El Primer día solo da para el viaje: Despegamos a las 17’45. y llegamos a las 22.00, hora local (3 horas de viaje). Llegamos al hotel a las 22’45, durante el trayecto al hotel nos ofrecieron excursiones para Estambul y nos apuntamos al crucero por el Bósforo con comida y visitas para el día siguiente. El resto del tiempo en Estambul lo pasaremos "por libre".
Día 31/08/04 martes.
Hotel The President
Subimos a desayunar a las 7.00 el restaurante está en la última planta y tiene vistas preciosas de Estambul. El desayuno es tipo buffet. Como habíamos quedado a las 9’45 para la excursión, nos dimos una vuelta por los alrededores del Gran Bazar que está muy cerca, nos sorprendió la gran actividad a esas horas, la gente desayunando en los puestos callejeros, riadas de personas (sobre todo hombres) que iban al trabajo a un ritmo trepidante, contrastando con la enorme tranquilidad que encontramos a esas horas en la mezquita de Beyazit que fue la primera que visitamos y estábamos casi solos, pasamos por un callejón que comunicaba con el Gran Bazar, lleno de tiendecitas curiosas y los vendedores se disponían a comenzar la jornada, tomando té en la calle y unos panes redondos que después íbamos a encontrar por todas partes.
A las 9,45 como estaba previsto, nos recoge el autobús para la excursión. Primero visitamos la mezquita de Sulemaniye, preciosa por fuera y por dentro además es muy grande. A la salida un fulano vestido de “yo que sé” nos ofreció un refresco que portaba en una especie de tetera gigante lo probamos y no estaba mal pero no hemos podido saber qué era, nos pidió 10 millones, comenzamos con el regateo y al final con un millón creo que se conformó; autobús y hacia la parte de Asia.
Cruzamos al otro continente por un puente colgante de más de 1 Km y 70 m. de altura sobre el Bósforo. Nada más cruzar está el palacio de Beylerbeyi (palacio de verano) una preciosidad, un emplazamiento privilegiado, con vistas al mar y jardines de envidiar, completamente amueblado, en cada rincón una lámpara de cristal de Bohemia, a cuál más bonita, todos los salones con lámparas impresionantes por sus tamaños y colorido, muebles, cortinas, alfombras... todo de las mil y una noches. A la salida, en los jardines visitamos el barco del Sultán, una especie de góndola gigante y preciosa, me dejaron subir para hacer la foto.
Volvimos a la zona europea para ir al restaurante en la orilla del Bósforo, comimos entremeses fríos y calientes, calabacín rebozado, "una cosa" ? con patata, salsa de yogurt, judías, anchoas, arroz picante, mejillones (malísimos, picados y con no-sé-qué), de segundo una dorada asada y de postre sandía buenísima. Allí mismo embarcamos para el “Crucero por el Bósforo”, nos acercaron casi hasta la embocadura del mar Negro, vuelta al embarcadero del puente Gálata, admirando palacios, casas, murallas y torres de vigilancia que hay muchas para controlar el paso de barcos, petroleros, barcos militares, etc.
Nos recogió el autobús y nos llevó al Gran Bazar, donde comenzamos la aventura del regateo, más de 3.000 tiendas en una superficie cubierta, con calles, bocacalles, callejas y callejuelas, imposible de ver todo, o de recordar dónde te han ofrecido un precio u otro, es toda una experiencia aunque no compres.
Como estábamos muy cerca del hotel y a las 7 empiezan a cerrar el comercio, nos fuimos para subir a la piscina del último piso. El agua estaba helada, así que lo justito para la foto, y a cambiarnos. Salimos andando hacia la Plaza de Sultanahmet (10 min.) y llegamos a tiempo de presenciar el espectáculo nocturno de luces en la Mezquita Azul; fue providencial porque era el último día de Agosto y en septiembre ya no lo hacían a diario así que ya no coincidimos ningún otro día, creo que del grupo fuimos los únicos que lo vimos.
A continuación nos dirigimos a la mezquita Azul. La entrada a la mezquita, de noche y sin turistas, nos gustó mucho, vimos la plaza del Hipódromo y nos fuimos a cenar, encontramos el restaurante CozyPub en la calle del tranvía, tiene terraza con velas y hablan español, pedimos unos entremeses, mousaka y carne con pasta de hojaldre o algo así y acompañada de salsa de yogurt con ajo todo riquísimo, de postre fruta, que la sirven limpia, troceada, muy bien presentada y helado. Regreso al hotel, reventados pero contentos.
Día 01/09/04 miércoles.
Nos levantamos temprano, sobre las 7, para desayunar y cogemos un taxi hasta el
Palacio de Dolmabache. Visitamos todo el palacio incluido el Harem, es enorme, tiene más 300 habitaciones, lo más impresionante es el salón del trono, tiene una altura de 36 metros y alberga una araña de techo que pesa 4,5 toneladas y tiene 750 bombillas, donada por la Reina Victoria, pasa por ser una de las lámparas más bellas del mundo.
Tras la visita, nos dirigimos a pie hacia la plaza de Taksim, a través de unas escaleras muy empinadas. Entramos al Hotel Mármara y subimos hasta el Restaurante de la planta superior, estaba cerrado pero nos dejaron entrar para hacer alguna foto y admiramos sus instalaciones.
Continuamos por la calle Istikal. Llegamos a la torre Gálata y seguimos hasta el puente del mismo nombre. Comimos pescado en un restaurante de los muchos que hay en la planta baja del puente, (por encima transcurre la carretera).
Después de comer moderadamente bien, terminamos de cruzar y visitamos la Mezquita Nueva o Yeni Camí y el Bazar de la Especias, el interior de la mezquita es de los mejores que visitamos, en el Bazar nos animamos e hicimos algunas compras. Como nos quedaba tiempo, cogimos otro taxi para ir a la iglesia de San Salvador In Chora, famosa por sus mosaicos Bizantinos, nos llevó por un barrio con unas cuestas increíbles y donde la gente estaba sentada por las calles como antiguamente en los pueblos, parecía un barrio bastante humilde.
Con el mismo taxi fuimos al Café de Pierre Loti, donde tomamos té y refrescos, los precios superbaratos para el lugar; y la vista es espectacular. Hemos hecho amistad con una parejica de vascos y nos hemos vuelto con ellos andando a través de un cementerio que ocupa casi toda la colina, una vez abajo visitamos la mezquita de Eyup donde había un montón de gente con niños recien circuncisos, al parecer la visita forma parte del ritual. Cogimos el barco del transporte público que nos llevaría a la Mezquita Nueva por 1.000.000 LT. Continuamos con el transporte público, cogimos el tranvía por otro “milloncejo de ná” Parece ser que tuvo algún y problema y se retrasó, a algunos pasajeros les devolvieron el importe del billete y los que esperamos nos metimos literalmente a presión, casi no conseguimos bajar en nuestra parada; llegamos al hotel cansados pero con ganas de cambiarnos y salir a cenar a la zona de Kumkapi, junto al puerto de pescadores.
Desde el Hotel, las calles que llevan en apenas 10 minutos a dicha zona están muy poco iluminadas y con muy poca gente, de pronto, sorprende encontrar una plaza iluminada como un árbol de navidad y una calle de más de 100 metros de igual aspecto llena de restaurantes uno a continuación del otro, con terrazas a ambos lados, grupos de músicos folclóricos y en cada restaurante un camarero te aborda para ofrecerte su carta o menú, te invitan a la bebida o a chupitos o lo que sea, con tal de captarte como cliente, es realmente palpitante, elegimos bien el restaurante por su vista panorámica desde el balcón, los calamares estaban exquisitos.
Regresamos al Hotel y antes de entrar le echamos un vistazo al Rest. Orient House que está en el mismo edificio y preguntamos por la cena – espectáculo para la próxima noche.
Mosáicos de San Salvador In Chora:
Vista de "El Cuerno de Oro" desde el café de Pierre Lotti:
Mezquita de Eyup (cerca del Café de Pierre Lotti)
Niño circunciso en Eyup:
La famosa lámpara del palacio de Dolmabache:
Comparar tamaño con el grupo de personas al fondo:
Otro salón del Palacio:
Día 02/09/04 jueves.
Nos levantamos muy temprano y a las 7.00 ya estábamos desayunando (muy bien por cierto) y nos desplazamos a pie hasta la zona de Sultanahmet, compramos dos libros antes de entrar en Topkapi y esperando que abrieran nos juntamos con un matrimonio que venían desde Chile y estaban de crucero por el Mediterráneo. La entrada es cara y no puedes sacar solo la entrada del Palacio, la entrada del Harén es aparte y tienes que sacar la entrada a los museos ni que quieras ni que no, aunque te den un ticket aparte... en resumen a cotizar lo que te digan y aparte otros 9 milloncejos más si quieres una fono-guía en español que, la verdad es que viene muy bien. En la visita inviertes toda la mañana para verlo todo con cierta tranquilidad, el tesoro es... ¡la ostia!: unos candelabros de oro con incrustaciones de 6.666 diamantes, el famoso diamante del Cucharero, espadas, puñales, turbantes con diamantes, un trono de oro con incrustaciones de perlas y esmeraldas... ¡la ostia vamos, la ostia!.
En el Harem, más habitaciones, más candelabros, y como anécdota una gran piscina donde se desarrollaban batallas navales con unos ejércitos de enanos que tenían contratados al efecto para distraer al “sultancico” (de verdad).
Tras tomar un pequeño descanso en el restaurante del palacio, pasamos a Santa Sofía, nos decepcionó por su estado y los andamios, los mosaicos apenas se ven, es grandiosa pero le hace falta una buena restauración (esperamos que los 15.000.000 LT que cuesta la entrada, ayuden a pagarla).
Sobre las 2.00 entramos en la Cisterna de Yetebarán, preciosa, refrescante y seguramente por la hora no había casi nadie, disfrutamos de la visita. Es un depósito subterráneo con muchas, muchas columnas que servía para almacenar agua cuando la ciudad era sitiada, ahora tiene un poco de agua y han construido unas pasarelas de madera para hacer posible la visita, la iluminación de las columnas las hace preciosas.
Interior de La Cisterna:
Comimos en el mismo restaurante de la primera noche (Cozy Pub) y después volvimos a la Mezquita Azul para visitarla de día, nos gustó muchísimo más de noche. Volvemos a pasar por el Hipódromo y a continuar al Gran Bazar; compramos algunas cosas y nos volvemos pues hay que hacer las maletas y arreglarnos para la cena – espectáculo.
La cena regular, y el espectáculo estupendo: bailes y música típicos, canciones tradicionales, danza del vientre ( y de más arriba, y de más abajo) y lo mejor el último artista. Habían colocado en las mesas banderas del país de cada uno y él va cantando canciones de cada país, saludando en ese idioma, hace participar al público, en fin un auténtico show; a nosotros nos dejó para el final y cantó un montón de canciones en español, hizo cantar a Tere pero no consiguió hacerla bailar, se auto denominaba “el Julio Iglesias Turco. Subimos a la habitación y a descansar que al día siguiente nos espera una dura jornada, ¡Qué vida más perra!.
Interior de la Mezquita Azul:
Interior de la Mezquita Nueva:
Interior de Santa Sofía:
Santa Sofía: