Día 4 (Martes 03/07)
Nos levantamos a las 6h y hacemos el checkout. Cogemos un taxi que por unos 100THB (con taxímetro) nos lleva a la Southern Bus Terminal (a esa hora temprana hay muy poco tráfico), donde sobre las 7.45h hemos pillado el bus a Kanchanaburi (110THB/pers).
El trayecto, de unas dos horas, me lo paso sobando, ya que aún me cuesta dormir por las noches (apenas he dormido 4 horas). A las 10h llegamos a nuestro destino, y nos asaltan unos cuantos taxistas, que nos dicen que el hotel está a 5kms. Yo pienso que está más cerca, y me agobio un poco, por lo que decido que nos vayamos caminando… ERROR!!!!
Las distancias en Tailandia, como aprendo hoy rápidamente, son siempre más de lo que parece (mucho más). Cuando llevamos un kilómetro caminando con las mochilas y el calorazo, me estoy arrepintiendo profundamente de mi error. Lo único bueno es que preguntando en una tienda, una amable señora nos da un mapa del pueblo que de otra forma no hubiéramos tenido. Ahora mejor ubicados, vemos que nuestro hotel está lejitos, así que intentamos encontrar algún taxi, tuk-tuk, o transporte que nos lleve. Al final acabamos subiéndonos en una moto con una especie de caja de madera que hace de carro, conducida por un abuelo de 300 años… la estampa era increíble. Y acabamos pagando lo mismo que nos pedían en la estación de buses, 50THB.
Llegamos a nuestro hotel, el Apple’s Retreat Guest House, a la otra orilla del río Kwai, y la paz nos inunda enseguida. El sitio es precioso, rodeado de árboles, pájaros, y casi sin nada alrededor en este lado del río. Hacemos el check-in, nos cambiamos de ropa, y mientras nos preparan la habitación nos tomamos un batido inmenso en el restaurante del hotel, que está al lado de la orilla del río. Nos sabe buenísimo con todo el calor que hemos pasado.
Este hotel lo cogimos, entre otras cosas, porque hacen un curso de cocina tailandesa que recomendaban en Trip Advisor. www.tripadvisor.es/ ...vince.html
Así que reservamos el curso para el día siguiente (1250THB/pers).
Tengo que comentar que en Kanchanaburi y alrededores hay bastantes más cosas para hacer, y puedes incluso contratar un viaje organizado de ida y vuelta desde Bangkok para ver las cosas importantes, pero nosotros nos quedábamos a dormir para hacer el curso de cocina, y no nos interesaba la oferta que había: cataratas Erawan (esto es lo único que me hubiera hecho gracia), Tigerland (dicen que no vale la pena, y recomiendan mucho más el Tiger Kingdom de Chiang Mai), y el mercado flotante de Damnoen Saduak (tienes que pagar por entrar 1000THB/pers, y encima los artículos que venden son más caros que en otros sitios; turistada).
Como decía, una vez hecho el check in y contratado el curso del día siguiente, decidimos dar una vuelta por Kanchanaburi y alrededores. Para ello, contratamos des del mismo hotel un taxista a que nos dé una vuelta por varios puntos que queremos visitar:
- El templo en la cueva (Wat Tham Khao Poon)
- El Cementerio de Guerra (War Cemetery) a las afueras
- El museo de los prisioneros de guerra (JEATH War Museum)
- El famoso puente sobre el río Kwai.
Bueno, más que un taxi es una especie de tuk-tuk de los que nos encontraríamos miles durante todo el viaje. Una especie de furgoneta, con la cabina cerrada, pero la parte de atrás abierta por los lados y por atrás, con asientos en los laterales, y unos plásticos que cuelgan atados a los lados, que se bajan si llueve. Es bastante curioso el tema.

Uno de los muchos Tuk-Tuks que cogimos
La visita mola mucho. Estamos prácticamente solos en cada sitio que visitamos. El primer templo es super-angustiante (a la par que bonito), ya que te metes en una cueva, empiezas a descender, y vas pasando por grutas que tienen tallas de budas de diferentes tamaños. La luz es bastante escasa, y las paredes se van estrechando. No apto para claustrofóbicos. A mí me encanta. Una anécdota curiosa es que en una de las últimas grutas, de repente aparece un murciélago que se lanza directo hacia mi mujer para girar en el último momento. Después de eso, salimos por patas de allí, jaja…

Mini-buda en el templo de la cueva

Cuando llegamos al tuk-tuk vemos que el conductor está durmiendo a pierna suelta en la parte de atrás. Se despierta, y nos lleva al siguiente destino pactado, el cementerio de guerra. Se trata de un cementerio donde la mayoría de lápidas son de soldados aliados que estuvieron prisioneros y obligados a construir la línea de tren llamada Ferrocarril de la Muerte que unía Taliandia con Birmania (actual Myanmar) en un tiempo récord. Una obra que se tardaba 3 años la hicieron en semanas, a costa de multitud de vidas. Es una pasada cuando estás allí. Todo en silencio, viendo cientos de nombres (y también muchas tumbas de soldados desconocidos).

Detalle del cementerio

Vista más amplia. Era un lugar que impresionaba mucho
Después de esta parada, vamos a la tercera del día, el museo de los prisioneros. Se trata de una recreación del campo de prisioneros de Kwai, y en las barracas hay una exposición de fotos, artículos y dibujos donde se explica la historia y anécdotas de este lugar. Cuando salimos de allí vemos que empieza a llover, pero queremos ir al puente, así que el conductor nos lleva hacia allí. Cerca hay una especie de cobertizo con puestecitos donde venden un poco de todo, y corremos hacia allí para resguardarnos del chaparrón que está cayendo. Hacemos algunas fotos, cogemos unos helados, y nos volvemos corriendo al tuk-tuk, ya que no tiene pinta de parar. Así que nos llevan de vuelta al hotel, y le pagamos al chofer el precio acordado y un poquito más (350THB por estar con nosotros unas 4 horas; bastante bien, la verdad).

Puente con el tren pasando y la lluvia cayendo a mares
Nos quedamos en la habitación una hora para echarnos una siesta, y nos levantamos a las 16h; viendo que ya no hay rastro de nubes y hace un solete hermoso (cosas de este clima). Así que decidimos darnos una vuelta e ir caminando al puente sobre el río Kwai que antes casi no habíamos visto. Son unos 2,5kms, así que en 30 minutillos estamos allí. Hay bastante turista, pero aún así es una pasada. Cruzamos el puente de un extremo a otro haciendo muchas fotos, y tenemos la suerte incluso de que en un momento dado pasa un tren, aunque casi tenemos que tirarnos al río para que no nos atropelle jaja.

Encima del puente con el tren viniendo

Vista del río Kwai des del puente

Sentado las vías del tren. El hierro estaba bastante calentito
Acabada la visita, nos volvemos paseando hacia la parte de la estación de tren para intentar visitar el otro cementerio de guerra que está dentro de la ciudad, pero cuando llegamos está cerrado. Así que nos hacemos algunas fotillos, y volvemos en dirección al hotel. De camino vemos un par de agencias que contratan un minibús para ir a Bangkok por 150THB. Así que decidimos que al día siguiente probaremos ese transporte, ya que están a 10 minutos del hotel, y te dejan en Victory Monument, que está sólo a 3kms de nuestro hotel de Bangkok, mientras que el bus de línea va a la Southern Terminal, bastante más lejos.
Llegamos al hotel y nos vamos a cenar. Conocemos a la chef del lugar, Noi, la mujer que al día siguiente nos hará el curso de cocina. Es una mujer encantadora, y la comida que hace es brutal. Nos pegamos una cena increíble por 480THB: Chang Large (como no), curry especial de la casa, sopa de coco, y ensalada de pomelo. Hablamos un rato con Noi del curso del día siguiente. El restaurante es ideal, porque la zona de mesas está cubierta por unas estructuras de madera que te protegen de la lluvia, pero el sitio está super abierto. Además, para evitar que te coman los mosquitos, debajo de cada mesa hay una espiral de incienso anti-mosquitos (nosotros también llevábamos un paquete de 10 para el viaje). Después de un rato de haber acabado de cenar, y con toda la calma, nos vamos a dormir.

Plato de Pad Thai tremendísimo
Día 5 (Miércoles 04/07)
Nos levantamos tranquilamente sobre las 8.30h, y a las 9.30h ya hemos recogido y estamos a punto para el curso de cocina tailandesa.
Nos sentamos en una mesa afuera, junto con una pareja alemana. La profesora (Noi) nos da unos dossiers y nos explica un poco el espíritu de la cocina Thai (mezcla de muchos ingredientes para obtener los cuatro sabores: dulce, ácido, picante, salado). Nos pide que elijamos cuatro platos de todo el menú que nos ha dado en el dossier, y después de pensarlo un poco elegimos: Ensalada de Banana Flower, Pad Thai, Green Curry y Coconut Soup (Tom Yam).
Una vez elegidos los platos, cogemos un vehículo y nos vamos a un mercado de la parte antigua de la ciudad. El lugar es inmenso, y la profesora nos va llevando parada tras parada para que vayamos viendo, oliendo, tocando y probando los diferentes productos que allí venden; hay de todo: buñuelos de algo parecido a patata, dulces y con pimienta, deliciosos; frutas varias y exóticas, como el Longan (una especie de uvas super buenas, el Mangostán (a mi mujer le apasiona esta); dulces de lo más variado… cabe destacar lo limpio e higiénico que era el mercado. No huele mal en absoluto, incluso en los puestos de pescado o carne, y a pesar del calor que hace (en comparación con Marruecos, que allí los mercados olían fatal).

Noi negociando y comprando

Salsitas para todos

Chiles de todos los tamaños
Una vez hechas las compras, volvemos al hotel. Primero la profesora nos ofrece unos aperitivos que ha comprado en el mercado. Los sabores son muy variados y mezclan estos sabores típicos: dulces, picantes, salados,… todo bastante bueno.

Aperitivos que nos sirvió Noi como previa a lo que se nos venía encima
A continuación nos ponemos en faena. Primero la profesora nos enseña los ingredientes que se van a usar, como son, como huelen (para poder usar ingredientes parecidos en casa), y cocina el plato. Lo probamos, y luego lo hacemos nosotros por parejas (primero preparamos los ingredientes y luego cocinamos el plato). Lo bueno de la cocina tailandesa es que los platos se hacen relativamente rápido. La clave es tener todos los ingredientes preparados en cuencos, e ir haciendo.

¡¡Todos los ingredientes a punto!!
Los primeros dos platos que cocinamos son el Pad Thai y la Ensalada de Banana Flower. Entonces paramos para comernos esos dos platos. La profe nos comenta que nuestro Pad Thai está perfecto (y bastante picante, como a ella le gusta, jaja).

Nuestro Pad Thai. Bastante bueno
Después de comer estos dos platos (más haber probado los dos de Noi), estamos bastante llenos, y nos damos cuenta de que aún tenemos que cocinar ¡¡¡los platos fuertes!!! De todas formas, seguimos sentados un rato aún un rato departiendo tranquilamente en la mesa, y hacia las 14h nos ponemos con los segundos.
Mismo procedimiento: nos enseña los ingredientes, ella cocina el plato, lo probamos, y luego nosotros preparamos los ingredientes, cocinamos, y ¡¡a comer!!. Ahora toca el curry verde y la sopa de coco. Increíbles, deliciosos (me he convertido en mega-fan del Green Curry; lo he comido en Tailandia todos los días que podía).
Toca llevar los platos a la mesa, y afuera parece que ha llegado el monzón. Está cayendo una buena, pero nosotros estamos sentaditos en la mesa y resguardados. Los platos están buenísimos, pero casi no podemos probar más bocado. Nos comemos la mitad de cada uno (hay que contar que, menos la ensalada, el resto de platos va acompañado de arroz, por lo que a estas alturas hemos comido montones de arroz para paliar el picante, jaja).
Cuando acabamos los platos, seguimos charlando de todo un poco, y nos traen unos postres deliciosos: pastelitos, fruta…
Alargamos la sobremesa un poquito más, ya que Noi tiene tantas cosas interesantes que explicar sobre la comida tailandesa, su cultura, su historia, además de que los chicos alemanes y nosotros también explicamos nuestras costumbres y debatimos sobre todo un poco: la crisis, el paro, el trabajo, la vida, etc. A las 16h nos despedimos finalmente con un eterno agradecimiento por esas 6 horas y media con esta mujer tan increíble. Como sigue lloviendo, cogemos un transporte des del hotel que nos lleva a la estación de autobuses y no a la agencia, pero la jugada nos sale bien. En vez de pillar el bus de línea cogemos un minibús por 120THB/pers (sólo 10THB más caro que el grande y más barato que el que nos ofrecían el día anterior en la agencia, que era 150THB/pers). Este minibús se supone que nos deja en Victory Monument.
El viaje es toda una peripecia. Llueve a cántaros, el conductor va a toda pastilla, pitando sin parar, y además hablando por una radio que tiene o por el móvil alternativamente. Cuando estamos llegando a Bangkok pillamos una caravana de ostia, y el chófer nos pone la TV (sí, resulta que tenía una mini-tv incrustada en el salpicadero de la minivan). Si a la ida tardamos 2 horas, a la vuelta tardamos la vida.
Cuando dejamos la minivan en Victory Monument, intentamos coger un taxi que nos lleve al hotel (a escasos 3kms en línea recta, según mi GPS). Está lloviendo y todo el mundo anda loco buscando taxis, así que nos cuesta un poco. De repente aparece un tuk-tuk, y cuando le digo el destino me pide 50THB. Como no he regateado aún con nadie, le digo que 40THB, y el tío me deja con la palabra en la boca, me dice que no y se pira… me quedo con una cara de tonto. Cuando viene mi mujer que estaba resguardándose de la lluvia me dice: “¿Pero qué ha pasado? ¿Por 10 Baht? (25 céntimos), estamos locos o qué!!!”, y nada, de nuevo a esperar. Al final, al cabo de un rato, conseguimos detener a un taxi que nos pone el taxímetro amablemente. Pensamos que nos vamos a gastar muy poco (3kms, como dije). Error. Esos 3kms se hacen eternos. La caravana, con la lluvia, es monumental, y al final la carrera nos sale por casi 100THB. En fin, después de 5 horas desde que salimos de Kanchanaburi llegamos al hotel, el SK Boutique Mahanakhon, un hostal bastante normalillo, pero que sólo queríamos para dormir unas horillas.
Nada más llegar nos encontramos con nuestros cuatro amigos que nos estaban esperando: Victor, Toni, Cris y Marta. Nos saludamos y abrazamos efusivamente, ante las miradas de sorpresa de los lugareños. Vamos a pasar las dos siguientes semanas juntos disfrutando a tope de este maravilloso país.
Hacemos el checkin del hotel, cenamos alguna cosilla (bueno, cenan ellos, y nosotros probamos algún platillo, ya que nos hemos pegado la mega-comida en el curso de cocina); bebemos, como no, una Chang Large, y al poco rato nos vamos a dormir, ya que al día siguiente nos tenemos que levantar muy temprano.