, si era o no picante y demás. Y esto también ayuda.
En este aspecto le doy un 5 raspado porque saliendo de Barcelona además el crucero podrían tener una mayor sensibilidad para con los hispanoparlantes. Espero que a futuro le den también una vuelta a este asunto.
. Escalas: ha habido todo pero cumpliendo lo esperado en la mayoría de los casos. Decir que los puertos en cuestión no son de los más “glamurosos” del Mediterráneo y que en algunos casos no tienen demasiada chicha pero nosotros no los conocíamos, salvo alguna excepción, y era una buena oportunidad el visitarlos con esta naviera.

- Toulon: esta escala digamos que es el plan B para visitar Marsella pero creo que no merece la pena teniendo en cuenta el tiempo de duración en puerto. Quedarse en Toulon da para lo que da pero para una mañana de visita más que suficiente para ver alguna cosilla de la ciudad, darte un paseo, hacer alguna compra e incluso ir de playa. Suficiente para lo que estábamos buscando.
- Livorno: nuestra idea era visitar Lucca y así lo hicimos pese a la parafernalia que hay que montar para visitarla por libre en transporte público. Nos gustó lo que vimos y me quedé con ganas de haber profundizado algo más y de haber visto de la propia Livorno pero el tiempo de las escalas es el que es y luego hay que adaptarse a lo que pueda ir sucediendo a lo largo del día. Misión cumplida por nuestra parte.
- Ajaccio: pues parecido a Toulon. Con el tiempo de escala creo que aprovechamos bien el tiempo en tierra para una primera visita. Hicimos ruta cultural y también tiempo de playa para luego regresar con antelación suficiente al todos a bordo. Se visitó lo previsto y asimismo lo damos por bueno.
- Ibiza en su vertiente nocturna y diurna. En la parte de la visita por la noche quizá le podríamos haber sacado más jugo al rato en tierra pero hay que atender a las circunstancias que se pueden presentar y luego en la visita diurna vimos lo que se había mirado quedando en el tintero el rato playero. Al ser final de travesía también se nota en que las ganas y energía ya no son las mismas pero creo que en ambas casos también se cumplieron las expectativas.

Lo puntúo con un 7.
. Desembarque: Muy rápido y ágil bajando uno mismo el equipaje y no dependiendo de horas por etiquetas como en otras navieras aunque sí teniendo que hacer reserva de hora por la aplicación. El único “pero” ha sido el cambio de muelle porque si hubiéramos vuelto al WTC la cosa hubiera ido aún más rápido. Lo puntúo con un 9.
. Impresión final: Pues muy positiva en la medida en que se ha cumplido la premisa de viajar con una naviera distinta y con otra filosofía y haber visitado puertos bajo el radar y que desconocíamos en su mayor parte. La naviera Virgin tiene su propia idiosincrasia y si vas avisado de lo que ofrece pues es adaptarte a lo que hay valorando los pros y siendo comprensivo con los contras.
¿Volvería a viajar con Virgin? Sí, pero si el precio es competitivo con lo que puedan ofrecer otras navieras teniendo en cuenta lo que ya ofrece la tarifa básica y si el itinerario es atractivo. Virgin tiene precios altos de por sí y tendría que merecer mucha pena en la comparativa.
¿Recomendaría Virgin? Pues depende. A alguien que no haya viajado nunca en crucero puede ser porque no tiene elemento de comparación pero sería explicar que ésta es la excepción que confirma la regla. A alguien que ya lleve varios cruceros y en varias compañías pues sí lo recomendaría porque es una propuesta diferente a lo que ya ha vivido. Y para todos sí o sí tener un nivel de inglés medianamente decente para poder disfrutar de la experiencia a bordo. A quien no lo maneje o quien sea más de crucero tradicional no lo aconsejaría porque no lo va a disfrutar.
Hasta aquí el relato de las vivencias en el crucero, las visitas en las correspondientes escalas y la recopilación de sensaciones del viaje. Espero que haya sido de tu gusto, apreciado lector, agradecerte una vez más que hayas seguido todas las etapas y hasta la próxima, en su caso. También agradecer a “Los Viajeros” el tener la oportunidad de publicarlo en este foro para ayudar a quienes se quieran acercar a Virgin Voyages en el futuro.
Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado…

Pero no se vayan todavía, que aún hay más.