Día 3 – Stavanger
Como he dicho anteriormente el Vision of the Seas es un barco de categoría, la comida sobre todo por las noches era de gran calidad y los espectáculos nocturnos bastante buenos (aunque mejor los que tenían como invitados a artistas de fuera que los de la propia compañía). Pero lo que más me decepcionó es que con Royal Caribbean es imposible poder visitar el Preikestolen.
Una de las imágenes más típicas en todas las postales es la vista desde la gran roca conocida como El Púlpito, en Lysefjord, pues bien la única naviera que ofrece esta excursión, o que al menos te deja en tierra el tiempo necesario para poder realizarla es Pullmantur. Lo que me asombra es que Pullmantur es parte de Royal Caribbean, y no llego a entender como una sí que la hace y la otra no. La roca está a 24km de la ciudad y tiene unas vistas geniales porque se sitúa a unos 900 metros de altura.
Para los que tengáis la suerte de poder hacerla ya sea con Pullmantur o porque vayáis por libre he leído que lo importante es aprovechar el tiempo al máximo ya que el tiempo está muy justo. Se ve que tanto los cruceristas de Pullmantur, los de excursiones con empresas tipo S2S y los de por libre se montan en el mismo ferry para llegar a Tau, desde donde hace falta coger un bus que te acerca a la base de la subida al el Púlpito. Esto lo leí en una web y me pareció interesante: “La diferencia entre hacer esta excursión por libre o contratada es que el bus te recoge al lado del barco, que se monta en el ferry, y que sale directo al Púlpito, y a la vuelta igual. Si vas por libre te tienes que bajar del barco, y dirigirte a donde se coge el ferry (nada más bajar del barco, con el mar a tu espalda, hacía la izquierda), coges el ferry, te bajas del ferry, coges el bus y te llevan al Púlpito”. Para hacer esta ruta es imprescindible calzado de montaña o adecuado, que te sujete el tobillo y tener controlado que la climatología sea buena para poder ver las vistas como toca, y supongo que ganas y algo de fuerzas para realizar la caminata…
Al bajar del barco sí que es verdad que tienes la posibilidad de hacer un pequeño crucero con unos barcos más pequeños por el fiordo pero lo bonito de esta gran roca es verla desde arriba, y no desde abajo… La verdad es que ésta fue la decepción más grande, aunque así está claro que ya hay excusa para poder volver.
El día lo empecé pronto porque ya que esa noche había dormido bastante me levanté para ver amanecer a las 5.30 de la mañana, las nubes fastidiaban un poco la instantánea pero aún así es también espectacular así como las puestas de sol. Ante la imposibilidad de hacer la excursión que quería decidimos ver la ciudad de Stavenger y salir si fuera posible a ver algo más que no fuera tan típico. También hay varios museos que destacan las guías uno de producción de conservas de pescado y otro sobre producción petrolífera, dos asuntos que han caracterizado a esta población a lo largo de las décadas.
La ciudad es algo grande pero tampoco tiene dificultad ya que el centro está pegado a la zona donde amarra el barco y todo muy concentrado.
Tanto en el barco como al bajar también te entregan mapitas de la ciudad, y es muy sencillo seguir las indicaciones y visitar la catedral que está a unos metros del puerto, la Torre Valberg construida en una pequeña colina y que servía para alertar de los incendios, el mercado al final del muelle donde comprar fruta, verdura o flores, o algún museo. La catedral es pequeña aunque tiene un púlpito tallado de madera policromado muy bonito (por cierto para entrar también se paga).
Nosotros dimos un paseo para ver ésto, y en un bus público nos fuimos a Sverd i Fjel donde hay un monumento vikingo, a tan solo 20 minutos a las afueras de la ciudad. Me encantó el pasar por al lado de un colegio y ver las cosas aunque fuera durante un rato “desde fuera”. El monumento está en dirección a Hafrsfrjord, cerca de una base militar muy conocida, y fuimos con el autobús número 29 que salía cada media hora y cuya parada estaba en el hotel Radysson. Además justo al pasar el lago hay una oficina de autobús donde te darán toda la información que puedas necesitar.
Al volver paramos un poco antes y visitamos la residencia de verano de la realeza (o eso ponía en el mapa), pero no es más que un parque grande con una especie de chalet en medio. Nada del otro mundo, y hay un paseo, aunque si tenéis tiempo porqué no ir.
Aprovechamos para comer en el barco y bajar después a ver las 150 casas de madera que son las mejor conservadas en Europa, justo al lado de la embarcación. Las fotos aquí son preciosas y además las flores y jardines ocupan buena parte de la zona, y todo está muy cuidado.
Holmegate Øvre es probablemente una de las calles más fotografiadas en Stavanger y de ahí nos fuimos de vuelta a nuestro monstruo.