Nos levantamos como siempre tempranito, desayunamos y salimos en dirección al Parque Nacional Hohe Tauern. Pasamos por Kaprun y vemos desde lejos el glaciar en el que se puede esquiar durante todo el año. Yo sólo lo he hecho en invierno y es genial la vista de los picos y del lago de Zell am See desde arriba.
Desde el pueblo de Uttendorf, a medio camino entre Kaprun y Mitersill sale una carretera que discurre por un valle hasta llegar a un telecabina que asciende a 2300 metros de altura, hasta el lago Weissee y el mundo de los glaciares. Precio: 24 euros. Con la tarjeta de la región de Salzburgo: GRATIS.
Una vez arriba, descubrimos el lago y las montañas rodeadas de nieve y algún glaciar pequeñito. Caminamos un poco por la zona, bajamos hasta el lago y jugamos a tirarnos bolas de nieve. Nos metemos en el lago hasta las rodillas (flotan bloques de hielo, así que os podéis imaginar la temperatura del agua).


Se nos hace la hora de comer, así que bajamos en el telecabina (de dos tramos) y comemos abajo, en el restaurante “Paleti”… jeje. Rodeados de montañas, en la terraza, disfrutamos de unos Wiener Schnitzel y unos Gröstl (plato más típico del Tirol que de Salzburgo, que solemos comer cuando vamos a esquiar, en las cabañas que hay en medio de las pistas de esquí y que consta de patatas, con bacon o speck, pan y huevos.) Platos impresionantes en cuanto a cantidad y también calidad, acompañados de cerveza Stiegl muy fresquita, de Salzburgo, cuya fábrica visitaremos más adelante, y algún postre. Comemos por unos 90 euros 6 personas y un camarero muy simpático y agradable, por no hablar del entorno y la tranquilidad.

Bajamos hacia Mitersill para visitar el centro de visitantes del Parque Nacional Hohe Tauern. Este parque Nacional es el más grande de los Alpes y va desde una altura de 1.000 m sobre el nivel del mar hasta los 3.798 m, a la cumbre del Großglockner y el famoso glaciar que hay a sus pies que tan bien conocemos. Merece la pena una visita a la carretera de peaje que recorre glaciares, torrentes, cascadas, lagos de montaña etc... hasta llegar hasta él.
El centro de visitantes también merece la pena y estamos casi solos. Es impresionante, hay muchísimas cosas que ver y hacer. La visita da para unas dos horas. Precio: 10 euros. Con la tarjeta: GRATIS.





Salimos de allí. En la calle hace un calor impresionante. Hacemos compra y nos vamos para nuestras montañas.
Cenamos en casita con cata de quesos incluida. Hay que buscar urgentemente a algún quesero de la zona porque los quesos que hemos comprado, aunque ricos, no son tan “auténticos” como los que nos gustan a nosotros.

Continúa en la siguiente etapa...