Día 15 (Sábado 14/07)
Este es nuestro último día en Chalok Baan Kao y que estamos con nuestros amigos Toni, Vic, Marta y Cris. Da penita, ya que hemos estado muy bien juntos y nos lo hemos pasado genial. Aprovechamos un poco la mañana yéndonos a una playa muy bonita a 10 minutos de la nuestra, con un montón de palmeras en la playa donde nos podemos refugiar un poco del sol abrasador.

Playita apartada cerca del hotel de Chalok

A las 12h nos volvemos al resort para coger las mochilas y esperar al transfer que tenemos hacia nuestro nuevo resort en Tanote Bay. Antes de irnos vienen nuestros amigos a despedirse, y en nada ya estamos montados en un 4x4 con destino al ‘Montalay Beach Resort’, el resort adonde dormiremos las próximas cinco noches. Por la mañana hemos ido al 7 Eleven a comprar unas cuantas latas de cerveza Chang Larges, botellas de agua y guarradas varias, ya que en esta playa no hay casi de nada, sólo tres o cuatro resorts, pero está bastante aislado.
El acceso a esta playa es bastante complicado; hay tramos de carretera sin asfaltar y con unos desniveles espectaculares. Parece el Dragon Khan, jaja. Al final llegamos al resort y nos quedamos alucinados. Es muy nuevo y super bonito. En Agoda reservamos una habitación con ventilador por 36€. Cuando nos dan la habitación vemos que se parten de risa en la recepción, y resulta que es porque es exactamente el mismo número que el del otro resort, la 113.
Cuando vemos la habitación, y a medida que pasamos los días allí, comprobamos que es el mejor hotel en el que hemos estado en todo el viaje, y la única diferencia respecto a la habitación con aire acondicionado es que en aquellas está el mando a distancia del aire (el aparato está en todas). Por lo demás son exactamente iguales (lo sabemos porque nuestros amigos tienen una con aire y son idénticas excepto el detalle del mando). Y casualmente, nuestros amigos tienen la habitación contigua a la nuestra, la 111.
Mientras estamos descargando las mochilas y poniéndonos el bañador, recibimos unos Whatsapps de Victor, nuestro amigo, informándonos de que no hay billetes de tren nocturno en primera de Chumporn a Bangkok (era nuestra opción para volver a la capital, y es la que han intentado nuestros amigos). Parece ser que este tren viene de muy al sur, de Surat Thani, y los billetes de mejor categoría, en los que se va en litera, salen a la venta hasta 30 días antes y se agotan enseguida. Así que les toca ir en tercera (luego nos comentarán que el viaje ha sido un coñazo, ya que son muchas horas). Después de hablar con Claudia, ellos han escogido la opción de autobús por el día, que sale bastante más barato y además te dejan en Khaosan Road que es donde pillaremos nuestro hotel para los últimos días, así que también te ahorras el taxi.
Así que, después de meditar las opciones, decidimos reservar una noche más en Bangkok (lo hacemos por Agoda), y también reservar los billetes de ferry a Chumporn, más bus desde allí a Bangkok (para llegar a las 20.30h); todo esto lo hacemos en el resort. También reservamos tres noches aparte de las dos que ya tenemos en el Montalay, que aunque al principio nos dicen que nos cambiarán de habitación porque ya está reservada, al final podemos permanecer en la 113 los cinco días; y las últimas tres noches encima con un 10% de descuento (1350THB la habitación por noche). Genial!!!
En fin, que una vez hecho el “Check In” nos encontramos con Claudia y Aitor en un restaurante que está en mitad de la playa, el ‘Diamond’. Nos dicen que es muy bueno, y lo ratificaríamos el resto de la estancia allí. Después de comer, hacemos siesta, luego un poco de snorkel, y piscina (el resort tiene también una piscina de esas infinitas en la que no se ve el borde y tienes la vista de toda la playa), para ducharnos y quedar más tarde en el apartamento de nuestros amigos para hacer unas birras en el balcón. Realmente la recomendación de nuestros amigos fue acertada, ya que esta playa está super-aislada, cosa que mola un montón, pero no hay ni una tienda (aparte de la del hotel que es cara); por lo que el acopio de provisiones del 7 Eleven de Chalok fue bastante acertado.
Al cabo de un rato nos vamos a cenar a uno de los restaurantes del final de la playa. Mientras cenamos cae un buen aguacero, pero estamos bajo techo (sin paredes, como siempre) y no nos mojamos apenas.
Una vez cenados, volvemos a nuestra zona de la playa, y nos quedamos en el chiringuito que hay montado delante. Es un sitio genial, donde ponen música chill out y trance muy chula, y hay un montón de combinados diferentes para beber.

Chiringuito en Tanote Bay
Me pido un mojito, que está buenísimo, y nos pasamos un buen rato jugando con el camarero a un juego muy curioso y tremendamente adictivo, el Jenga. Nos ha gustado tanto que nos lo hemos comprado nada más llegar a casa, y ya hemos echado varias partidas con los amigos.

JENGA!!!!
Los camareros del bar son muy enrollados, sobre todo uno de ellos, que va con rastas, y que es camarero, pescador, y guía (tiene uno de esos barquitos como el que usamos el día anterior para hacer el tour de playas).
Esa noche nos quedamos allí en el bar entre bebidas y jenga hasta que cierran, a la friolera de las 23.30h!!! No queda nadie, en la playa, ni en los alrededores, ni en el hotel. La gente aquí hace vida muy diurna (aparte de que Tanote Bay está bastante vacío, cosa que está super-bien).
Día 16 (Domingo 15/07) – Día 19 (Miércoles 18/07)
Los siguiente días ha sido casi calcados, hasta que llegamos hasta el día 18.
Este día 16 nos levantamos sobre las 8h, desayunamos con Claudia y Aitor, hacemos playa, snorkel, luego piscina, después comemos en el Diamond (mmmm, el Green Curry y el Pinneapple Shake están brutales), y a continuación siesta. Luego, por la tarde-noche del domingo quedamos en la terraza de nuestros amigos, y el resto de días (ya que se fueron al día siguiente), vemos pelis de la HBO en la tele plana de nuestra habitación.
La playa es una pasada, y está casi vacía, sobre todo a primera hora (a las 10h el sol ya pica como aquí a las 13h). Uno de los días vemos una chica que incluso se atreve con un top less (en Tailandia no hemos visto a nadie haciéndolo, no sabemos si está prohibido o mal visto). Nuestros amigos nos dejaron unas zapatillas especiales para hacer snorkel, y nos van perfectas, ya que el lecho marino tiene rocas, corales, etc, y te puedes cortar si no tienes cuidado. La verdad es que gafas, tubo, y estas zapatillas de snorkel (se pueden comprar en Decathlon) son básicas para visitar las playas de Tailandia.

Playa de Tanote
Entramos en una rutina excelente de resort con la que gozamos los últimos días después del tute que nos hemos pegado con nuestros amigos las dos semanas anteriores.
El lunes por la noche hacemos una barbacoa en el chiringuito del Montalay Beach Resort (nuestro chiringuito nocturno de confianza). Ese día pedimos unas birras y mojitos, y nos comemos tres pescados super-buenos. A la hora de pagar la comida nos dicen que eso lo han pescado ellos y que demos la voluntad. Damos 200THB. Nos gastamos más en bebidas, jaja.
A lo largo de los días probamos casi todos los restaurantes de la playa (hay cuatro o cinco), y aunque cada uno tiene su rollo, el menor de relación calidad/precio/trato es el Diamond (el del medio, con las mesitas en la playa y entre los árboles). La camarera es muy simpática, y además nos hace mucha gracia porque muchos días va vestida con unos pantaloncitos cortos que parecen de pijama. También es muy bonito quedarse por la noche sentado en la playa contemplando la puesta de sol, y luego las estrellas, ya que no hay prácticamente nada de luz, por lo que se ve perfectamente el firmamento. Incluso me descargo una aplicación en el iPhone para poder identificarlas, jeje.

Tanote de noche

Pasan los días y llega la noche del 18, en la que nos cae un tormentón brutal (suerte que estamos ya en el bungalow), pero ese día sí que pasamos un poco de miedo entre el ruido del viento y de la lluvia.
Una cosa a mencionar. De entre las múltiples criaturas que pueblan esta isla, hay una que a mí personalmente me hizo mucha gracia, pero que de cerca debe acojonar. Lo llaman el Gecko (podéis buscar vídeos en youtube), y es una especie de lagarto bastante grande y que hace un ruido característico (buscad, buscad). Durante los días que estuvimos en Tanote Bay oímos varias veces ese sonido característico. Por desgracia, Claudia y Aitor lo vieron aparte de oírlo. Los primeros días estaban en una cabaña (también del mismo resort), y resulta que una noche empezaron a oir el ruido muy cerca; al día siguiente se dieron cuenta de que se les había uno, lo tenían encima de la tele; el tema es que no se atrevían a cogerlo ni las chicas de la limpieza. Al final les cambiaron de habitación, y les pusieron en la 111, jaja… Gecko, geckooooooo!!!