Madrugamos como prácticamente todos los días del viaje, bajamos a desayunar al hotel y planificamos el día. Se suponía que hoy cogeríamos las motos para ir a conocer unas playitas escondidas que habíamos leído en los foros que estaban muy bien, al final no fue así ya que tuvimos miedo de alquilar motos sin seguro por si pasaba algo, de modo que ubicamos una de las playas en el mapa, y nos pusimos a patear para intentar llegar allí.
Aparentemente parecía que estaba accesible desde nuestro hotel ya que se supone que está justo en medio de las dos bahías, la de Patong Beach y la de Karon Beach, y sí, ahí está, por supuesto, pero no veas para llegar a la dichosa FREEDOM BEACH… vaya odisea!!
Pateamos toda nuestra playa en dirección Patong, una vez termina nuestra playa, nos ponemos a subir montaña pensando que en cualquier momento podríamos encontrar Freedom Beach, seguimos subiendo hasta llegar a la carretera principal que une Patong y Karon, preguntamos en un hotel y nos dicen que aún tenemos que andar un par de kilómetros más en dirección Patong, pues nada, seguimos caminando hasta que consideramos haber caminado bastante más de 2 km y seguimos sin ver nada, ningún acceso ni nada parecido, entonces vemos a un guiri sentado en un bareto con un par de tais, le pregunto por Freedom Beach y me comenta que desde donde estamos nos queda todavía un par de horas más caminando (cuando ya llevábamos por lo menos una hora de camino), no dábamos crédito a lo que nos decía y cada vez nuestro grado de pique mezclado con angustia subía y subía… Nos recomienda coger un taxi o tuk-tuk, evidentemente accedemos ya que dos horas más no íbamos a estar pateando sin rumbo. Ahí mismo cogemos un taxi, le decimos dónde queríamos ir y parece que no sabe muy bien donde está esa playa… mare meua!!! De camino hacia allí, se pierde, para y pregunta a un grupo de tais y parece que le indica el camino correcto. Llegamos a una zona en obras, en medio de la nada, nos para y nos dice, “a unos 10 minutos andando está la entrada a la playa, bajáis una cuesta y accedéis a ella”. Seguimos flipando y cada vez con más mal rollo entre nosotros por la “experiencia”… malditas motos!!! Por qué narices no me atreví a alquilarlas??? Bueno, nos ponemos a andar en la dirección que nos había comentado el taxista, vamos por una senda de tierra y de pronto vemos que vamos subiendo en lugar de bajando… pero por Dios, si queremos bajar a una playa, qué narices hacemos subiendo??? De repente nos encontramos con un grupo de casuchas de campo, con un corral con gallinas, pero no vimos a nadie, sin corte, entré y me puse a gritar si había alguien allí que nos pudiera ayudar, de pronto salió un tai de una de las casuchas, parecía que le habíamos fastidiado la siesta, a pesar de que eran sobre las 12 del mediodía (llevábamos desde las 9.30 aproximadamente danzando sin rumbo), le pregunté por la dichosa Freedom Beach y cogió el máquina y nos dijo, “subid a la moto”, perdona?? 3 en una moto?? Estábamos tan hartos que subimos sin rechistar, retrocedimos unos 300 metros el camino que habíamos hecho anteriormente, nos paró y nos comentó, “ahí tenéis la entrada”. Madre mía, por fin llegamos al acceso de Freedom Beach y no veas que acceso. Bajamos por un barranco que faltó poco para matarnos, increíble la odisea que estábamos pasando para ver la maldita playa. Al fin llegamos y he de decir que a pesar de todo lo que nos pasó, valió la pena. Eso sí que era el paraíso, una playa de unos 500 metros, de arena blanca, fina, limpia, con el fondo verde de la selva que nos había tocado atravesar minutos antes, y lo mejor de todo, no habia nadie!!! Miento, una pareja de italianos que se marcharían en breve que fueron los que nos dijeron que llegaron allí en barcotaxi… lógico, parecemos nuevos… lo éramos, jejeje.

Nos comentaron que en una media hora, quedaron con el taxista que les recogería, que si queríamos ir con ellos, sin problema. Lo pensamos bien y dijimos, después de lo que nos ha costado llegar hasta aquí, vamos a estar tan solo media hora?? Va a ser que no. Ya veríamos la forma de volver, pero íbamos a disfrutar como nadie de ese maravilloso paisaje. Menos mal que antes de salir del hotel, compramos agua y una bolsa de patatas en un Seven Eleven de al lado del hotel, con eso podíamos subsistir.



Al rato de estar allí solos, nos dimos cuenta que hay como una especie de chiringuito en la base de la montaña, me acerqué a ver que había por allí. De pronto sale una mujer de unos 45 años, bien arreglada, con un inglés bastante bueno, no como el resto de tais que habíamos conocido hasta entonces, y muy amablemente me preguntó si necesitaba ayuda, realmente lo que más queríamos saber era como salir de allí sin tener que volver a subir por la jungla jugándonos la vida, le pregunté por el acceso y me dijo que como se nos había ocurrido ir allí a pie, Freedom Beach es una playa a la que se debe acudir en barco, me dijo que por favor, lo pusiera en todos los foros de Internet, porque el acceso es peligroso y no quiere que le pase nada a la gente en sus tierras… sus tierras, sí, resulta que esa mujer era una terrateniente, toda esa montaña era suya y de su familia y ese chiringuito que veíamos era su restaurante, que en esos momentos estaba en obras aprovechando que octubre es temporada baja. Me preguntó que hasta qué hora teníamos pensado estar allí, ya que ellos (sus obreros y ella) se irían de allí a las 4 de la tarde y si queríamos, podríamos ir con ellos en coche hasta Patong. Después de la mala suerte que tuvimos al principio del día, parecía que todo se estaba arreglando, aunque he de decir que estábamos un poco acojonadillos por si nos secuestraban y vendían nuestros órganos… jejejeje. Le dije que sí, que nos volveríamos con ellos.


Disfrutamos de la playa, hicimos mil fotos, nuestro mal rollo se convirtió en bueno y cuando llegó la hora, fuimos al restaurante donde había quedado con esa maravillosa mujer. Nos montó en un 4x4 muy similar al que lleva “Ace Ventura” en “Operación África” y empezamos a subir la montaña, nos enseñó sus plataneros, mangoteros, incluso nos enseñó fotos de su Iphone donde aparecían esas mismas tierras pero florecidas, la verdad es que no dábamos crédito a lo que estábamos viviendo. Vimos el único elefante de todo el viaje en ese trayecto.



Nos preguntó dónde queríamos que nos dejaran, que ellos iban dirección Phuket Town, le dijimos que donde quisieran, que ya estábamos superagradecidos por lo que habían hecho por nosotros, al final nos dejaron en la zona de centros comerciales de Patong Beach. Pensamos en darles algo de dinero, pero a ella se le veía una mujer con poder y no creo que eso fuera lo que más ilusión le hiciera, de modo que al final no le dimos nada, eso sí, dijimos que avisaríamos a todo el mundo para que fueran a Freedom Beach, pero en barco. Nos despedimos, le volvimos a dar las gracias y ahí acabo nuestro encuentro.
Serían ya sobre las 5 de la tarde y no habíamos comido, llevábamos en nuestro cuerpo el desayuno, que la verdad es que en nuestros viajes suele ser abundante, y la bolsa de patatas, así que fuimos al primer sitio que nos encontramos en el centro comercial, el KFC, por cierto, diferente al de España por lo picante que estaba todo. Acabamos de comer-merendar y fuimos a dar un paseo por la playa de Patong, que no la conocíamos de día, está más sucia y transitada que Karon.


Por la hora que era, volvimos a disfrutar de la puesta de sol, en esta playa no era tan espectacular ya que el sol se escondía por detrás de la montañita dichosa que habíamos pateado horas antes en nuestra aventura hacia Freedom. Reventaditos por la paliza de día que llevábamos, cogimos otro disco-tuk-tuk de vuelta al hotel. Duchita y apalanque hasta la hora de cenar.
Ese día cenamos cerca del hotel, en un restaurante tailandés un poco más piji, nos lo merecíamos. Antes de cenar, fuimos a contratar el transporte desde nuestro hotel hasta el muelle donde se coge el barco hacia las islas Phi-Phi, que sería nuestro destino del siguiente día. El precio incluía el transporte desde el hotel hasta el muelle y el billete del ferry hasta Phi-Phi.
Después de cenar, estaba todo buenísimo, dimos una vueltecilla por la zona y para el hotel a descansar. Otro día completito y agotador.