Inicialmente habíamos planeado ir hasta Needles, pero salir del área de LA nos costó más de lo previsto, así que tuvimos que recortar los kilómetros
La mañana empezó plomiza, con un cielo gris muy poco alentador para el baño. Sin embargo la playa de Santa Mónica presentaba una buena entrada. Recorrimos el muelle hasta el final y pudimos ver las primeras referencias a la ruta 66 que íbamos a iniciar.




Intentamos volver por nuestros pasos para coger la ruta, pero llegamos a la conclusión que intentar seguir el trazado de la ruta por dentro de LA iba a ser un caos, así que cogimos la interestatal que nos llevaba directamente hasta Pasadena, y de ahí sí fuimos siguiendo por la ruta. Es realmente sencillo (una vez lo has pasado, claro) ya que es cuestión de seguir Foothill Blv. a través de los diferentes pueblos que atraviesa. Si la ruta la haces en nuestra dirección las montañas te quedaran siempre a mano izquierda, y la carretera avanza por su falda (en el sentido original de la ruta, de Chicago a LA, las montañas quedan obviamente a mano derecha)
He de decir que Pasadena merece una parada (que nosotros no hicimos, ya que andábamos un poco agobiados con los tiempos y las distancias el primer día), pero por lo poco que vimos desde el coche al cruzar la ciudad (nos liamos un poco, todo hay que decirlo) tiene muy buena pinta. Solo nos llevamos este recuerdo en forma de imagen

Saliendo de Pasadena atravesamos el Foothill Blv. de las siguientes poblaciones: Arcadia, Monrovia, Duarte, Azusa (Theatre In-Drive), Rialto (Hotel Tee-Pee), Rancho Cucamonga (Hotel Sycamore Inn) hasta San Bernardino.


En San Bernardino no vimos muy clara la posibilidad de seguir por la ruta, y acabamos cogiendo la I-15 para atravesar Cajón Pass hasta llegar a Victorville. La subida por esta carretera también tiene su gracia, ya que vimos por primera vez en la ruta esos típicos camiones americanos, con sus decoradas cabinas, que íbamos a encontrar más adelante
Al llegar a Victorville nuestra intención era ir al museo de la Ruta 66, pero cuando llegamos estaba cerrado. Echamos un vistazo desde fuera y dimos una vuelta por los alrededores. Eran más de las 19.00 y hacía bastante calor todavía, así que volvimos al coche y continuamos ruta.
Cruzamos el viejo puente sobre el río Mojave, y también el burguer Emma Jean's, hasta llegar a la gasolinera abandonada de Oro Grande, que todavía indicaba un precio antiguo de la gasolina. El pavimento en esta parte de la ruta estaba bastante mal (ojo moteros), así que viendo que se nos echaba encima la noche y que no íbamos a ver gran cosa por el camino, volvimos a la I-15 hasta Barstow. Aquí decidimos acortar la ruta y dejar Needles para la siguiente etapa

Barstow nos recibió con los primeros neones que a partir de entonces íbamos a ver en muchos de los pueblos de la ruta. Varios moteles bien iluminados, señales de la carretera, etc… Nosotros nos decidimos por un clásico: el motel Route 66. El motel es bastante básico, y vale más por lo que representa que por los servicios que ofrece. Sin embargo estaba limpio y tenía un potente (y ruidoso) aire acondicionado, así que nos quedamos allí. Por la mañana, con más luz, pudimos ver el parking y los murales del exterior, todo muy bien ambientado.
Esa noche decidimos ir a cenar a otro clásico: el dinner “Peggy Sue” de Yermo. Llegamos en apenas 20 minutos desde Barstow. El lugar bien vale el desplazamiento, ya que reproduce a la perfección lo que uno imagina debieron ser este tipo de restaurantes. La comida en sí no es la mejor del mundo, pero como digo el lugar en conjunto justifica la visita

