Día 3-Miércoles 15 de Agosto de 2012
Teníamos que estar en la agencia a las 07:00 así que a las 06:30 ya estábamos saliendo del hotel medio dormidos
Pensamos en comprar unos cafés en el starbuck coffee para ir bebiéndolos de camino pero estaba todavía cerrado cuando pasamos por delante, de hecho no nos encontramos ningún bar abierto seguramente porque el 15 de agosto también es festivo en Francia con lo cual los bares abrieron mas tarde que de costumbre. Aprovechando que íbamos con tiempo de sobra pasamos por la isla de la ciudad para que mi padre viera de mas cerca Notre Dame, hicimos algunas fotos de la catedral.
Después de esperar delante de la agencia salimos de Paris alrededor de las 07:20 creo recordar. El guía Marc nos hizo una breve presentación en tres idiomas (Francés, Ingles y Español) al inicio, volviendo a hablar a mitad de camino para comentarnos que realizaríamos una pausa y cuando nos acercábamos al Mont Saint Michel nos dios una larga charla sobre la abadía y el monte proporcionando varios consejos, la charla la dio en Francés repitiéndola a continuación en Ingles y Español. Aunque nos acompañaron las nubes durante todo el día apenas cayeron unas pocas gotas durante el trayecto.
Con relación a la excursión al ser este mi segundo viaje a Paris calcule que me podía conceder perder un día fuera de la capital, como ya he comentado antes, en mi viaje anterior ya había visto casi todo por eso empecé a mirar la realizacion de una posible excursión para esa segunda estancia. Cuando estuve en Roma contrate una para ir a visitar las ruinas de Pompeya haciendo lo mismo en Bruselas para visitar Gantes y Brujas, en ambos casos la experiencia fue positiva lo que me animo para probar de nuevo esta vez. Inicialmente había pensando ir a una excursión a Normandia pero tiene el problema que te llevan a varios sitios y estas poco en cada uno mientras que la del mont Saint Michel se desarrolla únicamente allí. Claro esta que tiene el inconveniente que es la que mas lejos esta situada, son 4 horas de autobús
pero cuando medite que excursión elegir, valorando los pros y los contras, al final me decante por la del mont Saint Michel y creo que fue un acierto. Además otro factor que tenia que tomar en cuenta era mi padre al estar tanto tiempo en el autobús sentado no se cansaría tanto como si hubiese estado todo el día de pie recorriendo Paris, el día anterior entre los dos tours habíamos caminado mucho así que la excursión nos permitió en parte descansar y recuperar fuerzas también.
Eran las doce del mediodía cuando llegamos al parking del mont Saint Michel. Tras enviarnos al área 7 (el parking esta compuesto por 8 áreas) tuvimos que andar mas de 15 minutos para alcanzar la zona donde se cogen las lanzaderas, unos autobuses que te acercan al monte visto que ya no dejan aparcar en el dique que comunica el monte con el continente. Entre la caminata del parking, la espera y la lanzadera cálculo que perdimos más de media hora hasta que llegamos a la entrada del monte a todo eso sumarle que soplaba una gélida y fuerte brisa que me recordaba a nuestro “querido” cierzo. Quitando esas molestias
tengo que aclarar que el monte es imponente con su muralla y su abadía en la cima.
Tras recuperarnos del espectáculo y también para resguardarnos del frió entramos en el recinto del monte, nuestro guía nos había comentado que nada mas entrar a mano izquierda estaba la oficina de turismo donde podríamos conseguir un mapa del lugar así que ese fue nuestro primer destino. Mas que mapa es mas bien un tríptico lo que se nos proporciono con información histórica del monte y un plano con todas las tiendas y restaurantes de la grande rue.




Subimos a la muralla que recorrimos unos metros haciendo fotos del dique aunque rápidamente volvimos a bajar para seguir la calle principal, la grande rue en francés. Auque de grande no tiene mucho visto que es bastante estrecha en algunas zonas caben 3 o 4 personas una al lado de otra y es una pesadilla para quien tenga que ir con el coche de un bebe porque es todo cuesta arriba. Como he comentado antes, el día era festivo en Francia y eso se noto por la cantidad de personas presentes en el lugar, recorrer la calle principal era algo agobiante con los que subían por el lado derecho y los que bajaban por el izquierdo. Lo malo es cuando te encontrabas a gente parada en medio de la calle formando unos atascos. Se nos planteo un dilema mientras subíamos: parar en algún restaurante o seguir hasta la abadía, muchos locales se veían lleno de gentes y quizás nos tocaría esperar además recordamos que Marc comento que se requería al menos 45 minutos para visitar la abadía de esa forma decidimos seguir y que si acaso comeríamos algo al volver a bajar puesto que teníamos que estar de regreso al autobús a las 15:45. Dejamos atrás la calle principal y empezamos a subir por unas escaleras que llevaban a la abadía, allí nos dimos un buen susto cuando vimos la cola que había para adquirir la entrada pero afortunadamente nosotros ya teníamos la nuestra puesto que iba incluida en la excursión y ademas el guía nos dio a cada uno la nuestra al bajar del autobús comentándonos además de que teníamos que entrar usando la fila de la izquierda, que era la de los grupos. Nosotros solo vimos una fila, a la derecha, con lo cual subimos por las escaleras de la izquierda hasta que nos encontramos con una mujer de la organización que nos pregunto por nuestros billetes poniendo cara de “mira esos espabilados que intentan colarse” De inmediato le enseñamos nuestras entradas mientras me mordía los labios para no contestar “bazinga”




Seguimos andando hasta alcanzar una terraza donde había unas vistas impresionante sobre la bahía con la marea baja. Después entramos en la iglesia, el claustro y fuimos recorriendo varias salas según estaba ordenado el circuito. Entre esas habitaciones había un comedor, varias capillas, criptas y salones finalizando el circuito en una tienda. Después de eso salimos a la parte de atrás de la abadía con vista a la bahía, bajando por unas escaleras hasta volver a la calle principal. Eran más de las 14:00 horas y teníamos hambre así que nos pusimos a buscar un restaurante no sin antes comprar un souvenir del lugar. Finalmente comimos en una crepería llamada la sirena, un lugar extraño puesto que el local en la planta calle es una tienda y la crepería esta en la primera planta no obstante las dos crepes que nos tomamos estaban buenísimas.
Entorno a las 15:00 dejamos el monte y fuimos regresando poco a poco al parking. Como nos sobraba tiempo converse con el guía y el chofer sobre el hecho de que tuviéramos que perder tanto tiempo para acercarnos al monte y por lo que me comentaron es algo bastante reciente puesto que el parking se acabo ese año, antes dejaban los autobuses acercarse hasta el dique, en fin que se les notaba bastante molestos con esos cambios que iban en claro perjuicio contra los turistas.
La verdad si el 15 de agosto hacia frió allí no me quiero imaginar el tiempo que puede hacer en mayo o en octubre. Alrededor de las 16:00 horas el autobús arranco para dirigirse de nuevo hacia Paris donde al llegar podemos decir que tanto el chofer como el guía se enrollaron puesto que nos hicieron un pequeño recorrido con unas breves explicaciones de los monumentos que nos fuimos encontrando: Pasamos cerca de donde esta la estatua de la libertad (pont des grenelle) cruzamos el pont d’iena para pasar delante de la tour Eiffel y lo mismo con los inválidos hasta llegar a la agencia. Desde allí fuimos regresando al hotel poco a poco, por lo que pudimos comprobar tuvieron mejor días en Paris que el que tuvimos nosotros en el monte puesto que al pasar por delante del Louvre comprobamos como muchos parisinos estaban descansando en los jardines. Nos acercamos a la place Vendome para que la viera mi padre y con los últimos rayos de sol llegamos al hotel.
Teníamos que estar en la agencia a las 07:00 así que a las 06:30 ya estábamos saliendo del hotel medio dormidos
Pensamos en comprar unos cafés en el starbuck coffee para ir bebiéndolos de camino pero estaba todavía cerrado cuando pasamos por delante, de hecho no nos encontramos ningún bar abierto seguramente porque el 15 de agosto también es festivo en Francia con lo cual los bares abrieron mas tarde que de costumbre. Aprovechando que íbamos con tiempo de sobra pasamos por la isla de la ciudad para que mi padre viera de mas cerca Notre Dame, hicimos algunas fotos de la catedral. 
Con relación a la excursión al ser este mi segundo viaje a Paris calcule que me podía conceder perder un día fuera de la capital, como ya he comentado antes, en mi viaje anterior ya había visto casi todo por eso empecé a mirar la realizacion de una posible excursión para esa segunda estancia. Cuando estuve en Roma contrate una para ir a visitar las ruinas de Pompeya haciendo lo mismo en Bruselas para visitar Gantes y Brujas, en ambos casos la experiencia fue positiva lo que me animo para probar de nuevo esta vez. Inicialmente había pensando ir a una excursión a Normandia pero tiene el problema que te llevan a varios sitios y estas poco en cada uno mientras que la del mont Saint Michel se desarrolla únicamente allí. Claro esta que tiene el inconveniente que es la que mas lejos esta situada, son 4 horas de autobús

Eran las doce del mediodía cuando llegamos al parking del mont Saint Michel. Tras enviarnos al área 7 (el parking esta compuesto por 8 áreas) tuvimos que andar mas de 15 minutos para alcanzar la zona donde se cogen las lanzaderas, unos autobuses que te acercan al monte visto que ya no dejan aparcar en el dique que comunica el monte con el continente. Entre la caminata del parking, la espera y la lanzadera cálculo que perdimos más de media hora hasta que llegamos a la entrada del monte a todo eso sumarle que soplaba una gélida y fuerte brisa que me recordaba a nuestro “querido” cierzo. Quitando esas molestias





Subimos a la muralla que recorrimos unos metros haciendo fotos del dique aunque rápidamente volvimos a bajar para seguir la calle principal, la grande rue en francés. Auque de grande no tiene mucho visto que es bastante estrecha en algunas zonas caben 3 o 4 personas una al lado de otra y es una pesadilla para quien tenga que ir con el coche de un bebe porque es todo cuesta arriba. Como he comentado antes, el día era festivo en Francia y eso se noto por la cantidad de personas presentes en el lugar, recorrer la calle principal era algo agobiante con los que subían por el lado derecho y los que bajaban por el izquierdo. Lo malo es cuando te encontrabas a gente parada en medio de la calle formando unos atascos. Se nos planteo un dilema mientras subíamos: parar en algún restaurante o seguir hasta la abadía, muchos locales se veían lleno de gentes y quizás nos tocaría esperar además recordamos que Marc comento que se requería al menos 45 minutos para visitar la abadía de esa forma decidimos seguir y que si acaso comeríamos algo al volver a bajar puesto que teníamos que estar de regreso al autobús a las 15:45. Dejamos atrás la calle principal y empezamos a subir por unas escaleras que llevaban a la abadía, allí nos dimos un buen susto cuando vimos la cola que había para adquirir la entrada pero afortunadamente nosotros ya teníamos la nuestra puesto que iba incluida en la excursión y ademas el guía nos dio a cada uno la nuestra al bajar del autobús comentándonos además de que teníamos que entrar usando la fila de la izquierda, que era la de los grupos. Nosotros solo vimos una fila, a la derecha, con lo cual subimos por las escaleras de la izquierda hasta que nos encontramos con una mujer de la organización que nos pregunto por nuestros billetes poniendo cara de “mira esos espabilados que intentan colarse” De inmediato le enseñamos nuestras entradas mientras me mordía los labios para no contestar “bazinga”







Seguimos andando hasta alcanzar una terraza donde había unas vistas impresionante sobre la bahía con la marea baja. Después entramos en la iglesia, el claustro y fuimos recorriendo varias salas según estaba ordenado el circuito. Entre esas habitaciones había un comedor, varias capillas, criptas y salones finalizando el circuito en una tienda. Después de eso salimos a la parte de atrás de la abadía con vista a la bahía, bajando por unas escaleras hasta volver a la calle principal. Eran más de las 14:00 horas y teníamos hambre así que nos pusimos a buscar un restaurante no sin antes comprar un souvenir del lugar. Finalmente comimos en una crepería llamada la sirena, un lugar extraño puesto que el local en la planta calle es una tienda y la crepería esta en la primera planta no obstante las dos crepes que nos tomamos estaban buenísimas.


Entorno a las 15:00 dejamos el monte y fuimos regresando poco a poco al parking. Como nos sobraba tiempo converse con el guía y el chofer sobre el hecho de que tuviéramos que perder tanto tiempo para acercarnos al monte y por lo que me comentaron es algo bastante reciente puesto que el parking se acabo ese año, antes dejaban los autobuses acercarse hasta el dique, en fin que se les notaba bastante molestos con esos cambios que iban en claro perjuicio contra los turistas.
