Tras rehacer de nuevo las maletas y buscar un sitio para desayunar por la zona, nos pusimos en marcha pronto hacia la California-1 o Hwy-1, la ruta por la costa sobre la que tanto habíamos leído. Era una de las etapas que más me apetecía hacer, y no me defraudó.
Esa noche era la única que no teníamos reservada. Nuestra idea era ir haciendo el camino, y cuando nos apeteciera o se nos hiciera de noche, buscar sobre la marcha un alojamiento. Sabía que nos arriesgábamos a no encontrar algo decente o bien de precio, pero no nos apetecía limitarnos el tiempo por una zona que, según preveíamos, nos iba a gustar mucho.
Hicimos muchas paradas durante el trayecto, que es precioso. Hay muchos sitios con vistas maravillosas del Pacífico, con playas desiertas y salvajes de arena blanca cuyo acceso habría que investigar, porque no se ve a primera vista ninguno aparente. Teníamos muchas ganas de ver, oír y oler el mar, así que en cada parada nos deteníamos un buen rato y disfrutábamos del sitio. Ahora pensándolo, creo que íbamos demasiado relajados para todos los kms que teníamos por delante, jeje.

La primera parada larga fue Santa Cruz. Teníamos un par de puntos en la ruta que no queríamos perdernos, y el primero era este. Esta ciudad es famosa por su historia surfera y por la música. Además tiene el parque de atracciones más antiguo del estado. No pensábamos quedarnos mucho, tan solo parar y dar una vueltecilla para luego continuar el camino. Pero cuando entramos en el pueblito, nos gustó bastante, así que decidimos buscar un punto de información turística para que nos dijeran los puntos más interesantes para visitar de forma rápida.

Nos dirigimos hacia la zona del parque estatal Natural Bridges, por una corta carretera que bordea la costa. Había mucha gente haciendo surf en las playas, aunque las olas eran un pelín pobres. Se dice que fue en sus playas donde se comenzó a practicar este deporte.

También tiene zonas con pequeños roques repletos de leones marinos. Fueron los primeros que vimos desde que salimos de San Francisco, aunque no serían los últimos.

Al final de esta carretera se encuentra el parque de Natural Bridges. No recuerdo cuánto había que pagar por entrar porque nosotros lo vimos desde fuera, que se ve bastante bien. Además, no queríamos perder demasiado tiempo. Se trata de un parque con playas y zonas arboladas con miradores naturales desde donde se pueden observar aves, leones marinos o incluso ballenas. Antiguamente existían varios puentes de piedra que se adentraban en el océano, pero con el tiempo fueron desapareciendo. Actualmente sólo queda uno, que se puede ver perfectamente desde fuera. Es una zona muy bonita y tranquila, me gustó mucho.

Terminamos nuestra visita en el paseo marítimo, o Boardwalk. No sé si normalmente tiene tanto ambiente, pero el día que nosotros fuimos tenía un ambientazo. Muchísima gente de todas las edades, aunque en su mayoría jóvenes, en la playa, caminando, bailando, o subiendo en el emblemático parque de atracciones.

Almorzamos allí y continuamos nuestro camino hacia Monterrey y Carmel, dos sitios que también teníamos marcados en el mapa. Monterrey lo vimos muy rápido, desde el coche y haciendo una parada rápida en una playa. No puedo casi ni hablar de este sitio porque prácticamente no lo vimos. Me lo apunto para una nueva visita al oeste.
Continuamos hacia Carmel (está al lado) y aparcamos el coche en un pueblo de cuento. Me temía que después de leer comentarios tan buenos acerca de este sitio, quizás me hubiese creado demasiadas expectativas. Pero la verdad es que ninguna expectativa fue suficiente. Fue un sitio que me encantó, a pesar de que es turístico y parece tal vez un pelín artificial. Con artificios o sin ellos, fue uno de los puntos estrella del viaje, tanto que a pesar de que llegamos sobre las 5 de la tarde, decidimos relajarnos y terminar el día allí mismo, así que nos pusimos a buscar alojamiento. Sabíamos que en Carmel los precios estarían multiplicados por 10, pero nos apetecía pasear y callejear de día y de noche, y decidimos que nos compensaba. En el siguiente enlace hay información sobre Carmel, mapas, etc. www.carmelcalifornia.com/ ...ctions.htm


Después de buscar y buscar, bien porque no había habitaciones disponibles, o porque los precios no nos convencían, decidimos quedarnos en Svendsgaard’s Inn, un motel muy bien situado y con unas habitaciones estupendas. La recepción era un saloncito con una chimenea encendida y café y galletas para todo aquel que quisiera servirse. El desayuno te lo dejaban en la puerta a las 7 de la mañana en un bolso-neverita con fruta, yogur, galletas… y la habitación tenía una pequeña cocina con una cafetera del tipo Nespresso y con varios tipos de café. Los probamos todos, y todos eran exquisitos.
La habitación era enorme, tenía chimenea, y el baño tenía una bañera tipo jacuzzi. Vamos, que fue el lujazo del viaje! Esta vez nos alojamos separados, en habitaciones dobles. El precio por noche fue de 130$.

Dejamos las cosas y el coche en el parking y terminamos el día callejeando por Carmel. Estuvimos un rato en la playa, muy bonita por cierto, pero hacía bastante frío y no nos animamos a bañarnos. Cenamos en uno de los muchos restaurantes que hay, el que nos pareció mejor de precio y por fin comimos algo decente!!!

Y cansados y felices nos fuimos a la cama, que el día siguiente sí teníamos muchas millas por cubrir si queríamos llegar a Los Ángeles.