Como las villas no incluían desayuno, esa mañana salimos a desayunar a una pequeña cafetería en la calle principal de Ubud (53.000Rp) y desde allí empezamos nuestro recorrido por la ciudad. La primera parada fue el Royal Palace, que está tan integrado en la calle principal que si te descuidas no lo encuentras! Sólo se visita por fuera, no se puede entrar, y en unos minutos se ha visto porque es pequeñito.
Ubud Rotal Palace
Habíamos aparcado la moto en la calle principal y decidimos hacer todo el recorrido a pie. Dimos una vuelta por lo que era antes el mercado de Ubud, donde ahora sólo quedan tienditas de souvenirs, y fuimos bajando tranquilamente la calle que llega al Monkey Forest, nuestra siguiente parada. Por el camino compramos una máscara de madera para nuestra colección, pues aunque era más cara que las que vimos en los puestos de souvenirs nos pareció mucho más bonita (160.000Rp). Al llegar al Monkey Forest compramos las entradas (30.000Rp/persona) y guardamos todo lo que llevábamos en la mochila (gorras, gafas…) por si a los monos les daba por hacer de las suyas. Unos amigos que habían estado unos años antes nos dijeron que habían pasado hasta miedo con los monos, pero a nosotros no nos pareció para tanto.
Monkey Forest
Estuvimos un par de horas paseando tranquilamente y disfrutando del sitio, nos gustó mucho. Hay muchísimos monos pero a nosotros no nos parecieron pesados ni peligrosos, los de Uluwatu son mucho peores. Sí que es verdad que había mucha gente dándoles más bola que nosotros, que pasábamos bastante de ellos, así que imagino que ellos a su vez pasaron de nosotros. No hay que olvidar que son animales salvajes y que hay un número importante de mordeduras todos los años (con la consiguiente vacuna antirrábica posterior y todos los inconvenientes que conlleva), así que eso de ponernos comida en los hombros para que se nos subieran encima como que no nos iba mucho.
Cuando terminamos de recorrer todo Monkey Forest fuimos a comer a un warung que habíamos visto bajando por Jl. Wenara Wana, ya que queríamos probar el famoso babi guling y habíamos ido fichando los warungs que lo tenían según bajábamos. No recuerdo cómo se llamaba, pero comimos estupendamente (117.700Rp) con unas vistas increíbles al campo de arroz de la parte de atrás:
Después de comer seguimos callejeando, regateando, comprando… lo normal en un día de relax en Ubud. Incluso paramos a darnos un masajito inesperado (80.000Rp un masaje de pies y uno de hombros). También nos asomamos al famoso Starbucks que hay junto al Lotus Café, y pudimos ver los lotus:
Lotus Cafe
Parecía que estaban preparando la función de esa noche, supongo que algún baile. Nos ofrecieron muchas entradas para espectáculos y bailes, pero teníamos reserva en Laka Leke para ver la danza Kecak esa noche.
Cuando dimos por terminado nuestro paseo por Ubud nos acercamos con la moto a un supermercado para comprar desayuno para el día siguiente y volvimos a la villa a ducharnos y prepararnos para la cena. El Laka Leke está un poco apartado del centro, bueno, en realidad está justo detrás del Monkey Forest pero para ir por el camino “normal” hay que dar mucha vuelta. Nos empollamos el mapa con el wifi de la villa y decidimos ir en moto. Llegamos sin problemas, pero entre el tráfico (horrible!) y la vuelta que hay que dar tardamos un buen rato. La cena tiene precio fijo (200.000Rp/persona), es un buffet y comes lo que quieras, pero la gran baza del restaurante son los espectáculos de danza que ofrecen algunas noches. Cada noche es un baile distinto, así que tenéis que mirar qué os interesa ver y qué día lo hacen, y reservar. Nosotros queríamos ver una danza Kecak, y tuvimos la suerte de que nos coincidía bien con las noches que teníamos en Ubud. Es verdad que para ser Ubud es una cena un poco cara, pero son unos 12€ al cambio y la comida está rica y el espectáculo está bastante bien. Os lo recomiendo. La danza duró como una hora y al terminar puedes acercarte a hacerte fotos con ellos.
Kecak dance
Cuando terminamos, como habíamos tardado tanto en llegar por el camino “normal”, preguntamos si no se podía volver a Ubud acortando hacia el Monkey Forest, y los camareros muy amables nos dijeron que por supuesto que sí y nos dieron indicaciones. Pues bien, nos equivocamos de camino y aquello fue una aventura: de noche, sólo con la luz de la moto, por un camino igual de estrecho o más que el de nuestra villa, que encima estaba medio en obras y estaba bloqueado por montones de arena cada dos por tres y con arrozales inundados a los lados… cuando por fin parece que llegamos a una calle iluminada aparece un guarda de seguridad y nos dice que eso es una urbanización privada y que no podemos pasar, que tenemos que dar media vuelta. Se nos quedó una cara de tontos que ni os cuento. Intentamos suplicarle que nos dejara pasar porque no nos veíamos capaces de deshacer el camino (con lo que nos había costado!) pero no hubo manera, así que nos tocó dar media vuelta y volver por donde habíamos venido. Cuando casi habíamos llegado al Laka Leke otra vez vimos el desvío bueno, por el que teníamos que habernos metido desde el principio, y pudimos salir a la calle del Monkey Forest, así que la aventura quedó en anécdota.
Próxima etapa: Bali – Ruta Noreste