
Nos levantamos pronto porque teníamos que dejar el coche en la oficina de Dollar del aeropuerto McCarran de Las Vegas. Hoy cogíamos un vuelo con destino a Salt Lake City. De esta manera nos ahorraríamos bastantes horas de viaje si lo hicieramos en coche. Desayunamos algunas provisiones que teníamos de reserva, recogimos e hicimos el checkout. Cogimos el coche y bajamos todo el Strip hacia el sur con destino al aeropuerto y despidiéndonos de la ciudad. Pasamos por delante del cartel “Wellcome to fabulous Las Vegas” pero no paramos porque íbamos mal de tiempo.
La devolución del coche es sencilla. Llegas a los aparcamientos de las oficinas de alquiler (están todos juntos y te vas guiando por los carteles de tu empresa). Dejas el coche cuando llegas a la zona de tu empresa de alquiler, sacas tus cosas, dejas las llaves y vas a las oficinas donde entregas los papales que te dieron en la oficina donde cogiste el coche. Fue todo muy rápido.
Después cogimos el bus de la empresa de alquiler que nos llevó a las terminales del aeropuerto. Buscamos los mostradores de Delta e hicimos el checkin en las máquinas automáticas. Pasamos el control de seguridad y buscamos nuestra puerta de embarque hasta la hora de salida del avión.
Este vuelo duró poco más de una hora. Desde las ventanillas vimos las grandes montañas situadas junto a Salt Lake City donde en 2002 se celebraron los Juegos Olímpicos de Invierno.

Bajamos del avión y fuimos en busca de las empresas de alquiler de coches. Teníamos reservado el alquiler de un coche con la empresa Hertz, el cual nos serviría para movernos en esta parte del viaje.
Encontramos la oficina y cuando llegó nuestro turno entregamos los papeles de la reserva. Nos atendió una simpática chica que aunque no sabía español nos atendió muy bien.
Teníamos reservado un coche de la gama más baja, pero al final nos dieron uno de una gama mejor al mismo precio. Nos ofrecieron el seguro en carretera pero digimos que no y no insitieron ni fueron pesados. Nos dieron los papales y salimos a la zona del garaje que nos indicó. Vimos un Nissan Versa gris prácticamente nuevo y no lo dudamos. Lo revisamos y nos lo quedamos. Se lo dijimos al muchacho encargado y un plis ya estábamos arrancando el coche. Pusimos el gps dirección al alojamiento en Yellowstone, más bien a las afueras ya que estaba fuera del parque, al oeste, en el estado de Idaho. Un lugar de ensueño junto a Henrys Lake.
Nos esperaban más de cuatro horas de viaje pero se pasaron rápido admirando los paisajes por los que vas pasando.



Fuimos por la carretera interestatal 15 pasando por Pocatelo e Idaho Falls. Aquí nos desviamos por la caretera US-20 hasta llegar a Island Park. Por esta zona se ven muchos ranchos y granjas con sus vallados y animales, como los de las películas. También todo está más verde y no tan seco como los paisajes de los días anteriores.


Llegamos a nuestro alojamiento Jared’s Wild Rose Ranch. El entorno era de cuento. Un lago con montañas al fondo y colinas alrededor y el alojamiento de madera a la orilla del río. Hicimos el checkin en la oficina-tienda-supermercado y nos dirigimos a dejar las cosas en nuestra habitación. Había más gente, sobre todo familias con sus hijos. Un ambiente muy agradable.



Se estaba poniendo el sol, por lo que las luces y colores del lugar eran fabulosos. Por aquí hacía fresco (por fin dejamos atrás los calores del desierto), así que nos pusimos unas chaquetas y a explorar la zona. Cogimos el coche (si, aún teníamos ganas de coche) y fuimos unos pocos kilómetros por la carretera para ver la zona.





Aquí está nuestro bonito Nissan Versa posando por tierras de Idaho.

Se empezó hacer tarde y estábamos cansados, así que compramos algo de cenar en la tienda-supermercado y nos lo llevamos a la habitación. El cielo estaba revuelto y la predicción del tiempo ponía agua para los próximos días. Y así fue.
Nos acostamos pensando en lo que nos esperaba al día siguiente… Yellowstone.