Llegamos a la capital sueca a eso de las 10:00 de la mañana.Como casi siempre en un vuelo de Ryanair, estrenando su nuevo privilegio de poder llevar una bolsa de mano además de la maleta de cabina.La verdad es que se agradece.
Aterrizamos en Skavsta, uno de los cuatro aeropuertos de Estocolmo y cogimos el autobús de la compañía Flygbussarna que tiene el monopolio del transporte aeropuerto-ciudad. No hay otra opción, así que “gustosamente” pagamos los 30€ que vale el trayecto ida y vuelta. Lo reservamos desde España y una vez allí simplemente enseñas la reserva al conductor y listo.
El bus nos dejó en T-Centralen , o lo que es lo mismo la Estación central, punto neurálgico de las comunicaciones de Estocolmo.Una vez aquí, buscamos una casa de cambio para comprar Coronas.Finalmente cambiamos en Forex, que por cierto tiene el mismo cambio en la ciudad que en el Aeropuerto, contrariamente a lo que hemos visto en la mayoría de las ciudades europeas.
Compramos SL Access card , una tarjeta de transporte que puedes cargar con la cantidad que necesites.El viaje sale a 25 SEK, y dispones de una hora para hacer transbordos.
Cogimos el Metro o como ellos lo llaman Tunnelbana, de ahí que las bocas de metro se señalicen con una T en lugar de una M. Enseguida llegamos a nuestro alojamiento,el Hotel Scandic Ariadne, situado justo en el puerto de donde salen los cruceros a Tallin y al mismo tiempo no demasiado lejos de las principales atracciones de la ciudad.
El hotel está muy bien para el precio que pagamos, es grande y limpio y con un montón de facilidades.Tras hacer el Check-in y descansar un poco, nos vamos hacia el bonito barrio de Ostermalm.
Primera parada:Museo de Historia Sueca.Visitamos éste museo como primera toma de contacto con la cultura Escandinava.Tiene una parte muy interesante dedicada a los Vikingos, en la que a través de los objetos expuestos y las reconstrucciones que presenta la exposición te haces una idea de como vivían , cuales eran sus creencias etc.
Al salir del museo, vamos a visitar el Mercado Ostermalm Saluhall, me encanta visitar mercados, siempre tan bulliciosos y coloridos, ver las materias primas de la gastronomía de los diferentes países, probar comidas típicas…
Pero en éste caso nos encontramos con un mercado algo diferente a lo que estamos acostumbrados;digamos que no es tan popular sino más bien bastante exclusivo.Las mercancías expuestas son auténticas delicatessen, salmón ,ostras, langosta…
Y la gente que frecuenta el recinto no son exactamente amas de casa en busca de ingredientes para sus pucheros, sino hombres y mujeres que parecen recortados de una revista de moda, y que charlan alegremente mientras rellenan sus copas de riesling o tal vez champán.
El mercado nos abrió el apetito y buscamos por la zona una cadena de establecimientos que ya habíamos visitado en otros países y que nos gusta bastante, hablo de Vapiano, un restaurante italiano en el que cocinan la pasta fresca delante de ti y la verdad está buenísima.
Como todo cierra pronto y llovía bastante, nos vamos al hotel.