El tiempo y el dinero son recursos limitados, y aunque 3 dias no es el periodo más recomendable para visitar Roma, somos muchos los que nos tenemos que recorrer ciudades de la talla de la capital transalpina en poco tiempo. A continuación cuento mi experiencia.
La salida fue el viernes a las 12:45 del aeropuerto de Barajas. Viajamos con Vueling. El precio de los dos billetes i/v fue unos 240 euros. Llegada a Fuimicino a las 15:30, con media hora de retraso debido al exceso de equipaje de la mayoría de los pasajeros que retrasaron la salida. Una vez en Roma, tomamos el tren Leonardo Expres desde el aeropuerto hasta la estación central de Termini. El precio del billete fue de 11 euros por persona y trayecto.
Llegados a Termini compramos el Roma Pass (23 euros por persona). Este pase te permite uso ilimitado durante tres días del transporte público de Roma, y entrada gratis a dos museos y descuentos en el resto. Sobre las cinco de la tarde llegamos a la Piazza de Spagna, la cual nos decepcionó un poco, al tener la sensación de que iba a ser una plaza más amplia y abarrotada de terrazas (es la sensación que da en Vacaciones en Roma). Nos dirigimos a nuestro apartamento, situado en la Vía de Babuíno 176, reservado a través de la agencia Rental in Rome. El precio del apartamento era 84 euros por noche, y la primera impresión fue bastante grata, el apartamento no era pequeño, reformado, muy buena ubicación, y en general, quedamos bastante satisfechos.
Un consejo para los que reservéis con Rental in Rome, que veo que mucha gente pide información en el foro, es que una vez lleguéis al aeropuerto de Roma llaméis al teléfono de contacto para confirmar la hora de llegada. Es decir, supuestamente el propietario te espera en el portal del apartamento, pero estarán habituados a retrasos (es normal, la mayoria vamos con lineas de bajo coste), y no les apetece estarse dos horas en el portal esperando. Yo, por supuesto, no llamé... y al llegar al apartamento no había nadie. Pese a que las referencias a la empresa eran positivas, hubo un momento de incertidumbre. Pero llamé a Humberto (nos entendimos en hispano italiano) y en dos minutos estaba un chico en la puerta para darnos las llaves.
Tras comer algo en un bar-pizzeria que había al lado del apartamento, decidimos dar un paseo por el casco histórico, e hicimos el que nos marcaba la guía Lonely Planet, que a simple vista parecía bastante atractivo. Nos dirigimos por la Via del Corso hasta la Piazza Colonna. En este trayecto comprobamos como los peatones caminaban tranquilamente por el medio de la calle, mientras que los coches esperaban pacientemente, sin pitar, a que se apartasen para poder circular. En la Piazza Colonna se encuentra la Colonna di Marco Aurelio, de 30 m. de altura, inspirada en la Colonna Traiana, para conmemorar las victorias bélicas de Marco Aurelio. En 1.589 Marco Aurelio fue sustituido en lo alto de la columna por un bronce de San Pablo (la iglesia, como no podía ser de otro modo, apropiándose de la cultura ajena). La plaza está flanqueda por el Palazzo Chigi, residencia oficial del primer ministro italiano.
Continuamos con nuestro recorrido por estrechas calles adoquinadas, donde el caótico tráfico se abre paso entre los miles de turistas. La siguiente parada es el la Piazza di Montecitorio, donde preside la plaza un obelisco traído por Augusto de la egipcia Heliópolis para celebrar su victoria sobre Cleopatra y Marco Antonio en 30 a.c. A continuación cruzamos la Piazza Sant Ignazio, donde numerosos pintores callejeros dan un buen ambiente a la plaza.

Al final de la calle se divisan las columnas del Panteón de Agripa, el monumento mejor conservado de la antigua Roma. Construido en 27 a.c. y remodelado por el emperador Adriano en el siglo II, consta de 16 columnas corintias que soportan un frontón triangular, pero sin duda lo más destacado de este monumento es su cúpula. Es la mayor bóveda de mampostería jamás construida, perfectamente simétrica, con un óculo central que permite la entrada de la luz en el templo. También contiene las tumbas de los reyes Victor Manuel II y Humberto I. En el siglo VII fue consagrada como iglesia, lo que posiblemente sea la causa del buen estado de conservación.
Continuamos hasta la Piazza Navonna, donde la Fuente de los Cuatro Ríos de Bernini preside la amplia plaza. En un lateral se encuentra la Chiesa de Sant Agnese in Agone, diseñada por Borromini.
Continuamos paseando hasta el Campo de Fiore y la Piazza Farnese, donde se encuentra el palacio con el mismo nombre. Regresamos por el mismo camino, deteniéndonos de nuevo en la Piazza Navonna, y, como no, en el Panteón de Agripa. Desde la plaza del Panteón fuimos a buscar lo que según la guía de Lonely Planet era la única iglesia gótica de Roma, Santa María Sopra Minerva, y menos mal que estaba cerquita, porque la verdad es que la fachada no tenía nada de interés, y mucho menos de gótica. Eso sí, en la plaza donde está la iglesia hay una escultura de Bernini llamada El Elefantino que merece la pena ver.
Una vez terminada la ruta que teníamos pensado seguir, decidimos seguir paseando, y llegamos a la Fontana de Trevi, uno de los monumentos que más me impresionó de Roma. La sensación que teníamos de la fontana (no se por qué, pero en La Dolce Vita no da la impresión de ser tan espectacular) era completamente distinta a lo que te encuentras. Imaginaba una fuente que era famosa por la tradición de lanzar la moneda, pero el monumento es impresionante. El agua procede de un acueducto subterráneo, y la fuente, que es la mayor de la ciudad, representa el carro de Neptuno tirado por dos caballos, uno dócil y otro salvaje, que simbolizan los humores del mar. Una vez allí, por supuesto la foto con la moneda por detrás del hombro. Recomiendo comprar un helado en cualquiera de las muchas heladerías que rodean la plaza y disfrutar del monumento. Por cierto, según la tradición, si lanzas una moneda por encima del hombro a la fuente regresarás a Roma, aunque todo el mundo (al menos los españoles) pedía un deseo. Espero que se cumplan.
Tras todo esto, y con un magnifico sabor de boca tras nuestras primeras horas en Roma, nos dirigimos al apartamento, por la Piazza de Spagna, y disfrutar de las vistas desde lo alto de la Scalinata, a descansar porque el día siguiente iba a ser duro. Adjunto plano de nuestra ruta del 1º dia en Roma (por supuesto, todo a pie)









