DOMINGO 2 FEBRERO DE 2014
Como íbamos a ver la final de la Super Bowl en casa de mi sobrina y no nos gusta ir con las manos vacías, fuimos a la tienda de cupcakes en la que habíamos probado la Red Velvet y compramos una docenita variada para llevar para en partido. No empezaba hasta las 15:30, así que aprovechamos para dar una última vueltecilla por el centro comercial y terminar de ver todas sus tiendas, y a las 14:00 entramos en un International House of Pancakes que teníamos delante del hotel y que nos había llamado poderosamente la atención.

Miedo me da la báscula a la vuelta
Pensé que era una especie de sitio de comida rápida tipo Macdonalds, pero era más un restaurante especializado en tortitas. El servicio fue un poco lento (teníamos algo de prisa y se notaba más), y a mi personalmente no me gustaron mucho las tortitas (supongo que porque no tenía demasiada hambre), así que nos tuvimos que llevar lo que nos sobró en un tupper.
Llegamos a casa de mi sobrina con el partido ya comenzado, pero tampoco nos importó demasiado. Había allí otra pareja española, y poco a poco me fui enterando de cómo iba aquello del fútbol americano. Durante el descanso, hubo un show musical a cargo de Bruno Mars y los Red Hot Chilli Peppers que estuvo genial. Al final, lo importante es que ganamos de buena paliza y lo celebramos como si fuese nuestro equipo del alma.

Papá viendo el partido con la nena

No tenían buena cara los de Los Broncos, pero es que el marcador era de escándalo

Festival en el descanso
Lo que nos sorprendió es que de camino de vuelta al hotel, apenas había jaleo en las calles. En España he visto a mucha gente exaltada por bastante menos. En las noticias salía una zona del centro de Seattle con gente celebrándolo, pero apenas debía haber unas 30 o 40 personas.
Había sido un perfecto broche final a unas maravillosas vacaciones.