DÍA 27 DE AGOSTO
Nos levantamos temprano, llenos de energía y con ganas de conocer Rodas más a fondo, después de lo visto la tarde anterior. Desayunamos en una panadería de camino a la ciudad medieval, esta vez nos íbamos fijando bien en el camino para que no nos pasara lo mismo del día anterior.
Lo primero que fuimos a ver fue el “palacio del Gran Maestre” el día anterior estaba cerrado. Compramos la entrada, la general 6 euros, en mi caso volví a beneficiarme del descuento por ser maestra y la entrada me costó 3 euros. También compramos las entradas para pasear por las murallas, general 2 euros, con descuento 1 euros.

El Palacio del Maestre nos encantó y creo que es indispensable su visita. No opino lo mismo del paseo por las murallas, considero que es totalmente prescindible. Acabamos el paseo por las murallas y estábamos en la otra punta de la ciudad. Fuimos callejeando hasta llegar al hospital de los caballeros, reconvertido en museo arqueológico ( precio 6 y 4 euros). El museo nos encanto, su visita es muy agradable tanto por las obras que se exponen como por el entornos donde se exponen.


Después de la visita al Hospital, empezamos a pasear por la calle de los caballeros viendo los diferentes escudos y buscando el albergue de la lengua de España y el de la provenza. Estuvimos mucho rato subiendo y bajando… y después nos volvimos a perder callejeando hasta encontrar el barrio turco y entrar en la mezquita y en la biblioteca… Fuimos también a buscar los baños turcos pero siguen usandose y no es posible visitarlos.

Pasear por la ciudad medieval es genial, hay miles de rincones preciosos y aunque haya muchos turistas consigues encontrar calles por donde pasear en completa solitud. Recomiendo recorrerla sin prisa, disfrutando de ella…
Decidimos parar y comer en un restaurante dentro de las murallas, teníamos algunas referencias pero finalmente acabamos sentados en uno que nos llamó la atención se llamaba “Rustico taverna” y aunque era un restaurante totalmente orientado a los turistas comimos muy bien y a un precio razonable.
Después de la comida decidimos seguir paseando un poco para bajarla y nos perdimos por las calles de la ciudad. Después de un rato, cansados de caminar y un poco agobiados por el calor decidimos ir al hotel y coger las cosas para refrescarnos en la piscina.
Se me ha olvidado comentar que nuestro hotel no tiene piscina, pero esta cerca del casino , que dispone de una piscina exterior totalmente gratuita. Nos cambiamos de ropa y cogimos las toallas para ir a la piscina. Una vez en ella nos instalamos en dos hamacas y nos dimos un buen baño. El día estaba siendo genial. Después del baño decidimos tumbarnos en las hamacas y disfrutar de la música y de dos mojitos, el mio de sandia… estaba buenísimo.

Volvimos al hotel y nos duchamos, nos arreglamos para dar una vuelta y cenar. Volvimos a la ciudad medieval y después de dar un paseo volvimos para el hotel, ya que queríamos cenar en un gyros cercano a él que nos había aconsejado la dueña.
No tengo el precio exacto pero recuerdo que por menos de diez euros cenamos los dos, Antonio un souvlaki y yo unas salchichas… la comida estaba buena y yo fui incapaz de acabarme el plato.
Nos fuimos al hotel y a dormir.