Espero pacientemente en la acera a que llegue el autobús que me llevará a Kao San. El tráfico a esa hora es intenso, la polución extrema. Mucha gente lleva una mascarilla de cirujano, los conductores de tuc tuc también. Algo me llama la atención: no se escuchan sirenas, tampoco claxons... ¿Será uno de esos días sin ruido? Entretanto llega mi autobús. La revisora me cobra, menos de 10 baths, imposible calcularlo en euros, deben ser 5 céntimos o así. Me mira muy seriamente cuando le doy el papel que me escribió la recepcionista, asiente con la cabeza y me devuelve el papel.
Las ventanas del autobús están abiertas y aunque no hay aire acondicionado la brisa ayuda al viaje. Veo calles, gente que entra, gente que se apea y de repente me doy cuenta de que el autobús está cruzando el Chinatown.
Que gusto ir sentadita viéndolo todo. A esta hora hay mas vida. Atravesamos lo que debe ser un mercado, las flores para las ofrendas captan mi atención. El autobús se para y escucho una voz de mujer hablando en inglés, al tiempo que resopla como una marsopa. Una mujer voluminosa rodeada de bolsas de plástico sube pesadamente al autobús diciendo "Oh my god, oh my god, it's hot!" El señor sentado a mi lado se levanta solícito para dejarle el asiento, yo que voy sentada al lado del pasillo me desplazo todo lo que puedo para que ella se siente. No pasa ni un minuto y la mujer se dirige a mi y me pregunta a donde voy. Le contesto que a Kao San, me dice que ella también. Así entablamos conversación y me cuenta que es australiana de Brisbane. Añade que los australianos son la gente mas divertida del mundo. Me pregunta que de donde soy yo y cuando se lo digo me suelta con voz aterciopelada como si fuera a cantar un tango "Ohhh Ispania!" Sonrío. -No te preocupes, me dice, cuando ve que miro insistentemente a la revisora, yo se donde está Khao San, mi hotel está allí y conozco Bangkok como la palma de mi mano" Vengo muy a menudo. -"Así que te gusta mucho Bangkok" Me mira sorprendida y dice: "Bangkok? Mira, -sigue-, conozco un restaurante que por poco dinero tienen buffet libre y puedes comer toooodo lo que quieras, ¿Quieres venirte conmigo? No está lejos de Khao San". Le digo que de momento no siento hambre, además quiero comer comida tailandesa, llegué ayer y...quizás mas tarde... me corta secamente y me dice: "Mira, para mi pregunta solo hay una respuesta: o si, o no". Me quedo de piedra y trato de hacerle comprender que seguramente tendré hambre mas tarde pero que de momento... nada que no hay manera, me mira como si mirara una lombriz y me dice que si quiero comer comida tailandesa, seguramente también tienen. De repente grita por todo el autobus: Are we in Khao San Road? Oh, yes! De repente me gustaría ser invisible
La calle está llena de tiendas que exponen su mercancía en la calle. Hay también bares y restaurantes. Ella camina delante de mi como si me llevara a algún sitio y yo por dentro me voy diciendo: no quiero comer, no quiero comer, no quiero comer... veo unos pantalones en unas perchas y le digo que espere un momento que quiero ver una cosa, se acerca y me dice:"-Como estamos muy cerca del hotel voy a subir las bolsas y me reúno contigo en diez minutos por aquí" Ok! le digo. Miro los pantalones y sigo caminando, me vuelvo a mirar si vuelve a aparecer la señora pero sigo y sigo y sigo... me gustaría beber algo pero sigo y sigo y sigo y cuando pasa ya un gran rato pienso que la he perdido y también la posibilidad de ir a un buffet libre... y respiro aliviada. Odio los buffets libres, no me gusta tener que elegir entre miles de platos y menos aún teniendo que servirme yo misma de pie. Que si no hay mas remedio, lo hago pero yo no he recorrido miles de kilómetros para meterme en un sitio de esos. Al fondo de la calle diviso las letras amarillas de un Mc'Donalds.... Oh god! Oh God! Oh God!
Me meto por un callejón y doy con la Khao San y un puesto de "chuches" que nadie compra. Las chuches son saltamontes, lombrices, etc.. El carrito tiene un letrero que dice son "foto 10 Baths". En todo el viaje no he visto a ningún tailandés comiendo esas "delicatessen" creo que solo las tienen para asombrar a los turistas. Khao San (Kawsarn) no me gusta nada, es turístico, las tiendas venden prácticamente lo mismo y los restaurantes también. Tampoco veo que sea tan barato. Hay tumbonas para masajes y algunos turistas hacen uso de ellas, así al aire libre, vamos que no me pongo yo ahí ni aunque me salga gratis

Como ya es bastante tarde y tengo algo de hambre me siento en uno de los muchos restaurantes al aire libre para pedir unos tallarines con langostinos y una cerveza Chang.
No llevo ni 10 minutos cuando en la mesa de al lado se sienta una pareja joven de argentinos. Les oígo hablar español y al cabo de un rato les digo por si acaso que comprendo todo lo que dicen. Se ríen y así comenzamos a charlar y a intercambiar opiniones. Son simpáticos. Se nos acercan algunos vendedores de sombrillas, linternas que hacen puntitos verdes, etc. El tiene muchas ganas de comprar una de esas linternas, ella le dice que le van a timar y a cobrar de mas.

La comida está buena, pero estaba mejor la del mediodía en el puesto de las señoras al lado del hotel. La cerveza Chang es parecida a todas las cervezas de este mundo. Está muy fría y se agradece.
Me voy caminando y dejo atrás la Khao San hasta que me canso y paro un taxi. No me entiende y no quiere poner el taxímetro, cedo yo porque ya me duelen los pies, me pide 100 Baths, tampoco es para tanto aunque me fastidia. Al cabo de un rato se para y se vuelve. Pretende dejarme en la parte de atrás de la estación, le digo que no y le enseño la tarjeta del hotel. No sabe donde está aunque cuando lo paré dijo que ¡Ka, ka! que es si, si. Llama por teléfono al hotel para que le digan como llegar y le dicen algo, se vuelve y me dice: "Bangkok City Centre" que es el hotel grande que hay al lado de mi hotel. En realidad estamos a menos de 3 minutos y cuando llegamos me pide mas dinero. Le digo que no, le señalo el taxímetro que no puso para que aprenda y se queda mascullando no sé qué, en todo caso yo me voy.
Llegada a este punto diré que taxis y tuc tucs son lo mas retorcido de Tailandia. Pretenden cobrar por una carrera lo que cobrarían en todo el día. Van a la caza de turistas con este fin. He de decir que soy dura de pelar y antes de montarme he ajustado precios entre sonrisa y sonrisa y me he salido con la mía muchas veces. Conductores de tuc tuc espatarrados, siesteando la mayor parte del dia porque mas tarde recuperarán con algún incauto turista lo que no hicieron durante horas. Mas de una vez algún taxista se ha negado a llevarme porque no le convenía la carrera y cosas así. En este sentido parece que Tailandia no es mejor que España, porque esto mismo sucede en Madrid, Barcelona, Sevilla, incluído lo de cobrar de más a turistas.
Ya en mi hotel una vez puesto el aire acondicionado me tiendo en la cama después de una ducha y me dejo sorprender por la tele. Pillo un canal musical y lo que escucho y veo me gusta, así que lo dejo ahi. TVB 8 es el canal, un grupo tipo new age, otro de buen hip hop con un cantante monísimo haciendo street dance con inmejorable coreografía. Una cantante de buena voz mezcla Jazz y música contemporánea, muy interesante. Agradable sorpresa musical la cantera tailandesa. Hago un zapping y pillo la versión tailandesa de "Masterchef" y se llama "Ironchef", es también muy divertido además muestran unos platos increíbles. Apago la tele y me pongo a leer mi libro. Me fijo que los dos ventanucos que hay en el baño y la habitación tienen mosquiteras, así que apago el aire acondicionado y abro las ventanas, genial.
Siento un poco la garganta, no se si por la polución, las bebidas heladas o los aires acondicionados o todo junto, eso que tengo mucho cuidado y llevo siempre un pareo para echármelo a los hombros. Entrar en un taxi es como entrar en un congelador. Me pongo sobre la garganta una crema de enebro que no se si ayudará pero tampoco hará daño y leyendo me duermo.