Nos pegamos un madrugón impresionante, porque nos dijeron que la salida del sol era de las mejores de Cuba, así que nos plantamos en una hamaca del pantalán con una tolla, y a ver amanecer. Había un edificio que deslucía la escena, pero no estaba nada mal:

Cogimos fuerzas con el desayuno más completo que tomaríamos en la isla (fruta fresca tropical recién cortada, café con leche, zumo natural de guayaba, tortitas recién hechas, huevos fritos,..)

Y vuelta a la ciudad porque nos habían hablado de un mercado de artesanía. Al final no lo vimos, pero nos gustó el trajín de una ciudad tan comercial, con muchísima gente de un lado para otro.
Nuestra intención era ir al nicho, y hasta allí fuimos, no sin dificultad, pues yo creo que rodeamos un poco, y al llegar un policía nos explica que debido a las fuertes lluvias de los días precedentes el acceso estaba cortado porque era peligroso transitar por allí, y la verdad es que esta foto del río a punto de desbordarse (esa es la carretera principal) nos hizo dar media vuelta e ir hacia Trinidad.

En el camino de vuelta vimos una imagen curiosa, un campo con aviones abandonados que habíamos leído utilizan para que "los radares norteamericanos los vean y piensen que Cuba tiene más potencial militar del que realmente tiene",

Sobre la hora de comer estábamos en Trinidad

Dejamos las maletas en la casa, aparcamos en el garaje de un vecino, y a conocer la ciudad. Es muy bonita, pero empieza a tener un gran problema: muuuuucho gineter@, lo que hace un poco insoportable ir andando por la calle, ya que te suelta uno y empieza el siguiente. Nos dijeron que ahora era peor porque había bajado el número de turistas y sobre todo los de habla hispana. Incluso con una chica tuve que ponerme borde porque insistía en acompañarme hasta el coche para que le diera cosas, diciéndome que donde lo tenía aparcado, que si quedábamos al día siguiente,... hasta me esperaba en la puerta de cualquier sitio al que entráramos.
Estuvimos paseando por sus calles hasta que tomamos algo en un bar que tenía música en directo, y seguimos callejeando hasta sentarnos en la Casa de la Música, en la escalinata, donde había un grupo tocando en directo y gente bailando. Llegamos, nos sentamos, y vemos a 3 camareras sentadas a 3 metros con la bandeja en la mano. Supusimos que estaban descansando de su turno y que nos atendería otra... pero no. Tras unos comentarios jocosos, una señora del pueblo sentada delante nuestro le hizo un gesto a una de ellas, se levantó y nos tomó nota. Estaban trabajando, pero... pasando de atender al cliente. En fin... La orquesta tocaba bien, y era todo bastante animado. Al final terminamos hablando con la gente del pueblo, y con un músico que tenía una enfermedad derivada de la gota y nos pidió que le enviáramos una medicina que tomaba (la que le daban allí era menos fuerte que la que nos venden aquí, así que le enviamos cuando volvimos unas cajas, y también fuimos hasta el coche a por el botiquín que llevábamos para nosotros para ver si algo le podía servir)... y de repente me dice que si puedo mandarle también... Viagra (aquí ya cerré el grifo).

Esa noche cenamos en la casa, langosta rellena, pero que tampoco estaba muy allá y encima fue la más cara de todo el viaje...
Después de cenar salimos a pasear de nuevo con la intención de comprar un cuadro naif que son bastante populares. Tras entrar en un par de tiendas que ya habíamos echado el ojo por la mañana terminamos comprando uno por 10 CUCs, tras regatear un poco. La chica nos comentó que debido a las fuertes lluvias habían estado 3 días casi sin vender nada, porque no había ningún turista por la zona.
Con el cuadro debidamente enrollado, volvimos a la casa.