Este es nuestro 3er día en el país, y de momento, a excepción de la zona de Arashiyama y el Castillo Nijo, en Kioto, todo lo demás ya lo habíamos visitado en verano. Este día va a ser diferente, todo será nuevo para nosotros y siempre te entra ese gusanillo en el estómago de qué verás, qué tiempo hará, será lo que te esperas...
Para el día de hoy vamos medianamente bien equipados, ya que nuestra intención es hacer el 'hiking trail' (ruta de senderismo) que hay entre los pueblos de Kibune y Kurama, a través del monte Kurama. Llevamos botas de montaña, chaqueta por si hace fresco, manga corta por si tenemos calor en medio de la 'caminata'... Había leído por algún post que es más fácil hacer la ruta de Kibune a Kurama que al revés, y así lo hicimos. Ahora que ya lo he hecho, me paro a pensar y creo que ambas direcciones tienen su complicación
Llegar a Kibune desde Osaka es fácil si sabes qué transportes tienes que coger, eso sí, hay que hacer varios transbordos.
Salimos desde la estación Shin-Osaka y llegamos a Kioto via Shinkansen. Una vez allí, cogimos la linea JR Nara hasta la estación Tofukuji y, otra vez más, hacemos transbordo a la linea Keian hasta la estación Demachiyanagi. Una vez en Demachiyanagi, utilizamos la linea Eizan hasta llegar a la estación Kibuneguchi. A lo largo de este recorrido, ya de montaña, empezamos a ver cerezos en flor, pueblecitos de montaña... un paisaje pintoresco. Y por último, una vez en Kibuneguchi, optamos por coger un bus que nos lleva a Kibune.

En total, desde Osaka a Kibune, 1 hora y media más o menos.
Pero ya estamos en Kibune! Y este será el itinerario a seguir.

Antes de empezar con el sendero, nos paramos en el pueblecito de Kibune. Es un pueblo de montaña por el que pasa tanto la carretera como un pequeño río, y el cual la gente parece que cuida bastante bien. Había 2 personas encargándose de limpiar la basura que el propio río bajaba, colocando piedras, limpiando con escobas...

El pueblo dispone de varias tiendas de artesanía, pero a unos precios un poco prohibitivos, aunque las piezas bien lo merecen, ya que estaban perfectamente realizadas.
Lo primero, y único, que visitamos en Kibune es el santuario.
www.japan-guide.com/e/e3967.html
El santuario, como la mayoría de ellos, dispone de una serie de tablas de madera en las que escribir un deseo, papeles que se enrollan y se cuelgan con el mismo fin, pero hay unos papeles un poco más caros que, una vez habiéndome informado, parece ser que te leen la fortuna una vez los sumerges en el agua. Curioso.

Una vez que ya hemos comprobado nuestra fortuna, hemos comprado alguna tabla de madera para regalar y visitamos el Santuario, nos dirigimos a la entrada del Sendero. Allí nos atiende una amable mujer, que nos cobra unos 200-300Y para poder hacerlo, y nos ofrece unos palos para poder ayudarnos durante el camino.
Empezamos el camino con ganas y alegría, pero conforme pasan los minutos las piernas empiezan a flaquear. Pasan como 15-20 minutos y no hacemos más que subir y subir escaleras, y no escaleras normales, si no hechas con troncos, piedra... escaleras de montaña, vaya. Además, sólo vemos bajar y bajar gente, así que me hace pensar si no me han tomado el pelo y el camino fácil era al revés, pero eso ya daba igual... había que acabarlo!

Durante el camino te vas encontrando diferentes puertas, varios templos, en los cuales te puedes parar, tomar aire, beber agua y descansar un poco. En general son todos bastante pequeños y están a la sombra (como la mayor parte del sendero), así que parar de vez en cuando nos viene bien.

Dentro del sendero yo tenía un punto de interés marcado, pero la mala suerte quiso que ese día el Museo Reihoden se encontrara cerrado. Era lunes, y parece ser que es uno de los días que, tanto algunos templos como museos, prefieren cerrar y descansar.
Es un museo dedicado a la historia local, y también alberga especies tanto de la flora como de la fauna de la zona. Habría estado interesante. Así que ya sabéis, si queréis entrar, NO vayáis un lunes.
Ya en la explanada del propio museo empezamos a oír como campanas, así que nos volvemos a poner en marcha. 10 minutos más adelante, vemos que hay un grupo de personas pegándole con ganas a una campana. Uno de ellos, el guía, habla español y muy amablemente nos explica que, el hecho de pegarle tan fuerte, se debe a que la campana, que tiene 108 bultos en la parte de arriba que simbolizan los 108 pecados, es para ahuyentar todos los males y enviarlos lejos, por eso cuanto más fuerte le des, mas lejos se irán.
La campana forma parte del recinto del Templo Kurama (Kurama-dera). Antes de entrar al templo, dejamos los palos que de buena ayuda nos han servido.
www.japan-guide.com/e/e3933.html
Se trata de un templo budista, desde el cual se tiene una muy buena vista del pequeño pueblo de Kurama. Eso nos indica que ya nos queda poco para acabar nuestro sendero. Afortunadamente para nosotros, después del 'disgusto' del museo Reihoden, Kuramadera se encuentra lleno de cerezos y, con el buen día que hace, aprovecho y hago fotos 'artísticas'


Seguimos descendiendo por el poco sendero que nos queda, el cual se bifurca. Decidimos ir para la derecha, ya que es por donde va la mayoría (como borregos
Ya casi estamos llegando al final del sendero, ya que empezamos a ver más gente, vehículos, tiendas... bajamos unas escaleras y finalmente nos topamos con la otra entrada al sendero, la de la parte de Kurama.

Hemos empleado toda la mañana, y tenemos algo de hambre, así que decidimos buscar dónde comer. Como ya había leído en algún diario, los restaurantes en Kurama están 'camuflados'. No hay restaurantes como tal, si no que las propias tiendas de souvenirs disponen de restaurante en la parte de atrás. Así que entramos a uno que se dedicaba a hacer noodles (y muy buenos!)

Ya con el estómago lleno, y con todo el mediodía y toda la tarde por delante, nos dirigimos a la estación de Kurama, previo paso por las tiendas y compra tanto de imán como de llavero para mi novia. En la propia estación vemos la estatua Tengu más famosa de la zona.

Esta estatua está dedicada a los monjes Tengu de Kurama, con la cara roja y la nariz exageradamente larga. A los Tengu, en general, no sólo a los de Kurama, se les atribuye poderes místicos y sobrenaturales, ya que habitaban en las montañas junto con los espíritus que en ella había.
Pues ya estamos de vuelta, el mismo recorrido que esta mañana, pero en la otra dirección... casi 2 horas de descanso después de toda una mañana andando.
Con toda la tarde por delante, decidimos volver a Den-Den Town, ya que me dejé un par de Transformers en el tintero y teníamos que buscar música que nos habían pedido.
Pero antes de dirigirnos a las compras, paramos al lado de la estación de Nipponbashi en una tienda de 'desserts' (postres), ya que nos apetecía algo para merendar, y si por algo se caracterizan estas tiendas es por hacer unos helados MUY apetecibles.

Con energías renovadas, nos ponemos de tiendas, otra vez, y a gastar dinero, otra vez. Encontramos varios CD's de música y varios muñecos para seguir aumentando la colección.




Ya con la noche encima, y cerca de la estación de Nipponbashi, vemos un local en el que poder cenar. Es de esos locales en los que sacas el ticket de lo que quieres, lo entregas al camarero y te traen el plato. Aquí fue donde tuvimos el único problema de entendimiento por el tema de la celiaquía. Nos pedimos 4 hamburguesas, y el chico nos indicó que la hamburguesa tenía algún tipo de condimento con gluten, así que le dijimos que cambiara 1 de ellas por un plato de arroz con huevo. O nos entendió mal, o nos explicamos mal, pero nos cambió los 4 platos

Así que, medio mosqueados y casi sin habernos acabado el plato, nos fuimos al McDonald's de Shin-Osaka y nos comimos la hamburguesa que tanto nos apetecía. Y a dormir! Que mañana dejaríamos atrás Osaka dirección Tokyo...
