Como no, hoy volvimos a desayunar en la terracita de casa de Alberto. Hicimos las maletas y las cargamos en el coche.
Nuestro nuevo destino se encontraba en el Cayo Santa María.
Pero antes de iniciar la marcha fuimos a casa de Gisela para despedirnos y para que mi mujer se hiciera las uñas, ya que la hija de su sobrina se dedicaba a ello. Mientras yo estuve charlando con Gisela y haciéndole unas fotos a la casa porque quería actualizar un poco lo que tenía de ella colgado en internet. Al llegar a España, se las envié al correo de su hermana que vive en La Habana.
Nos hicimos unas fotos con la familia para enseñárselas a nuestros amigos de Santander y con pena nos despedimos de esta buena gente, sin antes haberles regalado ropa, crema solar para el niño de la casa y alguna pijada más.
Salimos a las 11h.
Nos recomendaron ir por Topes de Coyantes antes que volver hasta Cienfuegos y luego subir a la autopista. Nos dijeron que la carretera la arreglaron hace poco y estaba bastante bien. Bueno, lo que estaba bastante bien es un decir. Digamos que si, que esta bastante bien en gran parte del recorrido pero hay un tramo de unos 5 km que los agujeros que tenía el suelo podría aparcar el coche ahí mismo. A pesar de todo, fue una experiencia bastante buena porque ibas por medio de la montaña.
Pasamos de largo Santa Clara y llegamos a Cariberián.
Tardamos unas 4 horas hasta llegar al Cayo.
Al llegar a la entrada del Cayo, pagamos el peaje (2 cuc por persona) y nos adentramos en la carretera que lleva a los hoteles. Una carretera que a ambos lados había mar. Sorprendente para aquellos que nunca habíamos circulado por una carretera así. 40 kms para llegar al hotel.
Nuestro hotel era el Meliá Las Dunas. Una vez en el hotel hicimos el check-in y nos llevaron en carrito de golf hasta nuestra habitación, espaciosa con botella de cava y bombones.

Lo primero que hicimos, ya que no habíamos comido fue a disfrutar de la pulserita a la pizzería. Y tras recargar baterías nos fuimos a la piscina a refrescarnos y lógicamente a beber unos mojitos, cervezas o lo que se nos antojara.
A las 18h cierran la piscina, demasiado pronto en nuestra opinión.
A la hora de cenar pudimos comprobar como estaba el buffet, sinceramente no está nada mal, la carne y el pescado te lo hacen al momento, al igual que las pizzas.