Jamás pensé que llegar a España me iba a producir tristeza
Lanzo el toque de arrebato
Cuando todos han salido, recojo los últimos útiles de aseo y recorro con la mirada la que se ha sido nuestra casa durante una semana. Un último vistazo desde la terraza y salgo del camarote embargada por la tristeza
En el restaurante el Duero nos encontramos todos los amigos: los adolescente con su grupo se sientan en mesa aparte para compartir los últimos secretillos
Apuramos los cafés estirando el tiempo cuanto podemos. Finalmente nos dirigimos al desembarque. Nune y Fina deben arreglar un tema administrativo y se retrasan en recepción así que decidimos ir bajando nosotros para ir controlando las maletas. Nos vamos encontrando con otros delfines en la salida, besos y abrazos se suceden sin parar
. Algunos empleados llevan carteles de despedida y nos sonríen al bajar.
Una vez en la Terminal de embarque nos dirigimos hacia las maletas. Todas están allí ( alguna un poco perjudicada, con el soporte que la mantiene vertical roto, en fin, gajes del viajero). Buscamos las de Nune y Fina para ir ganando tiempo y nos sentamos a esperarles. Se nos van uniendo otros delfines que nos preguntas por los planes para el día. Nosotros volvemos a Madrid en Ave a las 4 y pico de la tarde así que queremos pasear por Barcelona y comer en la ciudad antes de subir al tren. Se nos unen Nasaro y Joseluis que tienen el vuelo a las 6 de la tarde. Nune y Fina también comerán con nosotros y por último Selma y Selmita se unen al grupo. En distintos taxis nos dirigimos a la estación de Sants para dejar los respectivos equipajes en la consigna, que está cercana a la entrada de la estación donde está el Macdonald ( 5 euros la taquilla grande durante 24 horas, caben 2 maletas grandecitas). Allí nos encontramos con albatint y albatina que no se unen al grupo porque han quedado con otros amigos.
Cuando ya tenemos todos el equipaje a buen recaudo, decidimos salir camino de Montjuic a pasar la mañana para hacer tiempo hasta la comida, parando antes en el restaurante que he localizado para ver si reservan
www.laparadeta.com/ ...elona.html
No admiten reservas pero el chico que me atiende me indica amablemente que si somos puntuales él tendrá una mesa medio preparada para que nos podamos sentar todos allí.
Se trata de un restaurante donde uno elige el marisco que quiere ( como si fuera la pescadería) y luego dice cómo lo quiere preparado ( a la plancha, rebozado…) a precios muy populares y todo riquísimo. Altamente recomendable
. Hay varias sucursales, nosotros por proximidad a la estación fuimos al de Sants. Salimos a unos diez euros por persona y tomamos chopitos, calamares, gambas, mejillones, ensalada y no recuerdo más, pero quedamos satisfechos.
Pero antes de la comida os estaba contando que nos dirigimos a Montjuic, junto a la plaza de toros que han reconvertido en centro comercial repleto de tiendas ( una media hora a paso tranquilo). Había una concentración de motos en la entrada principal del parque, Joseluis y su familia, grandes aficionados moteros, deciden entrar a visitarla y quedamos para más tarde en la estación. El resto bordeamos el parque para entrar por una puerta lateral. Subimos hasta la puerta de Ávila (qué casualidad, yo voy a ver la muralla verdadera al día siguiente) y cuando vamos a entrar nos dicen que no hay ticket de visita rápida, que tenemos que pagar el acceso de todo el día ( no recuerdo exactamente cuánto, pero carito)
Decidimos encaminarnos al restaurante y hacemos una parada en el KFC (kentucky fried chicken) cadena de comida rápida conocida por su receta de pollo rebozado crujiente que nuestros jóvenes tomaron como comida. Y de postre, helados.
Abastecidos los cachorros, Nasaro acercó a los mayores a la estación de Sants para que nos esperaran mientras los padres dábamos buena cuenta de nuestra comida en el sitio que os he indicado antes, muy cercano a dicha estación ( saliendo por el Macdonald, a la izquierda hay un hotel y nada más pasarlo una rampa que baja a una calle de nivel inferior, es la calle Riego, pues a la derecha está el restaurante).
Acabada la comida nos dirigimos a la estación donde nos reencontramos con Joseluis y familia que habían comido por su cuenta.
La hora de la despedida se acerca. Nuestro tren va a salir, comienza la ronda de besos y abrazos y las escenas emotivas se suceden
. El punto álgido fue la despedida con Nasaro, bellísima persona y muy emotivo que llora con dos de pipas, así que acabamos todos llorando en la estación
, en fin un drama, que menos mal que teníamos que irnos a por el equipaje a la consigna, que si no nos empiezan a hacer fotos los japoneses que andaban por allí En fin, retiramos el equipaje de consigna y nos fuimos a la sala se espera del AVE.
El viaje, triste, muy triste, como irreal (¿dónde está el mar?
Os quiero