Amanece un nuevo día y justo es en el que nos tenemos que bajar del Valiant Lady, volver a casa y finalizar las vacaciones. La semana se ha pasado en un suspiro y toca volver a la rutina. Ya hemos llegado a Barcelona y el amanecer nos saluda por el balcón de la cabina.

Aún faltan algunos minutos para levantarse por lo que puede ser un buen momento para hablar de la domótica del camarote. Va a acabar el viaje y me temo que no he comentado sobre el particular entre unas cosas y otras.
La tablet que controla todo lo electrónico en la cabina tiene las siguientes funciones principales:
. Encendido y apagado de la televisión, volumen y demás opciones aunque hay un mando aparte que realiza la misma función.
. Encendido y apagado de las luces pudiendo regular la tonalidad.
. Apertura y cierre de las cortinas.
. Menú general que incluye:
1 . Entretenimiento con películas, canales de televisión (BBC, BBC News, MSNBC y Fox News.) y canales de música.
2 . Cámara del puente de mando para ver por dónde navega el barco.
3 . Servicio de habitaciones (Ship Eat) en la que puedes pedir comida y bebida para que te la traigan al camarote. Tiene un coste de 10 dólares y vienen a tardar entre 30-45 minutos.
4 . Posibilidad de hacer solicitudes al cabinista: hielos, limpieza, toallas, etc.
5 . Poder cambiar el aspecto lumínico de la cabina con sus diferentes modos:
-Find Your Zen: Cierra las cortinas y establece tonos azul oscuro o claro para una sensación de calma.
-Pumped Up: Abre las persianas y enciende luces de fiesta de color púrpura brillante.
-Hangover: Mantiene las persianas ligeramente abiertas con una suave luz púrpura para aliviar la resaca, el que la tenga.
-Get It On: Cambia las luces a rosa, activa un foco en la cama y comienza música picaruela y sugerente.
-Photo Shoot: Ajusta las luces para que no reflejen la luz y así obtener mejores fotos.

Hay alguna cosa más pero ya es trastear con ella e irle sacando jugo si fuera el caso. Por lo que a nosotros respecta nos hemos limitado a usarla para poner música en la habitación o la cámara del puente y poco más porque el resto ha sido todo manual. Importante no olvidar dejar cargando el aparato porque como la dejes mucho tiempo desenchufada se le acaba la batería y no funciona. En Virgin tienen un serio problema con las alimentaciones de lo electrónico por lo que parece.
Relacionado con esto también está la propia aplicación de Virgin para teléfonos inteligentes, que les llaman. En la misma hay de todo: el itinerario, las zonas comunes y sus horarios, las actividades a bordo, horario y ubicación, planos de cada cubierta (que funciona regular), la agenda de cada día con las reservas efectuadas tanto de restaurantes como de eventos y que puedes ir adaptando sobre la marcha, las excursiones en tierra, el chat con sailor services o el estado de la cuenta con los gastos realizados.
La aplicación funciona con la wifi del barco y el procedimiento a seguir para conectarse es el siguiente:
• Primero, activar el modo avión en el dispositivo así como el bluetooth.
• Abrir la configuración de Wi-Fi y conectarse a la red llamada “VirginVoyages-SailorWiFi” .
• Cuando se solicite, escribir el número de su camarote (con la cubierta y la letra) y la fecha de nacimiento en formato MM/DD/AAAA.
• Si no aparece nada automáticamente, ir a wifi-vv.com en el navegador para continuar.
• A partir de ahí, elegir el paquete de internet que se haya contratado o venga por defecto con la reserva y ya se está conectado.
• Si todo lo anterior no funciona pues, ya sabéis, a procesionar al Sailor Services. En nuestro caso, el día primero nos los solucionaron relativamente rápido porque hay una persona específicamente para ello.

La aplicación es un tanto regulera, se suele colgar y el wifi se desconecta a voluntad. Aun así, imprescindible para el desenvolvimiento dentro del barco porque la información en papel es bastante parca.
Llega la hora de levantarse mal que nos pese y subimos a The Galley para tomar el desayuno. Como sospechaba hay más gente que en la guerra y los estantes de comida para llevar están clausurados por lo que ayer hicimos requetebién en haber cogido los tuppers para la comida y cena de hoy. Buscamos sitio como locos y al final optamos por buscar una mesa compartida mientras vamos a por la comida.

Casualidades de la vida en la mesa que hemos buscado está el compañero maño con el que compartimos el partido de fútbol del domingo pasado en el teatro y que nos ha reconocido y nos invita a compartirla, cosa que hacemos. Nos ponemos a hablar con él mientras vamos trayendo la comida e intercambiamos opiniones del viaje. Nos comenta que ha sido una semana memorable y que es la primera vez que no quiere bajarse de un barco tras la semana de rigor y eso que lleva hechos más de diez cruceros. Que en otras travesías ya casi está uno el último día deseando llegar a casa de la saturación de todo lo que se lleva pero que en esta ocasión se quedaría perfectamente algún día más. Compartimos la impresión y le damos fuerte a los manjares que nos hemos agenciado. Con lo que me gustaban las patatas fritas onduladas de bolsa y esta semana les voy cogiendo tirria porque se las echan a todo y aunque sea hasta para desayunar.

No nos podemos quedar mucho de sobremesa porque hay que volver a la cabina a terminar de preparar la salida y a recoger la bandera de España y la bufanda de la selección que nos han acompañado durante toda la semana. Nos despedimos en el mutuo pensamiento de que han sido unas buenas vacaciones.
Regresamos a la cabina a esperar la hora de desembarque mientras ultimamos la recogida de enseres y remiramos que no nos dejemos nada por allí olvidado.
Virgin Voyages establece un sistema de desembarque como el resto de navieras. Puedes sacar la maleta fuera la noche anterior para que la bajen a la terminal o bien bajarla por tus propios medios. Además hay que hacer una reserva de horario de bajada a través de la aplicación del móvil y que se habilita el día anterior aunque realmente yo creo que es a efectos de organización de ellos porque luego nadie te la pide al bajar. De todas formas, ayer reservé el tramo correspondiente por si las moscas.

Llegó el momento y tras mecerse unas cuantas veces en la hamaca, contemplar el horizonte desde el balcón y hacer las últimas inspecciones pues tenemos que abandonar el Valiant Lady con todo el dolor de nuestro corazón.
De lo que sucedió hasta la llegada al hogar se dará detallada cuenta en la siguiente y movida etapa.