Empezamos el día tempranito, a las 8h, y nos fuimos a desayunar a una cafetería de camino al Coliseo, que sería nuestra primera parada. Hicimos como mandan los italianos, tomarnos el café en la barra (sobre todo para ahorrarnos un dinero). En total fueron 2 chocolates calientes, 1 capuchino, 1 café con leche y 4 cornetos (croissants rellenos), por 10€ en total. Para el que le guste el café, cuidado con lo que se pide, por ejemplo, el café con leche es en la taza del café solo de aquí en España.
Ya con las fuerzas renovadas llegamos al Coliseo. Tan solo, impresionante! Qué pena la crisis romana para que usaran las piedras del Coliseo para construir otros edificios. No dudamos a la hora de comprar las entradas porque no había mucha cola en el propio Coliseo así que nos ahorramos el ir primero al Foro donde suele haber menos cola. En media hora estábamos comprando las entradas y cogimos también una audioguía. Vale 5.5€ y hay que dejar un DNI en la taquilla que se te devuelve cuando se entrega. Mi consejo, no la cojáis. Aunque da datos curiosos y te empapas de historia, a la hora de salir, tendrás que volver a la parte de las taquillas y esperar cola para entregarla y recoger tu DNI. Perdimos aquí más tiempo que a la hora de entrar.
Ya con las fuerzas renovadas llegamos al Coliseo. Tan solo, impresionante! Qué pena la crisis romana para que usaran las piedras del Coliseo para construir otros edificios. No dudamos a la hora de comprar las entradas porque no había mucha cola en el propio Coliseo así que nos ahorramos el ir primero al Foro donde suele haber menos cola. En media hora estábamos comprando las entradas y cogimos también una audioguía. Vale 5.5€ y hay que dejar un DNI en la taquilla que se te devuelve cuando se entrega. Mi consejo, no la cojáis. Aunque da datos curiosos y te empapas de historia, a la hora de salir, tendrás que volver a la parte de las taquillas y esperar cola para entregarla y recoger tu DNI. Perdimos aquí más tiempo que a la hora de entrar.
Había que seguir la marcha y despúes de pasar por el Arco de Constantino entramos al Foro y Palatino, usando la misma entrada que el Coliseo (12€). La zona del Foro es impresionante. Lo que sí tiene la parte más cercana al Palatino es un mirador impresionante. Tuvimos un acompañante de excepción, siendo nosotros más interesantes que las vistas de Roma, tan corrientes ya para él.
Seguimos intentando meternos en el papel de un ciudadano más de aquella época y recrear en nuestra cabeza, con todo lujo de detalles, los edificios que se encontraban ante nosotros. Una pasada.
Salimos de allí por la salida que da al Campidoglio. La plaza tiene su encanto aunque nos llamó la atención las figuras de los hombres que están junto con los caballos, justo en las escaleras que bajan hacia la piazza Venezia. Eran casi más grandes que los propios caballos! Ya que nos íbamos, ¿no era aquí donde estaba la réplica de la loba amamantando a Rómulo y Remo? Pues no la vimos. Ya en la piazza, nos paramos un rato a ver la gran máquina de escribir romana. Qué bestialidad de edificio, lo digo por su enormidad!
El siguiente punto de la ruta era la iglesia del Gesú así que hacía allí fuimos. Una pena encontrárnosla cerrada (cierran al mediodía). Seguimos por Corso Vittorio Emanuele II, le echamos un rápido vistazo a Largo di Torre Argentina y el estómago nos dijo que ya era hora de parar un rato. Teníamos apuntado "il Fornaio" en Campo di Fiori que estaba al lado. Allí estuvimos mirando y estaba un "il Forno". Pues sería ese. Además había bastante gente pidiendo pizzas al taglio. Pillamos 6 trozos de pizzas y unas cervezas y nos lo tomamos en la fuente que estaba al lado. Estaban muy buenas, sobre todo la de zucchine (calabacín).
Ya con la barriga llena, era momento de seguir la marcha hacia el Panteón. Fuimos por la calle Dei Baullari, y allí estaba il Fornaio! y qué pizzas se veían en el mostrador, había que intentar venir aquí otro día. Llegamos al Panteón y desde dentro impone más que desde fuera. y qué decir tiene el lujo de quedarte sentado en los escalones del centro de la piazza admirando el alrededor durante unos minutos. Ya habíamos descansado otro rato y el cuerpo nos pedía probar los famosos helados, y qué mejor sitio para empezar que el mítico Giolitti, via Uffici. Hay que ir primero a la especie de taquilla que hay en la puerta nada más entrar y pagar la consumición (2.5€ los conos con 2 sabores), y luego ya puedes ir a ver todos los sabores que tienen. Creo recordar que en un programa de televisión, dijeron que había una manera de ver si un helado era artesanal o no, y era fijarse en el sabor de plátano. Tenía que ser grisáceo y no amarillo. Y aquí era grisáceo! Yo me pillé un cono con sabor a pistacho y tiramisú. El de pistacho era para comerse una tarrina de 1 kg.!
Ya era hora de ir acercándonos hacia el Vaticano y de camino nos pillaba la piazza Navona. Para mí la piazza más magestuosa de toda Roma. Qué pasada de esculturas. Una anécdota para quien no la sepa. En la fuente de los 4 ríos, la figura que está enfrente de la iglesia de Santa Inés tiene la cabeza girada y el brazo levantado para no mirarla. Cosa de la rivalidad entre los famosos arquitectos Bernini (Fuente de los 4 ríos más importantes del mundo) y Borromini (Iglesia de Santa Inés).
Seguimos la marcha y los pies ya estaban maldiciéndonos pero a pesar de ellos, llegamos al puente de Sant'Angelo por lo que pudimos ver tanto el castillo (más famoso por Angeles y Demonios) como el río Tevere por primera vez. Del castillo vi gente que le había gustado como otros que decían que te lo podías ahorrar. Lo que sí era unánime era que la cafetería de la terraza del castillo sí merecía la pena por las vistas. No nos paramos demasiado y tras un vistazo por el puente y la fachada del castillo seguimos nuestra ruta hacia el Vaticano.
La noche anterior ya decidimos que no ibamos a entrar a los Museos Vaticanos, aunque había verdaderas ganas de ver la Capilla Sixtina, pero con el poco tiempo que ibamos a pasar en Roma, no podiamos perder más de mediodía entre la cola y ver los Museos, para tan sólo interesarnos principalmente la Capilla. Si a esto le añadimos el precio de la entrada.
Fuimos por via della Conciliazione y ya vas viendo a lo lejos lo grande que es la cúpula de San Pedro. Ya en la plaza de San Pedro recomiendo no pararse mucho en echar fotos y demás sino ponerte en la cola directamente. Ya habrá tiempo después de todo eso. Nosotros nos confundimos y tiramos para el lateral izquierdo que era la salida
Ya en la salida pudimos ver la famosa guardia suiza con sus vestimentas a lo Agatha Ruiz de la Prada. Era momento de ir yendo hacia lo que iba a ser nuestro lugar de descanso y cena, y qué mejor lugar que el Trastevere. Una pena que no haya metro en toda esa zona porque verdaderamente, para ser el primer día, nos habíamos pegado un tute enorme y no vimos conveniente buscar a esas alturas algún autobus que llevara allí. ¡Nos merecíamos una gran cena! Así que en una media hora andando estábamos en el local escogido, Grazia Graziella le ganó a Cave Canem y a Carlo Menta en la elección por muy poco. El personal muy amable, wifi gratis y la comida bastante rica. De lo que nos pedimos, ganaron los gnocchis pachino e vongole y los spaguettis a la carbonara. Exquisitos! Ya era hora de ir para el apartamento, no podíamos más. Cruzamos por Isola Tiberina y fuimos subiendo por via del Teatro di Marcelo, Campidoglio y Via dei Fori Imperiali. Y ésta vez allí estaba ella, la loba amamantando a Rómulo y Remo, en el lateral izquierdo de la plaza. También aprovechamos para ver iluminados el Teatro de Marcelo, el Foro Romano y el Coliseo. La iluminación del Coliseo no me gustó mucho, me lo esperaba más bonito la verdad. Ahí ya cogimos el metro para ahorrarnos algo más de 20 minutos de andar. Paramos en Términi y aprovechamos para comprar para desayunar los siguientes 2 días. No me veas los precios de los supermercados. Compramos en Conad, aunque también hay un DESPAR, pero no varía demasiado el precio. Llegó el momento de dormir.
