Es nuestro primer diario osea que no sabemos como quedara. Trataremos de explicar como fue nuestra semana en Malta, como nos movimos, que hicimos, los problemas que surgieron...no entraré en explicaciones turisticas/historicas muy detalladas de lo que vimos. Somos una pareja de 3X, nos gusta andar y movernos, conocer los sitios, también tumbarnos al sol, pero en este diario encontrareis mas dias de movimiento que de relax, dicho esto vamos alla.
En un principio habíamos elegido un hotel en la zona de St. Paul / Buggiba, con piscinita y cerquita del mar, aparentemente ideal para esos días tranquilos en los que optáramos por el descanso al sol. Reserva por booking, con cancelación gratuita y a un precio aceptable, no nos van el lujo (bueno, realmente nos va, pero no nos lo podemos permitir...). Todo bien, hasta que el ultimo día aceptado para la cancelación gratuita a mi señora le da un arrebato a lo Remedios Cervantes y reserva otro en Sliema, sin opción a cancelación...pues a lo hecho, pecho, no hay vuelta de hoja. El hotel elegido es el Hotel Park, 500 euros 7 noches, con piscina en el ático, y desayuno incluido. Al leer las opiniones a mi me tirar un poco patrás, pero una vez allí es aceptable, y realmente no tenemos ninguna queja del hotel. Desayuno con alternativas, zumos, frutas, maquina de cafés, distintas variedades de pan (y tostadora) mantequillas, mermeladas, cereales, embutido, queso, bizcochos, salchichas, beicón, beans, huevos...
Volamos desde Bilbao con lufthansa via Munich a la ida, Frankfurt a la vuelta. Como últimamente, en viajes relativamente cortos (en el tiempo), hacemos uso del GoPark, que una vez dejado el coche nos acercan hasta la terminal sin problemas. Mucha cola en facturación, pero todo relajadito, vamos bien de tiempo. En la escala de Munich, de apenas una hora, aprovechamos para repasar una vez mas las mejores opciones que nos ofrece google maps para llegar desde el aeropuerto hasta el hotel, apuntamos tres opciones con transbordo, cruzando los dedos para que esto fuese algo sencillo, y también preparamos el viaje del dia siguiente, domingo ha Marsaxlokk.
La aproximación a el aeropuerto de Malta nos dejó unas vistas espectaculares, o por lo menos la que hizo nuestro vuelo, teniendo en cuenta que veníamos desde el norte, y que el cielo estaba completamente despejado, tras sobrevolar Sicilia, el avión encaró la isla de Malta y giró hacia la izquierda, por lo que los que íbamos en la derecha de la nave pudimos contemplar unas vistas aéreas de Malta, con La Valleta en primer plano, alucinantes, lastima que llevábamos la cámara arriba.
Una vez aterrizados y recogido nuestro equipaje, nos acercamos a la oficina de turismo de la misma terminal para conseguir algunos mapas y algo de información general. Aquí nos recomendaron coger el autobús X2 que iba “directamente” a Sliema sin transbordos, y en que zona bajarnos, muy amable la chica. El mapa de autobuses que nos dio fue de gran utilidad durante toda la semana, acabó el pobre como un pergamino del uso que le dimos.
En el autobús, lo que ya teníamos decidido, billete para una semana por 12 euros cada uno. Y en este trayecto comprobamos lo que todo el mundo comenta, que el transporte publico aunque no sea lento (van a toda leche), tarda, y es que tiene un montón de paradas, y da mucho rodeos, pasa por todos los sitios, lo cual también se agradece cuando tienes que buscar una parada, estoy seguro que nadie en la isla tiene una parada a mas de cinco minutos.
Al llegar al hotel check-in sin problemas mostrando el papel de atrápalo y para la habitación, sin sorpresas, dos camas juntas, confortables aunque almohadas un poco blandengues, escritorio, tele(con el canal internacional de tve), un par de sillas, aire acondicionado (fundamental), y algo que nos vino de lujo que fue un minifrigorífico para mantener el agua fresca durante la noche. La única pega, el wifi de pago, no sabemos el precio ya que no lo utilizamos.
Tras deshacer la maletas, y ducharnos, dimos una vuelta por el paseo marítimo de Sliema. Aunque ya sabíamos que las playas eran de rocas, nos choco un poco la imagen de “la playa”, pero bien, se veían zonas habilitadas para el baño, escalerillas para bajar al agua, vigilantes, bandera azul...y las conocidas piscinas de mar, quedaban muy cerca del hotel por lo que no teníamos duda de que algún día caería un bañito en ellas. En el paseo había un mercado artesanal bastante concurrido. Aprovechamos también para localizar diferentes restaurantes en la zona para tener algo ya fichado para los días venideros. Cenar pronto, y retirada.
En un principio habíamos elegido un hotel en la zona de St. Paul / Buggiba, con piscinita y cerquita del mar, aparentemente ideal para esos días tranquilos en los que optáramos por el descanso al sol. Reserva por booking, con cancelación gratuita y a un precio aceptable, no nos van el lujo (bueno, realmente nos va, pero no nos lo podemos permitir...). Todo bien, hasta que el ultimo día aceptado para la cancelación gratuita a mi señora le da un arrebato a lo Remedios Cervantes y reserva otro en Sliema, sin opción a cancelación...pues a lo hecho, pecho, no hay vuelta de hoja. El hotel elegido es el Hotel Park, 500 euros 7 noches, con piscina en el ático, y desayuno incluido. Al leer las opiniones a mi me tirar un poco patrás, pero una vez allí es aceptable, y realmente no tenemos ninguna queja del hotel. Desayuno con alternativas, zumos, frutas, maquina de cafés, distintas variedades de pan (y tostadora) mantequillas, mermeladas, cereales, embutido, queso, bizcochos, salchichas, beicón, beans, huevos...
Volamos desde Bilbao con lufthansa via Munich a la ida, Frankfurt a la vuelta. Como últimamente, en viajes relativamente cortos (en el tiempo), hacemos uso del GoPark, que una vez dejado el coche nos acercan hasta la terminal sin problemas. Mucha cola en facturación, pero todo relajadito, vamos bien de tiempo. En la escala de Munich, de apenas una hora, aprovechamos para repasar una vez mas las mejores opciones que nos ofrece google maps para llegar desde el aeropuerto hasta el hotel, apuntamos tres opciones con transbordo, cruzando los dedos para que esto fuese algo sencillo, y también preparamos el viaje del dia siguiente, domingo ha Marsaxlokk.
La aproximación a el aeropuerto de Malta nos dejó unas vistas espectaculares, o por lo menos la que hizo nuestro vuelo, teniendo en cuenta que veníamos desde el norte, y que el cielo estaba completamente despejado, tras sobrevolar Sicilia, el avión encaró la isla de Malta y giró hacia la izquierda, por lo que los que íbamos en la derecha de la nave pudimos contemplar unas vistas aéreas de Malta, con La Valleta en primer plano, alucinantes, lastima que llevábamos la cámara arriba.
Una vez aterrizados y recogido nuestro equipaje, nos acercamos a la oficina de turismo de la misma terminal para conseguir algunos mapas y algo de información general. Aquí nos recomendaron coger el autobús X2 que iba “directamente” a Sliema sin transbordos, y en que zona bajarnos, muy amable la chica. El mapa de autobuses que nos dio fue de gran utilidad durante toda la semana, acabó el pobre como un pergamino del uso que le dimos.
En el autobús, lo que ya teníamos decidido, billete para una semana por 12 euros cada uno. Y en este trayecto comprobamos lo que todo el mundo comenta, que el transporte publico aunque no sea lento (van a toda leche), tarda, y es que tiene un montón de paradas, y da mucho rodeos, pasa por todos los sitios, lo cual también se agradece cuando tienes que buscar una parada, estoy seguro que nadie en la isla tiene una parada a mas de cinco minutos.
Al llegar al hotel check-in sin problemas mostrando el papel de atrápalo y para la habitación, sin sorpresas, dos camas juntas, confortables aunque almohadas un poco blandengues, escritorio, tele(con el canal internacional de tve), un par de sillas, aire acondicionado (fundamental), y algo que nos vino de lujo que fue un minifrigorífico para mantener el agua fresca durante la noche. La única pega, el wifi de pago, no sabemos el precio ya que no lo utilizamos.

Tras deshacer la maletas, y ducharnos, dimos una vuelta por el paseo marítimo de Sliema. Aunque ya sabíamos que las playas eran de rocas, nos choco un poco la imagen de “la playa”, pero bien, se veían zonas habilitadas para el baño, escalerillas para bajar al agua, vigilantes, bandera azul...y las conocidas piscinas de mar, quedaban muy cerca del hotel por lo que no teníamos duda de que algún día caería un bañito en ellas. En el paseo había un mercado artesanal bastante concurrido. Aprovechamos también para localizar diferentes restaurantes en la zona para tener algo ya fichado para los días venideros. Cenar pronto, y retirada.