Nuestro segundo día en Las Vegas queríamos exprimirlo a tope. Teníamos bastante claro que la mañana la dedicaríamos a visitar la presa hoover pero para la tarde-noche dudábamos entre las vistas desde el stratosphere o el techo de pantalla LED de Fremont St.
Para empezar el día decidimos pasarnos por la habitación del hotel donde estaba montado el desayuno continental. Había bastante gente a pesar de lo pronto que era y podías adivinar fácilmente quien había disfrutado de la vida nocturna de Las Vegas. Hicimos el check out, nos montamos en el coche y pusimos rumbo sur hasta el famoso cartel de Las Vegas. No tiene pérdida, el acceso se ve bastante bien y tiene un pequeño aparcamiento que viene genial para dejar el coche, hacer la foto y continuar la marcha.

Seguimos al gps hasta la presa hoover. Según nos acercábamos nos dimos cuenta que había bastante presencia policial y control de carreteras. A nosotros nos miraron un poco la pinta que llevábamos y nos dejaron pasar. Aparcamos en la zona habilitada para ello y en un minuto ya teníamos unas vistas estupendas de la presa. La habíamos visto tantas veces en la tele, en series y películas, y ahora estábamos allí. Otra experiencia de esas que se te quedan grabadas.
Nuestra intención principal era verla, pasear un poco sobre ella y llegar hasta la línea imaginaria donde acababa nevada y empezaba arizona. Pero una vez allí vimos que podríamos realizar un recorrido guiado por dentro de la presa asique nos animamos.

Nos explicaron la función que tenía cada estructura de la presa y cómo funcionaban en conjunto. Además, al final de la visita había una exposición de como construyeron la presa, una auténtica obra de ingeniería en aquella época.

Desde allí también pudimos ver el baypass que construyeron para agilizar el tráfico de la zona y las cuatro estructuras que regulan el acceso del agua a la central hidroeléctrica.



Cuando ya estábamos saliendo de la presa hoover vimos un par de carteles que indicaban la dirección a seguir hacia el lago Mead. Como teníamos tiempo nos acercamos a verlo. Se considera un parque nacional asique presentamos nuestro carné de acceso en la garita y entramos. Paseamos por la zona del embarcadero. El agua estaba limpísima; en ciertas zonas se podía ver hasta el fondo. Pero lo que más nos impresionó fueron las criaturas acuáticas. Eran unos peces enormes, algunos superaban el metro de largo. Y lo más divertido es que se volvían locos cuando les tirábamos palomitas de maíz. Disfrutamos mucho de ese ratito de relax.

Cuando salimos de allí pusimos rumbo a la gun store. Es una galería de tiro que me moría por probar. Fuimos con la esperanza de que no habría mucha cola porque era la hora de comer pero cuando llegamos las colas eran muy muy largas asique me desanimé bastante. Compramos pollo crujiente tipo kentucky fried chicken y nos lo comimos en el coche. ¡¡Dios!! parecíamos unos sin techo.
Ya era la hora de hacer check in en el Flamingo. La única pega que le encontramos al hotel es que el parking estaba muy muy lejos de la recepción y de las habitaciones del hotel. Tuvimos que andar bastante rato con todos nuestros bártulos a través de las galerías comerciales del Flamingo.
La habitación era simplemente espectacular. La ducha era enorme y hasta había un monitor de televisión incrustado en el espejo del baño. Las persianas eran eléctricas y las camas comodísimas.
Para nosotros que estamos acostumbrados a alojarnos en antros, esta habitación nos pareció un palacio.
Estábamos bastante cansados asique aprovechamos para echar una mini siesta y reponer fuerzas para la noche.
Cogimos el deuce, el autobús de línea, en frente del flamingo y nos bajamos en Freemont st. Según bajábamos sonaba Bon Jovi asique fuimos corriendo como locos a ver el espectáculo de luz y sonido. ¡¡Guau!! habíamos tenido muchísima suerte, no nos habíamos perdido ni medio minuto del show.
Fue impresionante, nos gustó muchísimo.

Cuando acabó, la megafonía anunció que el siguiente espectáculo sería de Queen. Como nos encanta y teníamos una horita hasta que empezara el espectáculo disfrutamos un poco de los casinos, la iluminación y de las bebidas alcohólicas.


Nos metimos en un casino un poco casposo que tenía un minipuesto de comida rápida, y ahí que cenamos perritos calientes y patatas fritas. Me pareció curioso el detalle que, al lado del puesto, había mesas altas para comer, pero no tenían taburetes. Me imagino que la función de aquello sería que la gente comiera rápido, se cansara de estar de pie y volviera rápidamente a los cómodos sillones de las tragaperras. Todo minuciosamente pensado para gastar y gastar.
Disfrutamos como enanos del show de Queen, pero ya estábamos agotadísimos asique volvimos a coger el autobús que nos dejaría en nuestro hotel y nos fuimos al sobre.
Gastos del día:
Hotel: 130€
Parking: 5,75€
Presa Hoover: 18€
Tragaperras: 5€
Comida: 18€
Gasolina: 28€
Bus: 11,5€
Cena: 2,5€
Bebida especial: 13€
Regalos: 14€
Total: 245,75€