Día 6 – Bergen
Andando en un pequeño paseo se puede ver todo. Al salir del puerto solo hay que seguir las indicaciones de city centrum.
Bergen es considerado como el portal de los Fiordos Noruegos y también es ciudad patrimonio de la Unesco. No os perdáis el muelle hanseático que está protegido (el muelle se llama Bryggen y ahí es donde hay un museo, el mercado de pescado ni subir al monte Floyen con el funicular, y después callejear.
Bergen es conocida como la capital del Oeste del país y es la segunda ciudad más grande de Noruega con una población de unos 250.000 habitantes. Ubicada bajo la protección de las siete colinas y rodeada de tranquilos fiordos, Bergen se encuentra en un entorno natural espectacular. Con un largo historial de navegación y el comercio, Bergen, naturalmente, es conocida por ser una ciudad de la cultura. Una vez que la capital de Noruega (antes de que perdiera el título de Oslo, en la Edad Media), Bergen fue el centro de la Liga Hanseática medieval alemana (una alianza de ciudades comerciante) y por lo tanto un próspero centro durante siglos.
Mientras vais de camino hacia el centro a vuestra izquierda podéis entrar a ver una fortaleza medieval y algo más adelante la iglesia de mariakerke si no recuerdo mal, cuando nosotros fuimos estaban en obras y cerrada.
Pasamos por las llamadas casas de la Liga Hanseática una opción para trasladarse en el tiempo, descubrir algún espacio nuevo y comprar detallitos y de allí al funicular. Estas casas eran las casas de los comerciantes alemanes afincados en la ciudad. El señor feudal no les permitía mezclarse con los noruegos, ya que en pocos años hubieran gobernado la ciudad por su gran número. Dentro de una de estas tiendas hay una pequeña oficina de turismo.
Ya os digo que hay dos miradores, éste es el más próximo, pero también hay otro mirador un poco más lejos. El primero está en la cima del monte Floyen (subiendo con el funicular Floibanen), el punto más elevado de la ciudad, y luego puedes disfrutar de una caminata a través de sus innumerables senderos con hermosas vistas de la ciudad. Cuando os acerquéis, sobre todo a 1º hora, os parecerá que hay mucha cola. Y la hay, pero que no cunda el pánico. Es cola para subir, pero va bastante rápida, y si dejas el funicular para última hora seguro que ni hay cola. Para bajar después de ver las vistas puedes elegir volviendo en el funicular (mucho más rápido) o haciéndolo a pie (el mapa te lo dan si lo pides en las taquillas). Además hay varias rutas de senderismo que son muy chulas. Yo leí que hay trolls de madera escondidos, pero yo no vi ninguno…
El otro mirador está en lo alto del monte Ulriken, aún más alto pero también más lejos. Al lado de la gran oficina de turismo de madera que hay en el mercado de pescado te indican donde te recoge el bus que va incluido en el precio de la entrada.
Para finalizar en el mercado del pescado compramos carne de ballena, y embutido de reno y alce. Aunque también se puede comprar ropa, artesanía local, y típicos suvenires. En la gran mayoría de los puestos hablan español. Y te dan a probar, de la pasta de salmón, de las huevas de salmón, del salmón ahumado clásico, del ahumado al vapor caliente, la carne de ballena…
Al subir al barco se lo guardaron en alguna cámara de los restaurantes y el último día se volvía a recoger (porque recuerda que está prohibido subir al barco comida ni bebida de ningún tipo). Además guárdate los tickets porque tanto en el barco como luego en el aeropuerto te devuelven el iva.
Es una ciudad que se ve rápido y que incluso te puede dejar varias horas libres. Al volver al barco buscad la paralela al agua pero más hacia el interior y podréis ver el antiguo barrio de pescadores (por la calle Ovre Blekevien).
A la vuelta al barco tocó arreglarse porque tuvimos la cena del capitán.
Como curiosidad también os cuento que los noruegos beben una gran cantidad de café. Puedes encontrar tiendas en todas partes. Aunque el alcohol es bastante caro en Noruega, los habitantes locales también son famosos por beber aquavit, un licor hecho a base de patata.