Día 3: Jueves 15 de Agosto del 2013
Bronx, Garment District y Empire State
Suena el despertador, son las 7:30. Tras luchar contra las sábanas de nuestra confortable cama nos damos una ducha rápida y salimos a la calle. Bueno en realidad no pisamos la calle, cogemos el metro directamente desde la recepción hasta la parada de 28 St. Nuestro sitio para desayunar hoy se encuentra a unas pocas manzanas, en 23rd St entre la 7ª y la 8ª avenida.
Salimos del metro para volver a cruzar el Madison Square Park esta vez de día y poder echar alguna foto en condiciones.
Nos encanta Manhattan en plena hora punta, toda la gente de camino al trabajo comprando su desayuno en el primer puesto callejero que encuentran, con los cascos de su iPhone siempre en los oídos…es el momento del día en el que la ciudad está más viva. No da la sensación de ser Agosto, esto no para nunca?
Cabe destacar que ya hemos aprendido la lección por lo que salimos por la mañana con nuestra chaqueta puesta, las mínimas de 15º que tenemos para hoy hace que se agradezca. Quién dice que en Agosto el calor es insoportable?
Entramos en el parque que nada tiene que ver a esta hora con lo que habíamos visto el día que llegamos. Solo nos cruzamos con gente paseando a sus perros y algunas ardillas así que nos quedamos un rato observándolos y echándole algunas fotos al fantástico Flatiron.
Como el hambre empieza a apretar seguimos hacia el oeste por la 23rd St hasta el Doughnut Plant, un lugar donde probar donuts de increíbles sabores. Se encuentra justo debajo del famoso Chelsea Hotel.
Como ya habíamos visto fotos y leído opiniones nos vamos directamente a por los que más nos llamaban la atención: el Peanut Butter and Jam, el Tres Leches y el Crème Brulee. De beber un batido de chocolate para Estefania y un tanque de café para mi (16$).
El local no es muy grande pero conseguimos sentarnos en una mesita para tomarnos nuestro desayuno. Lo mas destacable son los simpáticos cojines en forma de rosquillas que tienen colgados en la pared y lo buenos que está todo lo que probamos con mención especial al de Crème Brulee!
Con nuestras bebidas en la mano como unos neoyorquinos más subimos por Avenue of the Americas hasta Herald Square para coger el metro en 34 St - Herald Sq hasta Fordham Rd en el Bronx. De camino hacia el metro tenemos unas fantásticas vistas de lo que será nuestra ultima parada de hoy, el Empire State.
Cogemos la linea D y nos sentamos tranquilamente durante una media hora para llegar a lo más profundo del Bronx. Según se va acercando nuestra parada el número de gente que va en el vagón disminuye conforme aumenta el numero de locos y homeless. La cara de Estefania expresa “donde c*** me estas metiendo???” aunque como es habitual, van a su bola y no se meten con nadie. También ayuda que no les entendamos mucho mas del “fuck” que incluyen en cada frase.
Aquí hago un paréntesis para comentar lo complicado que ha sido cuadrar una ruta por el Bronx dada la poca información que hay. Seguro que nos perdimos muchas cosas interesantes pero también disfrutamos mucho viendo la parte menos turística de Nueva York.
Salimos del metro y nada tiene que ver con lo que veíamos antes de entrar en él. Aquí no hay Macys o un Starbucks en cada esquina, aquí hay groceries, delys y talleres de coches. Esto es un barrio de los que puedes encontrarte en muchos sitios pero este tiene nombre propio, esto es el Bronx. Dentro de lo que cabe, estamos cerca de lo mas turístico de la zona, el jardín botánico, el zoo y el autentico Little Italy que es justamente lo que veníamos a ver.
Éste se encuentra en la Arthur Ave así que seguimos por la por la 188th y 187th St hasta el cruce con ésta. Según nos acercamos el panorama cambia radicalmente, los comercios que antes habíamos visto ahora son cafeterías, restaurantes y mercados, todos italianos por supuesto.
Dado que la calle tampoco es muy grande pronto llegamos a nuestro siguiente punto de interés en la zona, Madonia Brothers Bakery donde se supone que están los mejores cannolis de todo Nueva York. No me puedo ir de aquí sin probarlos así que entramos y cogemos cuatro para llevar.
Nada más salir se encuentra el mercado de Arthur Ave. al que no dudamos en entrar. Justo tras pasar la puerta hay un señor tocando el piano para amenizar las compras aunque no haga mucha falta ya que el mercado es muy interesante. El primer puesto que nos encontramos es una tienda de puros donde los lían a la vista de los clientes. Decidimos comprar unos cuantos para el padre de Estefania como recuerdo. Tiempo después nos enteramos de que esos mismos puros los había fumado el mismísimo James Gandolfini cuando estuvo rodando en el restaurante Mario’s una escena de los Soprano.
Después de una foto con Al Capone y de comprar unas camisetas del Bronx (aquí es donde me bloquearon la tarjeta los de ING…) seguimos visitando el precioso mercado lleno de embutidos, frutas, verduras, quesos y la cafetería que hay en el centro.
Salimos de allí y buscamos un banco donde sentarnos a comer nuestros ansiados cannolis. No puedo decir que sean los mejores porque no he probado los demás pero estos están increíbles! Nos comemos tranquilamente uno cada uno y guardamos los restantes para luego. Son las 11:30 de la mañana y tenemos que llegar al estadio de los Yankees antes de las 13:00 para ver el partido así que toca empezar a andar hacia el sur. Como a la hora de trazar la ruta estábamos perdidísimos sobre por donde ir decidimos tomar el camino mas fácil y aparentemente mas cómodo que es bajar por Grand Concourse.
Dejamos Arthur Ave. para coger la 184th St hasta Grand Concourse no sin antes parar en un grocery a coger algo de agua. Durante el resto del camino la gente nos mira (no es muy habitual ver turistas por allí) al igual que nosotros miramos para todos lados comentando lo que nos llama la atención. Por ello intentamos no sacar mucho la cámara para pasar lo mas desapercibidos posible.
La calle esta bastante animada aunque hay zonas mas residenciales y otras mas comerciales. Son unos 4 km los que nos separan del estadio así que tampoco podemos entretenernos demasiado.
Unas cuantas manzanas antes de llegar al estadio se puede empezar a respirar el ambiente prepartido pero cuando te vas acercando hay tanta gente que casi no se puede andar. Tras preguntar en el puesto de información que hay por la zona, logramos averiguar donde están las máquinas para canjear nuestras entradas y nos dirigimos a la puerta correspondiente. Llegamos tan justos que nos hemos perdido el himno! Bueno, como todo no puede ser nos sentamos en nuestros asientos para ver el partido.
Nada mas acomodarnos nuestras caras se transforman en asombro total al ver que justo en la misma fila esta mi compañero del trabajo Mario! Cómo es posible que estemos sentados en la misma fila de asientos en un estadio en el que hay mas de 52.000 personas y a mas de 5.000km de casa! Yo sabía que él iba en la misma época que nosotros a la Gran Manzana y que coincidíamos algún día pero ahí se quedó la cosa al llevar planes distintos y no poder contactar una vez allí.
Después de la sorpresa inicial nos ponemos al día de nuestras andanzas por la ciudad mientras vemos el partido y echamos algunas fotos.
Es la hora de comer y el hambre empieza a apretar así que abandonamos nuestros asientos para dirigirnos a los puestos de comida de nuestra sección. Estefania se decide por unos nachos que apenas se veían debajo de una montaña de queso,guacamole,carne picada y pico de gallo; mientras que los demás nos vamos al Johnny Rockets. Elijo la Bacon Cheeseburguer con French Fries y un Mountain Dew que viene en un vaso muy chulo de los Yankees que nos llevamos de recuerdo (28$). Resulta estar muy buena, de hecho ninguna de las que allí comí me decepcionó, pero no fue de las mejores ni de lejos. Comemos tranquilamente viendo el partido hasta que a falta de una media hora dejamos nuestros asientos ya que queríamos pasar antes de irnos por la tienda del estadio.
Después de echarnos unas risas con nuestro inglés casi nativo y de coger un helado que viene en un minicasco de los Yankees, entramos en la tienda de souvenirs. Compramos una bola para Nora, alguna camiseta y un llavero para Estefania para tener un recuerdo del estadio ya que si queríamos algo más podríamos ir a la tienda de Times Square y así no tener que ir cargados el resto del día. Realmente dan ganas de llevárselo todo pero aún queda mucho viaje y hay que cortarse un poco.
Nos echamos las ultimas fotos chorras en el estadio y cogemos el metro con dirección a Manhattan.
Ya en el metro nosotros nos bajaríamos en el mismo sitio que lo habíamos cogido esta mañana, Herald Square, mientras que Mario y Ana seguirían en él hasta el Downtown. Nos despedimos y continuamos nuestro camino hasta el gigante edificio de correos. En un principio pensaba que era un monumento pero después vimos que funciona a pleno rendimiento, con todos los vehículos de reparto en su interior. Entre los edificios el siempre presente ESB al que en pocas horas le meteremos mano.
Después de esto toca cruzar la calle para ver aunque sea por fuera la Meca del baloncesto, el Madison Square Garden. Me hubiese encantado poder verlo por dentro con los Nicks jugando pero al ser agosto nos tendríamos que conformar con verlo así.
A simple vista nos cuesta encontrar la entrada principal ya que parte del edificio esta en obras. Cuando la encontramos tampoco es que se pueda ver mucho, ni una tienda de los Knicks ni nada así que seguimos hasta Macy’s a quemar un poco la tarjeta.
Entramos en la que a sido la tienda más grande del mundo durante muchos años para coger el descuento de extranjero. Cuando localizamos dónde lo entregan, un simpático hombre de color de 2x2 nos dice que necesitamos el pasaporte original, que con las fotocopias no vale. No tarda mucho en apiadarse de nosotros y darnos el descuento para que le dejemos en paz así que todos contentos! Vamos a la planta baja a comprar algunos cosméticos para Estefania mientras esquivamos las zonas que están en obras, porque aún dentro de las tiendas nos encontramos obras!
Después de comprar algunos potingues y ver que el descuento no vale en esos productos nos subimos a la primera planta, zapatería, en la que Estefania se tira más de una hora dando vueltas y probándose.
Se nos ha ido media tarde en Macy’s y solo hemos visto dos plantas! Con la hora justa para poder ver el atardecer desde el Empire salimos de allí por sus escaleras mecánicas de madera con dos pares de botas y algo de maquillaje para Estefania. Esta vez me toca salir a mí con las manos vacías.
En un minuto estamos en la puerta, son las 20:10 y el sol se pone a las 20:30 así que nos ponemos a la cola. Que ilusos al pensar que íbamos a poder ver algo de luz desde desde arriba! La cola avanza despacio ya que mucha gente quiere subir al mismo tiempo por lo que nos toca esperar casi una hora. Llegamos a las 21:00 arriba, ni rastro de la puesta de sol pero eso no impide que nos quedemos de piedra con lo que tenemos a nuestros pies.


Ni toda la gente que allí se concentra, ni el cansancio, ni absolutamente nada nos impide disfrutar de las increíbles vistas que tenemos. Tan embobados estamos que Estefania se golpea en el brazo con una argolla que había en la pared y le deja un bonito recuerdo en forma de moratón que le acompaña todo el viaje. Mientras jugamos a localizar sitios desde las alturas nos vamos moviendo por las cuatro caras del mirador a la vez que intentamos sacar alguna foto decente, cosa bastante complicada ya que hay poco sitio donde apoyar la cámara y la gente hace vibrar la barandilla
Después de casi una hora en lo que fue el techo de la ciudad durante muchos años, decidimos regresar al hotel a dejar las bolsas y arreglarnos antes de ir a cenar. Por ésta y muchas mas cosas nos decidimos por un hotel céntrico.
Subimos por Madison Ave. hasta Grand Central Terminal dónde saco una de mis fotos preferidas del viaje.
Una vez en la habitación del hotel luchamos contra la pereza y el cansancio mientras nos damos una ducha para volver a bajar a la calle.
Subimos por Lexington Ave. hasta la 55th St., trece manzanas que a esas horas de la noche se hacen bastante cuesta arriba pero que siempre merecen la pena ser recorridas.
Hoy toca cenar en un sitio especial y al que le teníamos muchas ganas, P.J. Clarke’s! Algunos lo reconoceréis por ser el sitio en el que se pegan algunas fiestas los protagonistas de la serie Mad Men, otros por haber leído que tienen unas de las mejores hamburguesas de la ciudad y otros por ser el local donde coincidían gente tan dispar como Frank Sinatra, Elizabeth Taylor y Jackie Kennedy entre otros. Lo mejor de todo es que conserva su misma esencia desde 1884.

Una vez dentro nos da la impresión de haber retrocedido en el tiempo,si no fuera por esa televisión plana donde están echando las mejores jugadas del partido del mediodía. Pasamos al salón donde se está mucho más tranquilo que en la barra y nos entregan las cartas. Nos atiende un camarero gordinflón la mar de simpático al que le pedimos dos hamburguesas “The Cadillac” y unos Onion Strings para compartir con dos Coca-Colas. No tardan mucho en servirnos dos hamburguesas gigantes y un plato de aros de cebolla que se eleva casi un palmo de la mesa y que no tienen nada que ver con ninguno de los que hayamos probado hasta ahora. Podría ser lo mas destacable de la cena pero no, el sabor de las hamburguesas nos deja sin palabras. Los aros de cebolla no se quedan atrás pero las hamburguesas nos eclipsan totalmente, desde luego están incluidas en mi TOP 3 de las mejores que probamos.
Cuando conseguimos dejar los platos limpios, pagamos (60$) y antes de salir nos ponemos a hacer algunas fotos al local cuando de repente el portero se ofrece a sacarnos una a nosotros. Una vez fuera nos movemos hasta el metro de 51 St con la tripa bien llena.
Hoy el día no terminaba después de cenar, hoy tocaba irse a tomar una copa al 230 Fifth así que nos bajamos en 28 St. Habíamos hablado con Mario y Ana para quedar a las 00:00 a tomar algo si les pillaba bien, así que les esperamos un rato por si aparecían. Al ver que no aparecían decidimos subir nosotros por lo que le enseñamos el DNI al chico de la puerta y nos dirigimos al ascensor en el que coincidimos con un grupo de italianos con ganas de mantener una conversación a pesar de que no les entendemos ni la mitad de las cosas que nos dicen.
Al salir del ascensor nos despedimos de ellos y salimos a la terraza. El ambiente esta muy animado, mucha gente joven y poco turista. Conseguimos una pequeña mesa con unas vistas increíbles al Empire State y nos sentamos a esperar que nos atiendan. No hace nada de calor, acaban de encender las estufas y todas las mantas rojas que tienen para los clientes están ocupadas. Antes de pedir tienen como costumbre cogerte la tarjeta de crédito como fianza y viendo los precios de las botellas se hace comprensible. Como estamos cansados y nuestro presupuesto no nos da para coger una botella de Grey Goose nos pedimos un par de mojitos. La verdad es que está muy bueno y nos lo tomamos muy a gusto con las vistas que tenemos, si no fuera por el frío todo seria perfecto, unos 15/18º le calculo yo.
Una pareja americana que tenemos al lado nos comenta que le parece muy mal que algunos chicos tengan mantas y haya chicas pasando frío pero es lo que hay!
El cansancio se hace presente y aunque nos podríamos tirar horas allí, ya son más de la 1:00 por lo que decidimos pedir la cuenta (30$) e irnos para el hotel. Es una pena que las estufas estropeen las fotos pero preferimos disfrutar el momento y pasar un poco de ellas.
De camino a la puerta nos encontramos bastante barullo porque había una chica tirada en el suelo que se debía de haber pasado con algo.
Ya en la calle decidimos pasar de coger el metro y subir en taxi hasta el hotel. Es el día que más tarde nos acostamos y eso pasaría factura al día siguiente…
Hicimos todo lo que teníamos previsto para hoy aunque deberíamos haber calculado mejor el tiempo en Macy’s y en la cola del Empire, por lo demás, todo perfecto.