
Como os comentaba antes, tenía muchas ganas de conocer Chicago. Todas las referencias que tenía eran positivas y en la gran mayoría de los casos las referencias venían de personas que comparten conmigo la pasión por USA y que son grandes enamoradas de ciudades como NY y San Francisco. Me generaba mucha curiosidad descubrir como una ciudad de la que yo tenía una imagen oscura, de ciudad industrial de la parte más gris de EEUU, tipo Detroit o Cleveland, podía conseguir la aceptación y sorpresa de gente de referencia para mí.
Por ese motivo la metí un poco a capón en este viaje. Era una primera etapa fugaz que nos desviaba mucho de nuestra zona de referencia en este viaje, pero que de otra manera no iba a poder visitar en el corto plazo. Conseguimos billetes a precio razonable teniendo en cuenta que no era ida y vuelta. Para los que interesan datos económicos os diré que el billete con escala en Amsterdam y vuelta directa desde NY nos costó 550€.
Para temas de alquiler llevo muchos viajes trabajando con rentalcars, otrora ealquilerdecoches. Siempre he tenido grandes precios y me ha funcionado muy bien. En esta ocasión me equivoqué. La última vez en Dallas, me ofreció la compañía de alquiler un coche mucho más grande que el contratado, por lo que esta vez que realmente lo necesitaba un poco más grande lo contraté básico, esperando ver in situ que coche me ofrecían y luego era más pequeño de lo que necesitábamos y el upgrade que me ofrecía la compañía de alquiler era más caro que el que me ofreció previamente rentalcars. Error....para la próxima ya lo se.
Llegamos al Aeropuerto de Chicago O´Hare a las 14.30 hora local. después del habitual traslado vía autobús al terminal de recogida de los coches de alquiler, recogimos un Dodge Avenger que nos acompañaría en esta gran aventura de 10 días.
Lo primero que hicimos fue hacer el check-in en el hotel para quedarnos ya más tranquilos. Para los poco puestos en Chicago, os doy algo de información que os haga poneros en situación. Chicago, es una gran urbe, capital del estado de Illinois, tercera en población después de NY y Los Angeles, cuyo principal atractivo turístico es la zona del Downtown. Tiene cierto parecido a NY en cuanto a que es una ciudad con una configuración de edificios brutales integrada perfectamente con la desembocadura del Rio Chicago en el Lago Michigan. La ciudad se vio destruida prácticamente entera en 1871 (la fecha he tenido que mirarla que no me acordaba), y para transmitir signo de recuperación se contó con los mejores arquitectos del país para reconstruirla lo que le confiere un toque mucho más distinguido que NY a las zonas de rascacielos. Se pueden observar muchos tipos diferentes de edificios en función de la época en la que fuesen construidos, y ademas demuestran mayor preocupación histórica por parte de sus dirigentes siempre en cuanto al desarrollo urbanístico controlado. Lo que hace mucho más llamativo un paseo por su Downtown debido a la riqueza de estilos diferentes que se pueden observar en Chicago frente a un estilo mucho más monótono en NY donde quitando algunas excepciones como el Flatiron o el Chrysler los demás tienen una configuración mucho más plana.
El Downtown está dividido en dos partes por el Rio Chicago, y es atravesado en paralelo a la orilla del Lago Michigan por una arteria principal, que sería el equivalente a la Quinta Avenida de NY, que en este caso se llama Michigan Avenue, que a partir del Rio Chicago hacia el Norte pasa a denominarse Magnificent Mile. Nosotros gracias a nuestro gran compañero de viaje, Hotwire.com, reservamos habitación triple en el Hilton Palmer House en pleno meollo. (respecto a Hotwire, los hoteles, precios y demás detalles, para no hacerlo muy pesado si alguien tiene dudas, que me pregunte lo que necesite que estaré encantado). En concreto este hotel estaba metidos en el Loop por lo que la ubicación era magnifica. Después de hacer reconocimiento rápido de la habitación, y habiendo ubicado el coche el parking del hotel, y teniendo en cuenta que teníamos escasas 30 horas para "conocer" la ciudad nos dispusimos a patearnos toda la parte representativa de la ciudad.
La primera visita y dada la cercanía fue visitar los dos grandes parques de referencia de la ciudad. Estos separan en la parte Sur del Downtown la zona de edificios de la orilla del lago. Son el Grant, con su Clarence Buckingham, y sobre todo Millenium Park. Reconocimiento rápido, de la Crown fountain viendo como la gente se empeñaba en hacerse fotos en las que se empapaba los pies, una vistazo al auditorio Jay Pritzker, que supongo que dará un tgran ambiente cuando haya concierto, pero que en este caso estaba vacío y por supuesto primera parada técnica a hacer todo tipo de fotos al "Haba" (Bean). Oficialmente se llama la Cloud Gate Sculpture, pero popularmente por motivos obvios se conoce como "The Bean". Es una de las imagenes míticas de Chicago. Es una especie de gota de agua metálica con forma de habichuela que te quedas embobado mirándola. En función de la luz que tengas en el momento puede ser espectacular, y para los disfrutones de la fotografía pueden estar horas allí, dándole vuelas a como sacar el mejor partido posible. Es de esas cosas que te encantaría poder disfrutar con poca gente pero como no puede ser de otra manera está rodeada de gente. Yo os dejo un par de muestras de la judía por dentro y por fuera.


Desde ahí, subimos toda la Michigan Av. hacia el Norte. Ya empezaba a anochecer, y Chicago, empezaba a transmitir una de sus grandes diferencias con NY. Resulta una ciudad mucho más "limpia" y elegante. Sería una especie de versión distinguida de Manhattan pero claro quitandole los barrios tan representativos de Manhattan, como son Little Italy, Soho, Chinatown, etc....Espectaculares edificios, que compiten en el nivel de fachadas y después de atravesar el Rio Chicago y en dirección norte empiezas a encontrarte las tiendas de las mejores marcas ubicadas como pasa habitualmente en las grandes ciudades del mundo en una milla de distancia. Paseo muy agradable, siempre acompañados del invitado habitual en Chicago, el viento. Después de ir descubriendo fachada tras fachada, como cada edificio superaba al anterior y con la sensación de que eran las 11/12 de la noche, debido a la luz,a la cantidad de gente en los restaurantes cenando, y por el jet lag (en realidad eran las 20.00) subimos al John Hancock Observatory. Sin ser el edificio más alto de Chicago (torre Sears/Willis) tiene las mejores vistas de la ciudad sobre todo de noche. Arriba tiene una planta con cafetería para poder disfrutar de las grandes vistas de Chicago iluminada.

Después de seguir dando un paseo por la zona más "comercial", grandes tiendas, elegantes restaurantes, cuidadas fachadas, decidimos ir bajando hacia nuestro hotel por una de las paralelas más conocidas, que es State, donde el nivel ya baja un poco pero pasamos por el mítico Chicago Theatre.

Finalmente y después de una paliza andando llegamos a las inmediaciones de nuestro hotel donde disfrutamos de una cena en una mezcla entre sports bar americano y pub irlandés.
A la mañana siguiente Chicago nos recibió con un día gris que le quitaba mucho atractivo a uno de los planes que teníamos pensado para ese día. El tour en barco. Así que postpusimos la decisión de si hacerlo o no y nos dimos un paseo por la zona del hotel después de desayunar en un Starbucks. Una vez interiorizado que desayunar en USA para lo bueno y para lo malo es igual de caro/barato que comer, y que el mal tiempo no nos iba a condicionar en todo el viaje porque si no mal empezábamos dimos un gran paseo por el Loop. El Loop es una zona muy representativa Chicago, cuyo núcleo lo delimita una imagen característica de todas las películas que es su tren elevado: "L". Son varias líneas de metro que van por encima de la calle y que forman un rectángulo de calles que aglutinan el centro financiero e institucional de Chicago . Seguro que habéis visto imágenes como estas en alguna peli yankee. Normalmente suele haber algún tipo de persecución en coche o a pie.

Después de dar una vuelta por la zona nos dirigimos a Michigan Av. a la Sede de la Chicago Architecture Foundation (CAF), hay una reproducción en miniatura de Chicago y todos los edificios, y nos informamos del Tour en barco. A pesar de que el tiempo no acompañaba, nos decidimos. No es barato (37$), pero me habían recomendado que de hacerlo lo hiciéramos con ellos. Lo teníamos a las 13.00, así que volvimos darnos un paseo por la Magnificent Mile, unas compritas de rigor y al barco que nos fuimos. Una de los grandes atractivos de esta ciudad es ver como han integrado el Lago y el río dentro de la ciudad, combinandolos con grandes edificios y con zonas residenciales muy nuevas. La ventaja del barco es que puedes disfrutar en 90 minutos (creo que son) de una perspectiva de Chicago muy diferente. Según nos explicaron, en épocas pasadas el río lejos de ser atractivo como lo es hoy, era algo rechazado por los habitantes de la ciudad debido a las condiciones en las que estaba, el mal olor, etc....y se puede observar como algunos edificios que podrían disfrutar de unas magníficas vistas estaban completamente tapiados para que no diese la sensación de que están cerca sino todo lo contrario. De un tiempo a esta parte los edificios no solo no lo evitan sino que lo fomentan. Hay zonas residenciales que se han construido pequeños embarcaderos privados, han reformado balcones y/o pequeños jardincitos y demás zonas aledañas al río, que han convertido zonas antaño casi marginales en viviendas de lo mas in . La ventaja de este tour es que los guías son arquitectos de la asociación que te van detallando todos los edificios, su historia, origen, etc...lo que te hace mucho más amena la visita. Obviamente hace falta un cierto nivel de inglés porque si no te enteras de mucho. No tengo grandes fotos porque el dia era francamente malo de luz, pero algo es algo....

Después de conocer otra perspectiva de Chicago, no nos podíamos ir de allí sin probar una de sus clásicas pizzas, así que nos acercamos a la Pizzería Uno, en el 29 de East Ohio, donde encontramos una pizzería canija, con el poso de la historia de Chicago, donde no puede evitar proyectarte a la época de Al capone y donde pagamos la novatada pensando que las pizzas son como las convencionales y nos sobró la mitad de lo que pedimos. Con el estómago lleno fuimos al hotel, y viendo el dia que hacía y que debiamos de tratar de ganar kilómetros al viaje decidimos ponernos en ruta. Próximo objetivo a nivel turístico: Catarátas del Niágara. Pero nos separaban 1000 km no demasiado atractivos así que nos inventamos una parada técnica en Cleveland, para disfrutar de otra de mis grandes aficiones frikis. Los deportes americanos. Después de que el cielo se cerniese sobre nuestras cabezas, o lo que es lo mismo nos cayese la del pulpo, y que entendiésemos el motivo por el que Spielberg rodó el Diablo sobre ruedas, al ver como en autopistas completamente oscuras, con cero drenaje, y cumpliendo rigurosamente los límites de velocidad para evitar problemas, camiones despropolrcionadamente grandes nos pasaban rozando, superando ampliamente los límites tanto de velocidad como de prudencia llegamos a nuestro objetivo final. Sobre los detalles de la noche no tienen mucho interés porque aunque la idea era dormir cerca de Toledo, si si, Toledo, Ohio, finalmente nos liamos la manta a la cabeza y dormimos en las inmediaciones de Cleveland en algún Red Roof, cadena de la que ya tenía buenas referencias por Lamiri. Total Kilometros alrededor de 400.