En Siena no conseguimos encontrar zonas de aparcamiento gratis o barato y el parking que mejor nos cuadró fue el de Santa Caterina (2€/h), a unos pocos metros de la salida están las escaleras automáticas, con las que te ahorras unas cuantas cuestas, y llegas cerca del Duomo.
Llegamos a primera hora 9 de la mañana y no abrían El Duomo hasta las 10, lo que en principio fue un fastidio acabó siendo una ventaja, ya que estábamos los primeros y pudimos verlo vacío, la alegría duró poco, pero tener esa maravilla solo para ti aunque sea unos pocos minutos mereció la pena. Compramos la entrada combinada del Duomo, Cripta, Baptisterio, Biblioteca y Museo (12€), los cinco espacios merecen la pena.


El Duomo es único, los suelos son simplemente espectaculares, el púlpito, la estructura, etc. Fijate que es una catedral muy rara ya que no tenía que estar construida como está sino en sentido contrario y siendo mucho mas grande, pero el presupuesto se acabó y hay una "fachada" que se ha quedado aislada como una gran puerta.
En el museo la subida al Panorama proporciona una preciosas vistas tanto del Duomo como de la Plaza del Campo y de los tejados de Siena. Se sube en grupos pequeños ya que la escalera de caracol es estrecha y muy empinada y arriba solo puedes estar unos 10m pero merece la pena el esfuerzo.


Como estábamos en los días previos a la carrera del Palio que se corre el 16 de agosto, la ciudad empezaba a estar engalanada para la ocasión y ya en algunos barrios estaban colgadas las banderas de sus costradas (fijados como cambian los colores de la farolas según los barrios y las placas de las paredes donde se indican los animales que las representan y el nombre de las costradas: unicornios, puerco espín, etc).
Si tenéis la oportunidad de ir el 14 ó el 15 de agosto es fácil que podáis ver los ensayos, todo el mundo engalanado y sin los problemas del día de la carrera.
Pizza en la Plaza, helado en Grom (milagro, sin gente en la cola) y camino de San Giminiano.
El pueblo es totalmente peatonal, hay parking en los alrededores, uno junto a la entrada de la muralla y otros un poco más lejos, desde estos hay bus gratuito para subir, sino quieres esperar un pasito cuesta arriba y llegas en pocos minutos.
San Giminiano es una preciosidad, está magníficamente conservado y bien merece perderse un buen rato por sus calles, pero está excesivamente masificado,ya hay un exceso de tiendas y locales solo para turistas. Si puedes hacer la visita a primerísima hora de la mañana o última de la tarde creo que se puede disfrutar más.

En la plaza está la heladería Dondoli, inconfundible por las colas, aunque despachan rápido, según dicen el mejor helado del mundo, yo no me atrevo a tal afirmación pero están muy muy buenos.