Como hacía unas horas, de nuevo el tambor nos sacaba del sueño para continuar con las aventuras. Esta vez tenemos dos opciones: ir a pescar pirañas al río e intentar ver de nuevo delfines o hacer una caminata hasta un poblado. Somos pocos los que elegimos de nuevo caminar por la selva pero César nos confirma que en el plan de mañana entra también pescar asi que no estamos eligiendo, estamos ordenando las experiencias.
Somos 8 personas nada mas, lo que nos permite tener una conversación mas larga y profunda con César sobre la Iquitos, su forma de vida, la juventud, algo de política, religión.. Ya llevamos horas juntos y se nota cierta confianza pues nos habla de todo sin problemas. Nos cuenta que como en todos los lugares hay mucha diferencia de riqueza en la sociedad, gente que vive muy bien en la ciudad gracias a sus exportaciones de madera autorizadas por el gobierno y otros que sobreviven chozas sobre el río fabricando trenzados de ramas durante todo el día para vender por los pueblecitos y en la ciudad como recambios de techos. El turismo esta creciendo mucho, muchísimo en los últimos años y esta habiendo un boom de agencias y lodges en la ciudad y esta absorbiendo a mucha población joven.
Toda la conversación fluye a ritmo de machetazos, mas continuos que esta mañana pues el camino se nota que no es transitado a diario. Al poco rato llegamos a una pequeña área extraña, algo resulta artificial. Es la tonalidad de verdes la que nos hace fijarnos que hay vegetación de mentira y telas como de camuflaje. Detrás de unos pequeños montículos César nos enseña unas piscinas no muy grandes pero profundas y muy sucias, oscurecidas con hollín.
“¿saben ustedes para que es esto?... es para la hojita de coca”
-¿un laboratorio? Pegunto un poco incrédulo.
- Los restos, esto son las fosas donde se macera la hojita para hacer la masita. Por favor, no le saquen fotos.
Es mundialmente conocida la fama de Colombia como primer productor mundial de cocaína, sin embargo hace unos años atrás el cultivo de la hoja y la producción se había extendido por toda la selva del amazonas creando es esta zona un particular “triángulo de oro” muy similar al del sudeste asiático con el opio pero que en este caso unía a Perú, Colombia y Brasil. Es una batalla ganada, donde antes se fabricaba coca ahora se abre un lodge. La conversación sobre todo esto nos llevó hasta la entrada al pueblecito amazónico San Juan de Huasalado.
Nada mas llegar César nos llevó al bar cercano donde el señor regente nos interrogó intensivamente con gran curiosidad a todo el grupo. No eran preguntas desinteresadas, eran un análisis de mercado y no hizo falta que nos diéramos cuenta, él mismo nos lo dijo terminado el interrogatorio. Estaba construyendo en el pueblo un alojamiento para “backpackers•” y tenia mucha curiosidad por saber las motivaciones de los chicos jóvenes que conocía. Sin acabar la inca cola nos invitó a visitar las instalaciones a todos, pero solo Adrián y yo aceptamos. Todo construido a mano por ellos mismos, solamente tenían en pie la casa principal que haría las veces de comedor y marcados con palos la estructura de las casetas individuales. Pero por lo menos había 40 personas trabajando por aquí y allá. Pudimos ver los trenzados de hoja que César nos había explicado de camino.
Cuando regresamos al bar había comenzado un partido de fútbol y nos invitaron a jugar. Imposible rechazarla, toca representar a españa.El partido se convirtió en el show del día para medio pueblo. Fue uno de los mejores ratos que pasamos en la selva y podemos recordarlo gracias a varios que nos hicieron nuestras compis del grupo. Allí lo dimos todo, Adrián de delantero y yo de portero, nuestros puestos habituales en el antiguo equipo que teníamos en los años siguientes al instituto.
Acabamos de barro hasta las orejas, sobre todo yo, que no me quedó mas remedio que deslizarme por el en varias ocasiones para mantener la portería a cero. Acabé haciendolo ya por gusto. Cuando terminamos compartimos todos juntos una Inkacola familiar, comentando las mejores jugadas y hablando del real Madrid y el Barcelona, que se dividen a partes similares los corazones de medio mundo. Chavalillos que no habían tenido reparos en tratar de tú a tú a Adrián durante el partido ahora se mostraban orgullosos de haberle quitado el balón o de haberme marcado un gol. Uno de ellos me metió dos...
Al igual que por la mañana teníamos la barca-taxi esperándonos y marchamos. Tras una buena ducha con agua bien fresca, cenamos. De nuevo había caminata nocturna, este César parece no cansarse nunca ni perder la sonrisa pero nosotros por hoy ya vale. Nos fuimos a la cama, la tertulia viajera se alargó hasta bien entrada la media noche. Una de esas conversaciones con otros viajeros que se cuentan y oyes historias, anécdotas, experiencias de todo tipo que hacen al viajero darse cuenta de lo especial que es su vida, aunque parezca como la de cualquier otro.



