Agradecemos no tener Jet Lag. Nos hemos acostumbrado muy bien al horario japonés. Madrugar mucho e irse a dormir temprano, sobre todo si queremos ver todas las cosas que tenemos en nuestro itinerario.
El itinerario de hoy será:

Nuestro día empieza fuerte. Salimos pronto del hotel, cogemos el metro y nos metemos en pleno bullicio de Shibuya. A pesar de haber TANTA gente y que hay tantas calles que dan a parar al famoso cruce, no resulta nada difícil orientarse.

Lo primero que hacemos es buscar la estatua de Hachiko, la vemos. Pero justo al lado hay como un vagón de tren que sirve de oficina de turismo. Entramos antes de hacernos la foto de rigor con Hachiko. Hay un hombre y una mujer, de unos 50 años, y agradezco que la mujer se desenvuelva en inglés. Nos explica qué ver, dónde ir y dónde comer por la zona. Muy amable, como todos. El hombre emitía una serie de sonidos típicos japoneses cuando le decíamos a dónde teníamos intención de ir, véase:
Mujer: - ¿A dónde os gustaría ir?
Nosotros: - Al templo Meiji Jingu.
Hombre: Uoooooo, Meiji Jingu Temple... hai hai!
Muy simpático!
Una vez fuera del vagón, foto de rigor con Hachiko.

Shibuya está plagado de gente, anuncios, edificios... así que nos disponemos a buscar un lugar alto desde el cual hacer una buena foto. Hay un hotel justo dando a la plaza, pero descubrimos un restaurante japonés en una planta 25. Llegamos a la planta y nos reciben las camareras, informándonos que aún no está abierto. Les explicamos porque estamos ahí y con mucho gusto nos dejan entrar 5 minutos para hacer nuestra foto y vídeo.


Una vez fuera de Shibuya, enfilamos hacia el norte, pasando por el parque Yoyogi, y llegamos al templo Meiji Jingu. Un recinto de tamaño considerable, rodeado de vegetación. Aquí nos explican cómo hay que lavarse las manos en las fuentes que hay en cada templo (el por qué se hace así, que significa,...) y es donde vemos a las primeras japonesas con kimono. Obviamente no perdemos la ocasión de hacernos una foto con ellas.


A parte del recinto en sí, el cual la mayor parte no se puede visitar porque está reservado para bodas, por unos pocos yenes puedes visitar los jardines. Hay jardines más bonitos en Tokyo, pero en este jardín puedes ver variedad de plantas y árboles con su explicación a pie de raíz, así como insectos y algún que otro animal.

Una vez fuera del recinto del templo Meiji-Jingu, es la hora de comer. Nos dirigimos a una calle comercial que nos recomendó la mujer de Shibuya, la calle Omotesando. Calle llena de tiendas como Bulgari, Dior, etc... pero también encontramos tiendas de arte artesanal y centros comerciales, donde nos paramos a comer un buen ramen en un restaurante llamado Ramen Zero Plus, ubicado en Omotesando Hills.


www.tripadvisor.es/ ...Kanto.html

Una vez comidos, nos dirigimos a Takeshita-dori. Me siento un poco defraudado por el ambiente que se vive en la calle. No parece una buena zona por la que pasear; llena de gente, nos paran cada dos por tres por la fuerza, ofreciéndonos productos, nos intentan obligar a ir a tiendas... no es una buena experiencia. La calle en sí es una calle estrecha, llena de gente, con las tiendas que ya todos conocemos.
Una vez fuera, encaramos y volvemos al hotel. Una duchar rápida, unos minutos de relax y de vuelta a Shibuya, pero esta vez de noche; aunque no parece de noche con todas las luces que hay. Cambio radical de gente, de ruidos, músicas... decidimos cenar en un restaurante japonés en la misma plaza (uno de los cientos que hay, ya que como muchos sabéis, Japón crece a lo alto, así que para buscar dónde comer hay que mirar más para arriba que para delante) y nos vamos de karaoke (es algo que hay que hacer).

Acabado el karaoke, nos volvemos al hotel que el viaje acaba de empezar!