Como ya os he comentado, al día siguiente viajamos a Cashel. Se puede ir, tanto desde el aeropuerto de Dublín como desde la propia capital, en el autobús X8 de Buseireann (es la línea que va desde el aeropuerto hasta Cork).
www.buseireann.ie/
Como teníamos el 102 que nos recogía al lado de nuestro alojamiento, decidimos ir a coger el bus al aeropuerto… más cómodo que ir hasta el centro de Malahide con las maletas y, de ahí, a Dublín. Los billetes para Cashel ya los llevábamos comprados a través de la web. Por cierto, al presentar el billete electrónico que te envían, el conductor os dará el billete físico.
Las dos horas y media de viaje transcurrieron por enormes pastos verdes, balas de heno, tractores, ovejas y vacas. Está claro que es una zona eminentemente agrícola y ganadera. Y así, disfrutando del paisaje... y rezando para el conductor no atropellara a ningún ciclista ni embistiera por detrás a ningún coche
Hacía mucho tiempo que tenía ganas de ver la famosa Roca, principal motivo por el que elegimos este destino. Pero, mientras iba preparando el viaje y buscando información, la historia de Cashel me fue cautivando cada vez más
El autobús nos dejó en la calle principal y, desde allí, fuimos a nuestro “bed and breakfast”: el “Peggy O´Neills”. En esta ocasión, sí fue una elección 100% acertada. Está situado en una zona tranquila, a unos 5-10 minutos andando desde el centro y enfrente de la “Hore Abbey”. Es una casa muy bonita y tienen una terraza, a disposición de los clientes, con unas preciosas vistas de la abadía. La habitación era sencilla, limpia y acogedora. Los desayunos muy buenos y los dueños muy agradables. Por no hablar de Daisy, la perrita bóxer de la casa… tan simpática, amistosa y bien educada que hasta se ha ido haciendo famosa por internet. El precio fueron 70 euros por noche.
Como al final no habíamos comido en al autobús (no estábamos seguros de si estaba permitido o no y el conductor era más bien desagradable), decidimos comer lo que habíamos comprado el día anterior (“brown bread”, jamón cocido y cheddar) en la terraza, con estas impresionantes vistas de la abadía y con la compañía incomparable de Daisy
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Después de comer, nos fuimos a conocer el pueblo. Como os he dicho, es pequeñito pero muy agradable. Empezamos en la oficina de turismo, viendo la maqueta que os comentaba y la exposición que tienen. Y, tras pedir el plano de rigor, fuimos siguiendo este recorrido, que aparece en la web de turismo de Cashel, con las cosas que hay para poder ver y una pequeña explicación de cada una (y una foto para que los podáis reconocer cuando los veáis in situ):
www.cashel.ie/ ...wn%20Trail
Las que más nos gustaron fueron la “Dominick´s Abbey”, que nos costó un poco encontrar, aunque está justo en el centro del pueblo; la iglesia de San Juan Bautista (no dejéis de entrar, es una preciosidad) y la muralla , que nos costó encontrar aun más que la abadía (gracias a un obrero que andaba por allí, trabajando en la catedral, y que nos indicó dónde estaba… si no, nos la perdemos
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Nos hubiera gustado entrar en la biblioteca Bolton, pero sólo abren por las mañanas (y, a la mañana siguiente, estaríamos en la Roca). Tampoco nos dio tiempo a ver el centro de cultura irlandesa Bru Boru, que tenía ganas de conocer y se queda para la próxima vez. Por cierto, en los meses de verano, este centro ofrece espectáculos de danza y música tradicionales, varias noches por semana. Pero en Septiembre, que es cuando fuimos nosotros, ya no
A la hora de cenar, nos encontramos con algún problemilla, dado que la mayoría de los restaurantes y pubs daban sólo comidas, no cenas. Y, aunque llevaba apuntados algunos sitios recomendados por Tripadvisor, varios de ellos estaban cerrados (supongo que al ser Septiembre y bajar ya el número de turistas, habrían cerrado por vacaciones). Así que las opciones para elegir eran escasas. Acabamos cenando en “Fahys”, en Ladyswell Street… muy bien, por cierto. Las dos noches que estuvimos en Cashel cenamos allí y nos gustó mucho. El “roast beef” buenísimo, al igual que el cerdo. Al día siguiente, pedimos pato y salmón y también estuvo muy rico. Y nada caro. El primer día, fueron 25 euros y, el siguiente, 30 y algo.
Y, por fin, llegó el momento de conocer la “Rock of Cashel”. Mientras subíamos el “Camino de los muertos”, me iba preguntando si de verdad merecería tanto la pena o si tenía unas expectativas demasiado altas de este lugar. Sobre todo al ver los andamios (el edifico lleva varios años en rehabilitación) que, no lo voy a negar, deslucen bastante y le quitan parte de su encanto… Y la verdad es que, a pesar de las expectativas tan altas, el lugar no defraudó en absoluto
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La torre es el edificio más antiguo del recinto, de alrededor del 1100, y se conserva intacta (incluso el tejado es el original). Este tipo de torres circulares son muy típicas en Irlanda.
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El cementerio es muy interesante también y se pueden ver algunas cruces realmente preciosas.
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Hablando de cruces, el fragmento de la Cruz de San Patricio que se puede ver antes de entrar a la catedral es una réplica. La original está en la cripta, debajo de la sala de la Coral de vicarios (se puede visitar), para protegerla de las inclemencias del tiempo.
La entrada cuesta 6 euros e incluye, si queréis, la visita guiada. Nosotros preferimos ver todo a nuestro aire y compramos allí mismo una guía en castellano (cuesta 50 céntimos), para poder enterarnos de todo. Aunque en la web pone que la capilla Cormac hay que visitarla con guía (debido a la restauración), allí nos dijeron que no, que podíamos entrar tranquilamente. Los horarios van cambiando a lo largo del año, por lo que os recomiendo consultar la web antes de ir.
www.heritageireland.ie/ ...adeCashel/
De allí, decidimos ir a visitar la “Hore Abbey”. Se llega muy fácilmente desde la Roca, en unos 15 minutos andando. Seguramente tendréis que pasar junto a las vacas que están allí pastando tranquilamente (o igual se marchan al otro lado de la abadía, como hicieron cuando llegamos nosotros). Un lugar muy interesante, también. Aunque en un principio fue benedictina, acabó siendo cisterciense, tras un sueño del arzobispo. Según él, los monjes le iban a asesinar, así que decidió mandarles a freír espárragos y trajo monjes cistercienses de la abadía de Mellifont (si estáis por la zona de Dublín, la visita a Mellifont, es muy recomendable… fuimos hace 8 años y nos encantó).
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Como ya iba haciendo hambre, fuimos al centro del pueblo para buscar un sitio sonde comer. Terminamos en “Spearmans”, un café muy agradable. Me encantan este tipo de locales donde poder comer algo ligero y, por supuesto, un buen pedazo de tarta y un cappuccino. El café normal en Irlanda es bastante malo (te ponen un café de filtro y luego, en las mesas, suele haber una jarrita con leche fría para echarle… vamos, un aguachirri imbebible para mi gusto) por lo que, allí, sólo suelo tomar capuchinos, cuando tengo la oportunidad. El resto del tiempo, mejor té. La tarta que comimos era de bizcocho y crema de nueces. Si estáis por allí, no os la perdáis. Buenísima.
Estuvimos viendo tiendas, aunque la verdad es que casi no había. Me llamó la atención que, siendo un lugar tan turístico, apenas hubiera tiendas de recuerdos (y casi ni de otras cosas). Y, de hecho, es curioso que las postales de Cashel no las compramos allí, sino en Cahir. Las que vimos en Cashel eran pocas y no muy bonitas que digamos. En la plaza tenéis una tienda muy bonita, “Rossa Pottery”, de una artesana local. Aunque no compréis, merece la pena echarle un vistazo.
El resto de la tarde, preferimos descansar (que al día siguiente tocaba viaje), hacer la maleta, etc y para cenar, como ya os he comentado, volvimos a “Fahys”.