
Hoy dejábamos atrás la maravillosa sensación que nos llevamos de los parques naturales que visitamos estos días y nos disponíamos a volver a la ciudad de nuevo.
Nos dirigimos a Livermore para hacer una parada técnica en otro outlet, este más pequeño de lo habitual, y continuamos hacia Tiburón, una pequeña ciudad con mucho encanto al otro lado de la bahía norte de San Francisco.
Comimos en el único súper que vimos en la calle principal que tiene unos platos preparados de rechupete, te los llevas a 5 minutos andando a la bahía y puedes disfrutar de la comida con el Golden Gate de fondo.
¿Golden Gate? Fue la única vez que lo vimos sin niebla, ya que en verano ocurre un choque de temperaturas entre la del mar y la de la tierra que genera una casi constante capa de niebla sobre el puente..
Después de comer nos acercamos a Sausalito, una población cercana con un encanto más turístico que Tiburón, pero con un cuidado igualmente exquisito de la ciudad.

Ambas ciudades no es que tengan el típico monumento, edificio… Tan sólo pasear y disfrutar de la zona.
Para llegar a Sausalito puedes coger un ferry desde San Francisco y con una bici darte una vuelta.
Atardeciendo nos montamos de nuevo en el coche y cruzamos el Golden Gate, que por cierto tienes que pagar un pejae en: goldengate.org/tolls/spanish.php (lo puedes hacer a posteriori), si no toca multa, y continuamos haciendo una pequeña panorámica de la ciudad mientras nos dirigíamos a Oakland, al otro lado de la bahía este de SF, donde teníamos el hotel.
La relación calidad-precio del alojamiento en SF es la peor que he visto hasta el momento y eso que NYC es caro, pero SF se lleva la palma, así que como disponíamos de coche nos fuimos a 10 min del centro de SF en Oakland en el Days Hotel Oakland, un motel muy limpio, con un desayuno decente y muy acogedor.
Si decides esta opción recuerda que para no perder la virginidad de tu bolsillo en un parking consulta esta web: sfpark.org/, también tienen una app. Podrás conseguir aparcar todo el día por 6-12$, un precio asequible.