Japón lleva un ritmo de vida diferente a España. Los horarios son diferentes, nos vamos dando cuenta según pasan los días.
Nos levantamos temprano y empezamos el día tranquilos. Nuestra intención es recorrer el distrito de Taito.
Debido que llegamos de noche, no pudimos ver las maravillosas vista que teníamos del hotel, pero al llegar la mañana y abrir las cortinas esto es lo que nos encontramos.

Después de desayunar en la misma habitación del hotel gracias a un Family Mart que tenemos justo debajo, empieza nuestra aventura nipona.
El recorrido del primer día sería:

El metro ya no es reto para nosotros. Ya tuvimos nuestra primera experiencia la noche de antes, en la estación de Tokyo, pero es fácil moverse por la ciudad.
Llegamos a Yushima Tenmangu. Como muchos otros, un remanso de paz en medio de la ciudad. Nada ostentoso, guarda un museo de tesoros totalmente recomendable, en el que podréis encontrar objetos, pinturas, katanas y armaduras.

Una vez visto este pequeño templo, nos dirijimos al parque Ueno andando. Lo bueno que tiene Tokyo es que, si la visitas por distritos, puedes ir andando de un sitio a otro dentro del mismo distrito. Y también es lo bonito, callejear por esta ciudad tan diferente a lo que conocemos.
El Paque de Ueno es un increíble estanque lleno de vida, tanto floral como animal.

Damos una vuelta por el parque y encontramos un pequeño templo en medio del estanque, el cual aún no sé reconocer que templo es.

Acabamos en el zoo, donde no perdemos más de 2 horas, para poder ver exclusivamente los Pandas Gigantes y algún otro animal exótico. Los Pandas son animales venerados por los japoneses. Vayas a la hora que vayas a verlos, siempre está lleno de gente.

Saliendo del parque pero no muy lejos, decidimos ir al templo Kan-eiji y al cementerio Jomyoin.
El templo Kanei-ji será el primer templo donde veamos estas pequeñas estatuas con gorro y babero. Marca la tradición japonesa que son en honor a recién nacidos muertos; y dado que no han podido hacer buenas acciones para poder llegar "al otro lugar" se les pone gorro y babero para que la persona encargada de llevarlos sepa que son bebés (o eso nos explicaron).


Después de comer en el parque exterior del zoo, en un pequeño bar restaurante que se llama Park Side Cafe...

www.25cafes.com/ ...kyo-japan/
Enfilamos sin prisa pero sin pausa, hacia Asakusa. Hervidero de gente, nacional y extranjeros. Empezamos por el final, encontrándonos de frente con el Santuario y con la pagoda de 5 pisos del templo Senso-ji. Ya ahí vemos la cantidad de gente que hay.

Recorriendo el distrito de tiendas y puestos de comida rápida (japonesa, por supuesto) y acabando en Kaminarimon, la puerta del trueno.


En este pequeño tramo podemos encontrar de todo, desde tiendas donde venden material artesanal (caretas, figuras, cerámica,...) a tiendas de souvenires típicos, tiendas de abanicos, pai-pais,... Es el lugar ideal para comprar el recuerdo de la zona (en mi caso, un imán).
Una vez recorrido, de vuelta al hotel, ducha, cena en Roppongi Hills, en una pequeña brasería francesa donde me sirven un frankfurt envuelto en una especie de masa de hojaldre (buenísimo).


Ya cenados y aún con tiempo y fuerzas, decidimos dar una vuelta por la zona comercial, aunque las tiendas ya estaban cerradas. Así que decidimos probar, por primera vez pero no última, los recreativos. Fue una sala que vimos, ninguna en especial.

Una vez acabada la partida, sí que tocaba ir de vuelta al hotel, y a dormir.