Las excursiones que teníamos pensadas hacer ya estaban hechas así que los días que nos restaban era para sol y playa. Nos bajamos nuevamente a la playa y el día fue prácticamente como el que os describí de sol, playa, piscina, tumbonas, y steak.
Hacia las 5 aproximadamente empezó a ponerse bastante nublado, mucha gente se había recogido, estábamos muy morenas y algo quemadas a pesar de habernos echado crema de 50,
En la habitación nuevamente nos encontramos con una forma muy graciosa hecha con las toallas, siempre nos daba pena deshacerla y eso que no dejábamos propina, pues un día les deje unas muestras de colonia y ni las cogieron, así que pensé en dejar la propina solo el ultimo día.
A pesar de no dejar propinas, siempre se molestaron mucho en hacer mi habitación, cuidar los detalles, dejármela fresca, con botes de gel, champú y body milk diario, así que no temáis por no tener un buen servicio si no dejáis dinero previamente. De esta manera, es normal que el ultimo día precisamente por haberte atendido sin “comprarles con propinas” se la dejes tú de manera voluntaria.
Nos preparamos la bañera y la disfrutamos un buen rato. De repente, y mientras esperábamos a que se llenara de agua la bañera, empezamos a ver desde la ventana como empezó a llover fuertemente y con mucho viento. El baño apetecía todavía aún más.
Después del baño largo y descansado, nos preparamos y nos fuimos a cenar. Hoy tocaba en el brasileño, pues cuando habíamos reservado el japonés era imposible.
Yo me encontraba algo indispuesta y apenas cené, pero el restaurante estaba muy bien.
Nos estaban esperando ya que tienes la reserva realizada y tienes que bajar el justificante que te dan cuando haces la reserva y obligatorio pantalón largo para hombre, ya que mi amigo lo tuvo que comprar en una de las tiendas del hotel para poder cenar en las temáticas.
En este restaurante lo que realmente eliges es el postre, ya que las espadas de carne te traen de todas y te van cortando cachos. Lo que te sirves tu son de las ensaladas al gusto, y también había champiñones tipo al ajillo, ensaladilla rusa, de col americana, y tipo tropical.
Luego te van trayendo las espadas de distintos tipos: chorizo, pollo, piña, cerdo, pescado, salchicha, res, filet miñon, entrecot y luego ya pasábamos al segundo plato, que eran también unos tipos de carne y guarniciones que a mis amigos les gustó bastante.
Los postres también eran muy ricos yo aquí pedí el helado de pistacho, aunque también había dulce de leche. También recomendaría este hotel como positiva la experiencia,
probé algunas de las carnes de las espadas y eran muy tiernas y ricas, iban bastante rápidas entre una y otra y las esperas no eran largas como he leído por algún foro.