El desayuno es magnífico: croissant, pan riquísimo, mermeladas, mantequilla deliciosa, yogur y zumo. Así se empieza el día con fuerza. Brilla el sol y el pronóstico es de que se irá nublando en la tarde.
Este primer día cuando pensamos la ruta era el que más dudas me planteaba. Por un lado la mayoría de los viajeros tendían a irse a la costa normanda visitando Fecamp y Etretat y por otro a mi familia y a mí, admiradores de los impresionistas nos seducía la visita a Giverny y la casa de Claude Monet (que también pintó los acantilados de Etretat y la catedral de Rouen). Esta opción significaba echar kilómetros atrás para luego volver a deshacerlos, pero es la que ganó. Y para Giverny fuimos. Como el día anterior habíamos ahorrado en peaje decidimos para ir más rápido tomar la autopista de peaje: 3,5 €.
La visita no decepciona pues los jardines son los que hemos visto tantas veces en las pinturas de Monet, especialmente el estanque de ninfeas (nenúfares). La entrada cuesta 9 € (¡Somos cuatro!). Está lleno de japoneses (Monet estaba muy influido por las grabados de ese país, que se ven en esta casa).


Seguimos la ruta y antes de entrar en Rouen nos acercamos a un mirador que se encuentra en la carretera que lleva a la Basilica del Nôtre Dame de Bonsecours (Virgen del Socorro), de devoción de los ruaneses, y desde donde se divisa una magnifica vista de Rouen. Hace un aire frío que se las pela (recuerdo que es 30 de julio).

Lo primero es comer. Vemos un Flunch y aquí entramos.Tiene lo que los franceses llaman "formules" (menus compuestos generalmente por entrée, plat y dessert y de precio fijo) que son más baratos y evita los sustos económicos.
Después vemos los "incontournables" (imprescindibles) de Rouen: la catedral (que los lunes abre a las 14 h.), la calle de Gran Reloj ("Grand Horlage") y el centro.

De nuevo al coche, pagamos el parking y hacía Honfleur. También por la autopista de peaje (¡Hay que a ahorrar tiempo!): 10,5 €.
En el camino van desapareciendo las nubes y cuando llegamos a Honfleur la tarde es magnifica. Este es un pueblecito costero en el estuario del Sena y frente a El Havre que los une el espectacular puente de Normandía. Aparcamos en un parking en enclos cerca del "Vieux Bassin" y nos dirigimos a dar un paseo. La animación es tremenda, las terrazas que dan al sol llenas y el lugar es encantador. Nos tomamos un helado pues el sol pica más de la cuenta (el tiempo por estos pagos es así en esta época)

La casa elegida es Le Clos Hamon
En este punto tengo que indicar que al ser una sóla "nuitée" (noche) la estancia en cada casa y la época de temporada alta para las vacaciones, no todas las casas aceptan inquilinos y más cuando coinciden los días con fines de semana.
Dicho lo cual, más me complace hablar bien de sus propietarias.
Nos recibe en la puerta Mme. Annick Lemoine. Nos ofrece al igual que ayer algo para cenar. Pedimos lo mismo y a descansar. Aquí no hay Wifi y mis hijas se entretienen viendo las fotos del día y yo, para variar, esperando a ver el tiempo.