Día 1-2 (Sábado 30/06 y Domingo 01/07)
Cogemos el vuelo con Royal Jordania Airlines, y la verdad es que muy bien. Un vuelo de 4 horas, una escala de 5 más, y otro vuelo de unas 9 horas. Me lo paso casi todo el rato durmiendo, por lo que no se me hace excesivamente largo.
Llegamos a Bangkok el Domingo 1 de Julio sobre las 16h, y después de pasar la aduana, coger mochilas (por suerte llegan las dos), cambiar un poco de dinero (unos 50€), y coger un mapa de la ciudad, nos dirigimos a la planta de vuelos nacionales y cogemos un taxi público (verde/naranja), después de dar la dirección de nuestro hotel a una señorita que nos lo escribe en tailandés en un papel. De todas formas, cuando llegamos a Phra Sumen Road (cerca de Khaosan Road), el taxista no encuentra el hotel; da unas vueltas arriba y abajo, se para y pregunta, y finalmente parece que le dan la ubicación. Y es que nuestro hotel, el Korbua House, está un poco escondidito. Se encuentra en un callejón que va a dar a uno de los puentes del canal que discurre paralelo a Phra Sumen.
El taxi nos deja al cabo de media hora (por suerte, no pillamos nada de tráfico) a 50 metros del hotel. En total unos 400THB (propinas y peajes incluidos). La primera impresión es que es una ciudad super grande, con calles muy anchas, y muy moderna. Eso sí, no hay muchos rascacielos enormes como en Beijing, Shanghai o Tokyo. Hay algunos, y luego muchos edificios normales. Hace bastante calor a pesar de estar nublado, pero es soportable. Y huele a comida por todas partes.
Nos dirigimos hacia el callejón, y vemos un sinfín de paraditas de comida. Pasamos las paradas, y vemos el hotel al fondo del callejón, que va a desembocar a uno de los muchos canales que hay en esta ciudad.
Hacemos el check-in, y la primera en la frente. La recepcionista, muy amable, nos ve tan sudorosos y cansados que nos ofrece unos tés con hielo. Nos miramos un momento mi mujer y yo, y decimos: “de perdidos al río, hay que acostumbrar al cuerpo des del principio”. Así que ni cortos ni perezosos nos bebemos ese té que nos sabe a gloria.
Dejamos las cosas en la habitación, bastante nueva (el hotel lo escogimos, aparte de por su ubicación, cerca de la zona de Khaosan Road, porque lo habían inaugurado en abril): muy grande, con un baño también bastante grande y moderno (hasta Koh Tao no volveremos a un hotel tan bonito como este). Para evitar el jetlacazo y no quedarnos apalancados, nos cambiamos y salimos a callejear. Nos habían recomendado Rambuttri (comentan que Khaosan es muy muy turísitica, un poco Lloret de Mar). Así que cruzamos algunas calles, y en 5 minutos estamos en la que sería nuestra calle comodín de Bangkok (y casi de Tailandia, ya que es donde hemos pasado más tiempo). En el corto trayecto hacia nuestro primer destino también observamos otro denominador común del viaje (y del país): las tiendas 7 Eleven. Nos encontramos dos. Es una pasada, hay muchísimas, y puedes comprar agua, cervezas, comida y un poco de todo. Y bastante bien de precio: agua de 1,5lts por 15THB, cerveza de 650ml por 40THB, Oishi Green Tea de 0,5lts por 15THB (nos hemos vuelto super fans y hemos bebido litros y litros, más que de cerveza y casi que de agua). El calor y la humedad hace que sudes un montón y que te apetezca beber todo el rato, y claro, la cerveza entra muy bien, pero no es plan de ir borracho todo el viaje…

Foto de mi cerveza preferida durante las vaciones, aunque prefería el formato de medio litro, jaja
Nada más entrar en Rambuttri cambiamos dinero en una casa de cambio (1€ ~ 38,55THB, y comprobamos que está mucho mejor aquí que en el aeropuerto (más de un bath por euro de diferencia). Siempre hay que seguir las recomendaciones de los foros de viajeros.com, jaja. Vemos también una casa de masajes en una esquina de Rambuttri con un callejón que une esta calle con Khaosan: Shewa Spa. Hay montón de camillas en la calle, y gente haciéndose masajes en los pies. Tiene buena pinta, y por dentro es muy bonito, por lo que decimos que luego nos pasaremos. Son las 18.30h y aún es de día, aunque está empezando a anochecer.
Observamos que nada más empezar la calle ya hay varias paraditas de comida. Así que como vamos con hambre (en el avión no solemos comer mucho, más bien nada), nos atrevemos con unos rollitos (muy buenos) por 20THB. Una vez el estómago está menos vacío, nos ponemos a pasear, recorriendo todo Rambuttri, y luego volviendo por Khaosan Road. La verdad es que esta segunda es muy bulliciosa, demasiado para mi gusto. Hay muchísima gente, mucho ruido en los bares, contaminación lumínica a tope… en cambio, Rambuttri es más tranquila: los bares son menos ruidosos, hay menos gente, y menos luz, sobre todo en el Soi, la parte más tranquila de esta calle.

Foto de Khaosan Road de noche
Otro detalle a destacar de Tailandia es que todo se realiza hacia el exterior. Me explico, muchas tiendas, y casi todos los bares, tienen las puertas abiertas, o grandes ventanales abiertos, y un montón de sillas y mesas afuera. Supongo que será por el calor y el buen tiempo que hay durante todo el año. Y si viene el monzón y llueve, pues se refugian un rato, ponen unos toldos, y cuando pasa el aguacero, otra vez afuera.
En fin, que damos una vuelta a la zona, y cuando volvemos al punto de partida al inicio de Rambuttri vamos al 7 Eleven a pillar nuestra primera Chang Large. Buenísima. Qué bien entran estas cervezas con el calor. Y como no hay ley del botellón, pues la pillamos y nos sentamos en cualquier lado a bebérnosla y ver la gente pasar. Para acompañar, cogemos en los puestecitos un Pad Thai por 25THB que nos sabe a gloria, y un Roti de postre (parecido a los churros marroquíes, una especie de crep al que le puedes poner varias cosas, dulces o saladas) en una paradita al lado de la del Pad Thai. Nosotros elegimos plátano y chocolate. Delicioso. Ha sido otro de los alimentos que más hemos consumido durante el viaje; y super barato, entre 20THB y 35THB dependiendo de los complementos que le pongas: huevo, chocolate, plátano, todo jaja…
Mientras estamos allí sentados pensando en ir a hacernos el masaje y retirarnos (son ya las 20h y el cansancio del viaje empieza a hacer mella), nos encontramos con un grupo de chicos y chicas españoles muy majos que también acaban de llegar y enseguida, no sé muy bien como, me encuentro con otra botella de Chang Large en la mano y nos vamos todos a dar una vuelta. Gracias a ellos probamos varios alimentos fritos que posiblemente no habría hecho de otra forma: patas de rana (saben a pollo) y una especie de saltamontes o cigarra (de sabor amarguillo). La intención de estos muchachos es quedarse despiertos hasta la 1.45h de la madrugada, hora en la que empieza la final de la Euro 2012 (donde ganó España). Después de una hora y media de dar una vuelta con ellos, nos acabamos despidiendo ya que estamos muy cansados. Vamos al Shewa con intención de hacernos un masaje, pero ese día está lleno, así que nos lo hacemos en un sitio al lado, en el callejón aquel que une Rambuttri con Khaosan. Pedimos un Traditional Thai Massage de una hora por 200THB, y nos dejamos hacer. Al acabar el masaje, nos dan un té calentito, y salimos de allí flotando con destino nuestro hotel.
Llegamos al hotel a las 23.45h y mi mujer se va a dormir directamente. Yo, en cambio, aún tengo la hora cogida de Barcelona (son 5 horas menos), y no tengo nada de sueño, así que intento aguantar para poder ver el partido (se supone que lo dan por la TV). Pero en nuestro hotel parece que no. Aún así, y con el wifi gratis (otra característica de Tailandia es que hay Wifi en cualquier lugar, y gratis en casi todos los hoteles), puedo ver en el iPhone la primera parte, hasta que ya con el 2-0 y viendo que es bastante tarde, intento dormirme, aunque hasta las 4h pasadas no lo consigo.
Día 3 (Lunes 02/07)
Nos despiertamos a las 9h, y salimos hacia el embarcadero de Phar Ar Thit (del río Chao Phraya), en la misma Phra Sumen Road, cerca de nuestro hotel. Por el camino compramos alguna cosa para desayunar en un 7 Eleven (como no), y agua. En el pier cogemos un Express Boat por 15THB. Es toda una experiencia. Vemos pasar todo tipo de barcos con diferentes banderitas hasta que llega el nuestro. Como se nos ha hecho un poco tarde, decidimos hacer el recorrido de templos a la inversa (para ver si nos encontramos a menos gente). Nos bajamos en Tha Tien, y cogemos el barquito que cruza a la otra orilla del río (por 3THB, unos 7,5 céntimos de euro, un pastizal jaja!!!).
Llegamos a nuestro primer destino sobre las 10.30h, el Wat Arun. El sol parece que ha decidido pegar bastante fuerte, así que al poco rato ya estamos sudando a tope. En este templo te obligan además a ir con pantalón largo, por lo que el calor es máximo. Pero la visita vale la pena. Las escaleras de subida quitan el hipo de lo empinadas que son. Además, un consejo, no subir por las escaleras frontales porque que las barandillas metálicas están ardiendo. Mejor coger las laterales, ya que las han cubierto con una especie de cuerda de esparto, por lo que no queman.

Wat Arun a primera hora. No había mucha gente.


Subimos la “pirámide” y las vistas son fantásticas. Una vez de vuelta abajo, nos damos una vuelta por el recinto, muy bonito, y por suerte aún no ha llegado mucho turismo ese día. Un detalle muy curioso de este templo es que está construido con platos rotos que los barcos chinos dejaban allí cuando venían a mercadear.

Vista desde arriba
Una vez finalizada esta visita, cogemos el ferry de nuevo para cruzar el río, y nos dirigimos al Wat Pho (el Buda Reclinado). Es una pasada. Ese super-buda con todo ese oro. Luego damos una vuelta por el recinto, buscando las sombras, ya que es pasado mediodía y el sol pega con una fuerza tremenda. Aún así, queremos seguir nuestra ruta, así que salimos del Wat Pho y nos dirigimos al Gran Palacio (Wat Phra Kaeo). Nosotros porque venimos del Wat Pho habíamos bajado en Tha Tien, pero para los que vayan primero al Gran Palacio es recomendable bajarse en la parada anterior del Express Boat (Tha Chang), ya que si no hay que rodear todo el recinto (como hicimos nosotros), y es mucho que rodear, y más con la tostanera que pega. Y luego volverlo a rodear para ir al Wat Pho. Eso sí, nadie nos para comentándonos que está cerrado y que vayamos a otro palacio o buda superbonito. Algo bueno tiene que tener este calorazo.

Foto del Buda inclinado
La visita vale muy mucho la pena: templos dorados, budas por doquier (como por ejemplo el Buda Esmeralda, precioso), fuentecitas, museos. Destaca también una maqueta en piedra de Angkor Wat impresionante. El lugar es inmenso, y nos pasamos un buen rato. Es todo muy chulo. Te puedes pasar más de dos horas tranquilamente.

Uno de los templos del Gran Palacio

Otro templo y un Buda en primer plano

Más templos

Y más. Y vaya estatuas

Réplica de Angkor Wat

Guardia sufriendo estoicamente los más de 30ºC del lugar
Acabada la visita, vamos caminando hacia Khaosan Road, comprando bebida en otro de los muchos 7 Eleven. Llegamos a Rambutti, y vamos a comer a un chiringo que recomiendan en una de las guías que llevamos: el Pen Thai Food. Cogemos un Green Curry y un Massaman Curry. Espectaculares. Todo ello regado con una Chang Large (como no). El sitio es muy sencillo, y se ven más tailandeses que guiris. De hecho, por la noche está cerrado (que es cuando todos los bares guiris están abiertos). Comemos por 150THB los dos (unos 3,75€). Como sigue pegando calor, nos acercamos al hotel a ducharnos y pegarnos una siesta con nuestro aire acondicionado.
A las 19.30h volvemos a la calle a hacernos un masaje en el sitio que vimos el día anterior (Shewa Spa, www.shewaspa.com/). Esta vez sí que encontramos sitio, y nos hacen un masaje thai genial de una hora por 230THB. El chico me aprieta a tope, pero me deja luego volando. Callejeamos de nuevo un ratillo por Rambuttri, nos compramos un par de camisetas tiradísimas de precio (100THB, más adelante vemos que de calidad bastante dudosa también); picamos un poco en las paraditas varias, y como se hace tarde (23h) y empieza a llover, nos vamos al hotel a dormir que al día siguiente tenemos que madrugar.