Son las 9.00 y el termómetro ya marca 31º. Se nota que estamos a los pies del desierto de Mojave… que calor!!. Damos una vuelta por Barstow de día y descubrimos aquello que la noche escondía. Hay gran cantidad de referencias a la ruta, especialmente moteles y señales.

Recomiendo bajar a la estación, donde está el museo de la ruta y varias locomotoras de la línea de Santa Fé. La verdad que en comparación con otras poblaciones de la ruta, Barstow tiene bastante ambientación. Aquí dejo algunas fotos

Seguimos ruta y volvemos a pasar por Yermo de día (Peggy Sue) y por Calico. Decidimos no visitar la ciudad fantasma, ya que hemos leído que es una curiosidad muy orientada hacia el turismo y que tampoco vale tanto la pena… en fin, no se puede ver todo en tan poco tiempo.

Aquí se produce la primera confusión de carreteras importante, ya que empezamos a dirigirnos hacia el Norte (Baker) sin darnos cuenta, lo que supone invertir casi una hora en volver al punto original… y con el depósito temblado. Recomendación: no apuréis nunca el depósito. Siempre que veáis una gasolinera en una población pequeña, aprovechar para llenar el tanque si lo lleváis a medias, ya que no sabéis ni donde estará la próxima gasolinera ni las veces que os perderéis para encontrarla.
Nuestro destino es Newberry Springs, para ver el mítico Bagdad Café. La visita no defrauda, ya que el encargado es un tipo bien simpático que se ofrece a hacerte fotos con tu cámara detrás de la barra. Lo normal sería que estuviera un poco hasta las narices de ver entrar gente que está ½ hora en el local, hace sus fotos y se va, pero todo lo contrario… parece encantado con ello, lo cual es de agradecer. El local está atestado de recuerdos de los viajeros que por allí han pasado (en especial grupos de motoristas, muchos de ellos españoles), y como café que es ofrece poco más que eso, aunque nos comenta el tipo que ese día está esperando recibir un autocar de turistas que se quedarán a comer…. Yo me pregunto donde se meterán, ya que estar fuera no es una opción teniendo en cuenta la temperatura, pero en fin….
El siguiente punto de interés es Amboy Crater, al que llegamos en un corto paseo desde Newberry. Por el camino nos cruzamos o vamos en paralelo con la línea del tren. Los trenes van cargados de contenedores, remontados incluso a 3 alturas, lo que nos hace pensar en las dimensiones que se manejan en este país (y los pocos puentes bajo los que deben pasar estos trenes). Llegamos a Amboy Crater sobre las 13 hrs., a una temperatura de 44ºC… El entorno es semi desértico… poca vegetación y pocos alicientes en el camino…. Vemos el desvío para ir al parque de Joshua Tree, pero tendrá que ser en otro viaje…

Unos pocos kilómetros hacia el este encontramos el auténtico Roy’s Café & Motel, con su gasolinera, su pequeño café y su motel en mitad de la nada.

Los siguientes kilómetros por la ruta hasta llegar a Needles fueron de los más solitarios que encontraríamos en toda la ruta. Se ven restos de negocios que en su día quizás tuvieron éxito y que ahora lucen abandonados al borde de la carretera. El asfalto está bastante bien y se puede ir tirando sin problemas, hasta llegar al pueblo de Needles.
Needles es una población de un tamaño considerable, pero nosotros llegamos sobre las 15.00 hrs. con el sol cayendo a plomo y no vimos a nadie por la calle. Cruzamos el pueblo siguiendo la ruta 66 y vimos algunos moteles que parecían abandonados. No lo estaban en realidad, pero tenían ese aspecto inerte de lo que está abrasado por el sol, con paredes descoloridas y vegetación reseca. No muy lejos de la ruta vemos por primera vez el rio Colorado a su paso por esta población. Ahora entendemos donde iban los coches que nos habíamos cruzado a los pies del desierto y que llevaban motos de agua y pequeñas embarcaciones en sus remolques…
Después de comer en un Denny’s (recomendable por calidad y precio, y porque siempre hay uno cerca que te saca de un apuro) dejamos atrás la ruta y nos desviamos al norte para ir hacia Las Vegas.
El trayecto es muy rápido, ya que tanto la US-93 como la US-95 son vías amplias de dos carriles en la mayor parte del trazado. En unas dos horas estábamos en Nevada, tras haber pasado por la “Autopista de los Veteranos”, que no deja de ser un trozo de la US-95 en memoria de los caídos en las diferentes guerras en las que USA ha participado (véase Korea, Vietnam, Golfo o la global contra el terror)
La entrada en Las Vegas la hicimos, como no podía ser de otra manera, a ritmo del Rey… Llegamos sobre las 18.30 hrs., por lo que había todavía mucha luz y pudimos comprobar desde el primer momento la dimensión de la ciudad, y por ello lo importante que es la situación del hotel que se seleccione para pasar allí un par de noches, como fue nuestro caso.
El hotel elegido fue el Harrah’s, que está frente al Caesar Palace y el Mirage y entre el Venetian y el Flamingos. Es un hotel “pequeño” para las dimensiones de Las Vegas, pero eso también facilita los desplazamientos, ya que no tienes que atravesar un eterno casino cada vez que quieres salir o entrar al hotel. Los precios básicos (sin extras como internet) están sobre los 50 € todas las tasas incluidas, lo cual está muy bien si lo que buscas es una buena cama en una habitación limpia y tranquila. Si te interesa un hotel temático con atracciones de todo tipo, este no es tu hotel, pero afortunadamente estando en Las Vegas puedes encontrar todo tipo de hoteles; el límite, como siempre, lo marca tu cartera.

De Las Vegas es difícil añadir algo que no se haya comentado en otros diarios previamente, así que me limitaré a resumir nuestra calurosa experiencia.