Este día nos tomamos las cosas con calma. La hora de salida en el hotel Tune era a las 11. Recogimos todo y, puesto que llovía, subimos de nuevo en el minibús que nos acercaba a la terminal (1 RM por persona). Desayunamos tranquilamente en Starbucks, aprovechándonos de su conexión a internet y cambiamos los ringgits que nos quedaban por rupias indonesias.
El avión de Air Asia Kuala Lumpur-Makassar se retrasó una hora. Despegamos a las 15,30h y tres horas después aterrizábamos en Sulawesi (Indonesia).
Antes de recoger el equipaje, pasamos por un despacho donde se hacían las “Visa on arrival”. El trámite lleva 5 minutos y se puede pagar en dólares (25$), en euros (22,5€) o en rupias indonesias (250.000). Nosotros pagamos en euros.
Ya en la terminal, los taxistas te avasallan, todos con el mismo cartel con tarifas por zona de servicio. Para la terminal de autobuses Daya (zona A) pedían todos 65.000 INR. Intentamos buscar a alguien que estuviera interesado y, aunque no encontramos a nadie, nos hicimos un poco los locos para que los taxistas se cansaran y empezaran a reducir el precio. Terminamos pagando 50.000 INR ya que teníamos prisa por llegar a la estación y comprar los billetes para el bus nocturno a Rantepao (probablemente es posible regatear mucho más).
El recorrido hasta la estación (pisando huevos porque el taxista iba charlando) no duró más de 10 minutos. En la estación se notaba que habíamos dejado Malasia, su orden y su limpieza.
Preguntamos en la ventanilla de Litha, pero sólo le quedaban los dos últimos asientos del autobús y, aunque nos aseguraba que se reclinaban, no nos fiábamos.
Fuimos a preguntar en Bintang Prima. El vendedor hizo una llamada por teléfono y nos dijo que estaban disponibles los asientos 25 y 26 (no eran los del final), así que compramos los dos billetes por 220.000 INR.
De 19 a 22h estuvimos esperando en la estación viendo el ajetreo de gente y autobuses. Hay bastantes compañías que se dirigen a Tana Toraja, pero en todos sitios hemos leído que las dos anteriores eran las mejores.
Compramos agua y unas galletas y a las 22h subíamos a un autobús grande con sólo 30 plazas muy confortable, con bastante espacio y con asientos reclinables, reposapiés y manta y cojín individuales. Lástima que el camino esté lleno de baches y no pudiéramos dormir todo lo bien que deseábamos.
El avión de Air Asia Kuala Lumpur-Makassar se retrasó una hora. Despegamos a las 15,30h y tres horas después aterrizábamos en Sulawesi (Indonesia).
Antes de recoger el equipaje, pasamos por un despacho donde se hacían las “Visa on arrival”. El trámite lleva 5 minutos y se puede pagar en dólares (25$), en euros (22,5€) o en rupias indonesias (250.000). Nosotros pagamos en euros.
Ya en la terminal, los taxistas te avasallan, todos con el mismo cartel con tarifas por zona de servicio. Para la terminal de autobuses Daya (zona A) pedían todos 65.000 INR. Intentamos buscar a alguien que estuviera interesado y, aunque no encontramos a nadie, nos hicimos un poco los locos para que los taxistas se cansaran y empezaran a reducir el precio. Terminamos pagando 50.000 INR ya que teníamos prisa por llegar a la estación y comprar los billetes para el bus nocturno a Rantepao (probablemente es posible regatear mucho más).
El recorrido hasta la estación (pisando huevos porque el taxista iba charlando) no duró más de 10 minutos. En la estación se notaba que habíamos dejado Malasia, su orden y su limpieza.
Preguntamos en la ventanilla de Litha, pero sólo le quedaban los dos últimos asientos del autobús y, aunque nos aseguraba que se reclinaban, no nos fiábamos.
Fuimos a preguntar en Bintang Prima. El vendedor hizo una llamada por teléfono y nos dijo que estaban disponibles los asientos 25 y 26 (no eran los del final), así que compramos los dos billetes por 220.000 INR.
De 19 a 22h estuvimos esperando en la estación viendo el ajetreo de gente y autobuses. Hay bastantes compañías que se dirigen a Tana Toraja, pero en todos sitios hemos leído que las dos anteriores eran las mejores.



Compramos agua y unas galletas y a las 22h subíamos a un autobús grande con sólo 30 plazas muy confortable, con bastante espacio y con asientos reclinables, reposapiés y manta y cojín individuales. Lástima que el camino esté lleno de baches y no pudiéramos dormir todo lo bien que deseábamos.