Desayunamos en Village 38 un Deli cercano a nuestro hotel que nos encantó. Todos los días desayunábamos lo mismo: bagels. Bendito descubrimiento, qué buenos. Los pedíamos de crema de queso. En este sitio desayunamos dos mañanas. Después donde nos pillara pero siempre Bagels.

Cogimos el metro para dirigirnos a Harlem. Temprano estábamos allí. Las calles aún medio vacías. Pasamos por el famoso teatro Apollo. Coincidimos con un mercadillo de artesanía y con una concentración de coche antiguos digna de ver ya que algunos coches hacían caballitos y se ponían de lado.

Estuvimos un buen rato buscando la iglesia a la que íbamos. Hasta la noche antes tenía pensado ir a Refuge Temple pero unos amigos nuestros estaban de viaje en NY esos días y nos recomendaron una (era su segundo viaje) y entre whatsapp y whatsapp quedamos con ellos para el día siguiente. Se trata de Modern African Methodist Episcopal Zion Church. Nuestros amigos nos dijeron que no era tan turística y que por eso iban a esa. Yo prefería una turística, la verdad, y después de haber ido me reafirmo.
Al entrar te reciben súper bien y lo bueno de esta iglesia es que te sientas abajo entre ellos donde quieras. Había guiris desde la primera fila. No te suben arriba como he leído de otras. Lo malo es que eran 2 abuelas, una chica, un abuelo y un chaval. Eso sí, el chaval, era la reencarnación de Michael Jackson casi. Lo hizo muy muy bien, muy bonito.
Además, estaba la orquesta (batería, piano, guitarras...) y se podía hacer fotos. Pero yo no sé si fue que soy anti-iglesias, que el sermón duró una barbaridad, que yo me esperaba un coro gospel vestido con túnicas moradas, no sé qué fue, que no me gustó nada la experiencia. Me pareció una pérdida de tiempo total.
Conclusión. A la próxima, o voy a una turística donde pueda disfrutar de un coro a lo Sister Act, o dedico esas horas a cosas que no pude hacer por falta de tiempo.
Cogimos de nuevo el metro y para Central Park no sin antes probar otro de los grandes descubrimientos del viaje: GRAYs PAPAYA.

Al parecer este sitio, situado al oeste de Central Park (Upper West Side), tenía como producto estrella sus zumos naturales de papaya pero como hacían los perritos tan buenos casi se hicieron más famosos los perritos que el zumo. He de decir que el zumo está de llorar. Una pasada. El lugar es muy guarrete, pequeño y cutre a rabiar. Cuando pedimos los zumos y vimos cómo lo ponían pensábamos que eran prefabricados ya que salían de unos bidones gigantes pero cuando lo pruebas te das cuenta de que no -o al menos no lo parece- porque notas la pulpa de la papaya. Lo sirven súper frío y por un dólar te lo rellenan. Cogimos un menú que había: dos perritos y un zumo natural de papaya por 5,95$ Nos lo bebimos ahí mismo de golpe y lo rellenamos para el camino. Nos gustó tanto que la última noche cruzamos NY en metro para volver y cenar lo mismo.

Entramos a Central Park y dimos una vuelta rápida. Era domingo, había ambientillo. Pero tampoco nos mató. Estábamos tan cansados y hacía tanto calor que tuvimos que salir a la media hora. No podíamos con nuestra alma.

Buscando el metro pasamos por la zona de los museos y la vimos por fuera. No teníamos intención -ni tiempo- de ver el MET ni el MOMA.
Gracias al metro y a su aire acondicionado nos repusimos. Y llegamos a Macy's. Centro Comercial tipo El Corte Inglés que ya conocíamos de un viaje anterior a USA. Nos hicimos la tarjeta de turista con la que te hacen el 10% de descuento pero no vimos nada interesante. He de confesar que aquí nos tiramos un buen rato sentados como si nos probáramos zapatos para poder sentarnos y "disfrutar" del aire acondicionado mientras el wifi nos permitía tener noticias de la familia.
De ahí llegamos a la zona del Empire State. Teníamos idea de subir pero no estaba programado el día y la hora así que éste era el momento de hacer cola para comprar las entradas. ¿Cola? No había nadie! Na-di-e. Así que las compramos y como para subir teníamos una familia delante solamente pues subimos en ese mismo momento y una cosa más que hemos visto.

Os recomiendo que cojáis la audioguía que os ofrecen. Es totalmente gratuita y está en español. Mientras vas subiendo te explican cómo se construyó el edificio y muchas curiosidades. Yo desconocía esto de la audioguía, no lo había leído en ningún sitio. Las vistas un pasote. Nos faltó ir al Rockefeller pero a los 3 era imposible por falta de tiempo así que preferimos el Empire por lo que significa, por su relevancia histórica y por ser uno de los símbolos de la ciudad.

Para tachar otro de los restaurantes imprescindibles que teníamos en nuestra lista, volvimos la zona del Village y cenamos en la famosísima pizzería Grimaldi's. Eran las 19 horas (el perrito nos los comimos a la una y teníamos hambre) y nos sentamos nada más llegar. Una pizza mediana (mediana para los americanos, gigante para los españoles) con 3 ingredientes a nuestro gusto y dos bebidas nos salió por veintilargos dólares. Muy bien de precio. Un pero: la pizza no tenía sal, tuvimos que echarle un pelín.

Fuimos al Century 21 que está por esa zona. Es nuevo y más pequeño pero me llevé un perfume de Tommy Hilfiger tamaño grande por 22$ que en España estará por los 60€ y unas deportivas tenis de Levis por 20 dólares, entre otras cosas.
De ahí a Times Square a dar otra vueltecita. Entramos a la Disney Store -entre otras- a por un “plane” para nuestro peque.