Viaje a Dublín del 21/8/2012 a 24/8/2012. Esta era la escapada al extranjero con nuestras hijas (11 y 7 años) del verano de 2012.

Empezamos el viaje en Barcelona, nuestra ciudad, llegando a la T2 del aeropuerto del Prat (Barcelona) en taxi. A esta terminal se puede llegar, desde el centro de la ciudad, en tren; pero por comodidad y rapidez preferimos el taxi.
La compañía aérea fue Aer Lingus, tanto a la ida como a la vuelta. Salida de Barcelona a las 10.50h y llegada a Dublín a las 12.30h y el vuelo de vuelta salida de Dublín a las 18.30h y llegada a Barcelona a las 21.55h. Esta compañía funciona bastante bien. Lo único es que el precio del pasaje se incrementa, como en tantas otras compañías, por facturar una maleta (hasta 20 kg) y por pagar con tarjeta de crédito y, creo, que también por escoger asiento.
El aeropuerto de Dublín es grande, moderno y bien organizado. Está a unos 11 km. de la ciudad. Para llegar al hotel nosotros escogimos la opción del Aircoach. Desde el aeropuerto a O’Connell Street (segunda parada del trayecto) en 40 minutos con la línea dirección hacia Ballsbridge. Sale cada 15 minutos y ese verano el billete costaba 7€ los adultos y 2€ las niñas. En el trayecto de vuelta escogimos otra opción que detallaré más adelante.
La parada del autobús está en O’Connell Street delante del Gresham Hotel muy cerca de Parnell Street, donde está el nuestro, el Jurys Inn Parnell Street. Una habitación familiar en sólo alojamiento por 273€. La habitación no está mal (un poco pequeña para cuatro). La ubicación del hotel, teniendo en cuenta las distancias en Dublín, es buena. Además en los bajos del hotel, por su parte trasera, hay un Lidl (supermercado) que nos sacó de algún aprieto. En los alrededores del hotel hay hamburgueserías y algún otro restaurante aceptable como el Kingfisher.

Una vez instalados y después de comer algo volvimos a O’Connell Street para recorrerla en dirección al rio Liffey pasando por el monumento a Charles Stewart Parnell, en un extremo de la calle, hasta el dedicado a Daniel O’Connell en el extremo opuesto y muy cercano al rio. Antes de llegar a este último monumento pasamos por la General Post Office (GPO), donde tuvo lugar la proclamación de la República de Irlanda en 1916, y por el monumento de la luz o más conocido por The Spire. Es una “aguja” de acero de unos 120 m. de altura que se erige en el lugar donde antes se encontraba la columna de Nelson que salió por los aires por una bomba colocada por el IRA.


Llegados al rio Liffey lo cruzamos por el puente Ha’Penny Bridge. Puente de 1816 que recibe su nombre porque entonces se cobraba medio penique para atravesarlo.

Al otro lado del rio se entra ya en la zona conocida como Temple Bar, zona peatonal que abarca todas las calles entre el rio y la calle Dame street y que su centro es la plaza Meeting House Square donde siempre hay espectáculos callejeros: música, danza o pintura.

Al cruzar de nuevo el rio en dirección Norte nos acercamos hasta el King’s Inns o sociedad para los estudiantes de Derecho.

Regresamos al hotel para descansar un poco y volver a salir, esta vez hacia el Norte. Llegamos al James Joyce Centre con sus puertas georgianas y sus murales. Aquel que quiera saber más sobre el escritor o sobre Leopold Bloom se debe acercar por aquí. De allí hasta el Dublin Writers Museum y enfrente el Garden of Remembrance con la estatuta de los niños de Lir, dedicado a los muertos por la independencia de Irlanda.
Bajamos por O’Connell en dirección al rio, pero ahora no lo cruzamos, sino que giramos a la izquierda por Abbey Street Lower que nos llevó hasta el Custom House, edificio de estilo georgiano que data de 1791. Uno de los edificios más bellos de la ciudad. En 1921 algunos afiliados al partido republicano Sinn Féin celebraron su triunfo electoral incendiando el edificio que ahora es Ministerio de Medio Ambiente de Irlanda. La típica imagen del edificio corresponde a la que podéis tomar desde la otra orilla del rio. Con esto acabamos el día.
