El primer día amaneció radiante y tuvimos suerte, para ser primeros de Noviembre el tiempo se mantenía muy bueno, así que pusimos rumbo a la zona de templos.
Empezamos por el templo de plata, esperábamos poco, por aquello de que el de oro siempre se lleva todos los halagos, y la verdad es que a las dos nos encantó, nos gustó más que el de Oro para ser sinceras.
También es cierto que el día acompañaba más en este caso y que al ser el primer templo de Kyoto igual nos impresionó más, pero a nosotras nos gustó mucho y no prescindiríamos de este templo si tuviéramos que descartar alguno.





Aunque el templo en si no es espectacular, lo más bonito es el entorno, pura naturaleza.
A la salida entramos a algún otro templo, pero ya perdonaréis que a estas alturas del viaje en algún sitio se nos pasaba hacer fotos, y no recuerdo los nombres.





Para bajar de la zona de templos hacia el centro fuimos por el camino del filosofo.
Es un paseo que transcurre paralelo a un río pequeño y es precioso, todo bordeado con árboles y rodeado de las montañas de la ciudad.
En otoño era muy bonito, imagino que en época de Sakura tiene que ser espectacular.
Nos costó bastante hacer el camino, porque nos apetecía disfrutar del sitio y no queríamos acabar nunca el paseo.






Por la tarde la dedicamos a la zona comercial de Kyoto, y debo decir que a las dos nos decepcionó mucho la parte "nueva".
La zona más comercial, donde hay bastantes centros comerciales y tiendas, tiene unos porches espantosos que para mi gusto contrastan con la zona más antigua de Gyon y le quita mucho encanto.
Kyoto es una ciudad preciosa, en un entorno único y con un encanto histórico que pocas ciudades tienen, y ponen esa zona nueva que no pega nada con el resto de la ciudad..bueno, para gusto los colores, seguro que a mucha gente le encantó, pero no es nuestro caso.
Estuvimos toda la tarde buscando una maleta para poder volver a España, pero resulta que las maletas en Japón son carísimas, y cuando digo carísimas, es que de 500 euros no baja una maleta de 25 kg de capacidad.
Nosotras nos resistíamos a no encontrar maleta a un precio razonable, así que hicimos amago de ir a un Don Quixote, pero resulta que Kyoto no es Tokyo y no caía ninguno cerca, así que pasamos de buscar maleta por ese día y seguir mirando al día siguiente.
Teníamos el hotel como a dos horas, pero nos volvimos andando para ver si nos quitábamos el sabor agridulce que nos había dejado la zona de tiendas, y efectivamente, la perspectiva mejoró.