Día 15 (sábado 2 de septiembre)
Nos levantamos sobre las 8h, desayunamos tranquilamente y sobre las 10h salimos de la casa. Nuestro primer destino del día: Monreale. Llegamos a las 12h, aparcamos en el parqueggio de la zona azul que está muy bien de precio (1€/h). Subimos las escaleras hacia la plaza Guglielmo II a ver la catedral, que es gratis, y que cierra a las 12.45h. Es espectacular, de estilo normando, muy recargada pero espectacular. Luego vamos al claustro benedictino, que vale 6€/adulto, y que también es chulísimo. La verdad es que vale mucho la pena visitar ambos edificios.
De allí nos tomamos un granizado de sandía y limón en la Gelateria de la Piazzeta, que está muy bueno. Vamos bajando hacia el coche sobre las 14h.
El siguiente destino es Bagheria. Aparcamos en una calle principal y vamos caminando hacia la Villa Palagonia por un barrio bastante popular. Rodeamos el palacio hasta una plaza, nos comemos unos bocatas y un par de frappes, y a las 16h nos vamos al palacio cuando abren para visitarlo. El lugar es una fantasía (15€ los tres). Las salas decoradas, el jardín, todo es muy chulo.
Acabada la visita nos vamos por la calle principal, y vemos que está todo lleno de tiendas de chuches y de regalo. Por el camino nos encontramos con dos iglesias con celebraciones de bodas en ambas, a 50 metros una de otra. Parece que esta ciudad, que está pegada a Palermo, es la de las bodas de la zona.
De allí ya nos vamos a Aspra, destino final del día, y nuestro B&B Marina d’Aspra. Lo pillamos con Booking y nos costó 162€. Hacemos el checkin, descansamos un rato y nos vamos caminando al paseo marítimo para dar un paseo. Es un pueblo muy animado, encima es sábado. El ambiente es el del típico pueblo costero de España de hace unos 30 años. La juventud cenando en la playa, mucha gente paseando por las calles, todas las terrazas llenas. Muy entrañable.
Sobre las 20.15h no vamos a cenar al Ristorante Il Corallo, que nos recomendó la dueña del B&B y que habíamos reservado justo al llegar a la zona. Menos mal porque está todo lleno. Comemos un entrante de pescado frío buenísimo, unos mejillones al vapor y unos fetuccini con langosta. Todo espectacular. Con dos Moretti de 66cl y una botella de agua. Todo por 58€. Muy bien de precio.
De allí a recoger el coche, a casa y a dormir.
Día 16 (domingo 3 de septiembre)
Nos levantamos a las 8h y subimos a desayunar. La dueña del B&B es muy amable y nos indica todo lo que tiene, hay salado y mucho dulce (como siempre en Sicilia) y el capuccino está muy bueno.
Cuando acabamos, nos preparamos, cogemos el coche y nos vamos a Palermo. Había leído de la dificultad extrema de aparcar, los parkings ilegales, los robos de coches, etc, y en uno de los blogs de viajes recomendaban el Garage Politeamo, a unos 2kms del centro (el centro es zona ZLT y no se puede entrar con el coche si no tienes la matrícula registrada, ya que sino te multan). Pues bien, no sé si sería porque es domingo, pero de camino por el paseo marítimo vemos muchísimos sitios libres, y al final decidimos aparcar delante del Palchetto della Música (Foro Itálico Umberto I). Preguntamos a la gente del lugar y nos dicen que es gratis. Está casi perpendicular a la calle principal que cruza Quattro Canti, el Duomo, etc. Así que ahí lo dejamos, esperando encontrarlo igual a la vuelta. Y así será 6 horas después.
En fin, empezamos ruta por la calle Via Alloro, muy bonita, pasando por varias iglesias que están abiertas porque hacen misa, y se pueden ver desde la puerta. Los interiores son espectaculares (Santa Maria della Pietà, Santa Maria degli Angeli). Pasamos por delante del Palazzo Abatellis, donde hay una exposición, pero no entramos (el patio se ve muy bonito), y seguimos por esta calle hasta la Piazzeta Chiesa dei Cocchieri, donde entramos en esta pequeña iglesia. Y por 3€/pers visitamos la cripta (que dicen que es la segunda más grande de Palermo). Está bastante chula.
De ahí llegamos a la Piazza Bellini y entramos en la iglesia Santa Maria della Ammiraglio, otra iglesia normanda que también está abierta por misa. Nos quedamos en la entrada y nos parece espectacular.
Cruzamos la plaza para ir a la Fontana Pretoria, muy bonita, y de allí a la famosa Quattro Canti, llena a tope de gente, taxis, carros de caballos, etc. Pero merece una visita y unas cuantas fotos.
Seguimos por la Via Vittorio Emmanuelle y nos pasamos por la exposición “No Mafia Memorial”. Es impresionante todo lo que se narra allí. Merece muchísimo la pena dedicar un rato. Nosotros nos estamos una buena hora o más. La entrada es gratuita y se puede realizar una donación.
Se nos va el tiempo allí y tenemos que irnos apresuradamente para poder realizar la visita al Palacio de los Normandos (Palacio Real), porque cierran la taquilla de los tickets a las 12.30h y llegamos justitos. El sitio es muy chulo, aunque un poco caro (19€/pers, Candela no paga), y encima cuando hemos querido ir al lavabo nos querían cobrar. Un sinsentido. Eso sí, la Capilla Palatina es una fantasía que merece muchísimo la pena visitar, y el resto de las estancias y los jardines también.
Sin tiempo para más, salimos sobre las 13.45h, que es la hora de cerrar, y volvemos pasando por el Duomo, al que entramos un momento. No es espectacular. Hay iglesias más bonitas. Nos hacemos algunas fotos y nos vamos a comer a la Osteria Ballarò, que habíamos reservamos el día anterior por internet. Pasamos por un mercado en el que tienen muchos puestos de comida para llevar y tiene buena pinta.
La Osteria es muy bonita, y comemos genial. Pedimos de entrantes Elementi di Mare, que lleva algunos bocaditos de platos típicos de la zona. De segundo una ricciola con salsa de espuma de mar y almejas, un bistec empanado con patatas para Candela, un zumo,m agua y tres copas de vino blanco muy buenas. Todo por 94€. Muy recomendable si te quieres pegar un capricho en Palermo.
De allí ya nos vamos hacia el coche. Ha sido un día completo en Palermo que me ha sorprendido muy gratamente.
Llegamos a casa sobre las 17h, descansamos un par de horas, y nos vamos a pasar y a coger una pizza para llevar en el paseo marítimo, en la Pizzeria Alla Fontanella, que está igual de llena que ayer. Nos la cenamos con una birra (la pizza está buenísima), más unos canolis que habíamos comprado en Palermo.